Elegbara denuncia el robo del derecho de la esposa a levantar el Ifá de su marido.

Cuando recibí mano de Orunmila hace ya más de una década, el sacerdote de Ifá que me la entregó, me recomendó que escogiera a su padrino como Oyugbona, el cual fue el primer sacerdote de Ifá iniciado en Venezuela; pero uno no se le podía acercar mucho, y menos cuando se reunía con otros sacerdotes de Ifá, pero si se me ocurría preguntarle algo sobre la religión yoruba, me miraba en forma no muy amigable y decía: Cuando hagas Ifá te explico . Mi padrino de mano de Orunmila era peor aún, me prohibía leer sobre la religión yoruba, y cada vez que me veía, me acusaba de que yo tenía escondido en mi casa un libro llamado Ifá en tierra de Ifá . Cuando encontré al sacerdote que me hizo finalmente la ceremonia de Ifá, la situación no mejoró, fue diplomático mientras no me había realizado la iniciación, pero después se convirtió en un serio obstáculo para mi aprendizaje; inclusive se molestaba si uno compartía opiniones con sacerdotes de Ifá ajenos a su casa o si consultaba en Internet una determinada situación religiosa. La religiones son categóricas cuando muestran en su evolución histórica, que la clase sacerdotal dominante siempre mantiene en la ignorancia a su pueblo y esto para poder manipularlo usando el miedo, pues quien no se ilustra es presa fácil de la superstición.


La religión yoruba no es la excepción; la mayoría de los sacerdotes de Ifá no dicen u ocultan la verdad de la religión yoruba a los que se van a iniciar, y muchos en su ignorancia aceptan como verdades las más absurdas ideas y los más descabellados beneficios que les puede traer el convertirse en un sacerdote de Ifá. Recuerdo con claridad a un sacerdote de Ifá, (el cual engañó a un amigo que tenía más posibilidades económicas que él para poder iniciarse en la religión yoruba), cuando me relató lo siguiente: Rubén….. Yo solo era un enfermero y nunca tenía dinero, pues me pagaban poco en el hospital; cuando mis compañeros de trabajo se reunían a tomar cerveza y yo me acercaba, murmuraban y me despreciaban diciendo “Allí viene el arrocero ese a beber de nuestra cerveza” Pero ahora soy sacerdote de Ifá y mis ahijados me regalan botellas de Whisky del más fino . Sinceramente da vergüenza religiosa, que un sacerdote de Ifá cuyo resentimiento social es evidente, asegure que el beneficio que le trajo Ifá fue beber Whisky a costillas de sus ahijados. Y así una larga lista de estupideces se convierten en razones para hacer Ifá. Eg. conseguir mujeres, matar a los enemigos, obtener status social, volverse rico Etc…


Pero el problema de la ignorancia religiosa, no solo da paso a que nos manipulen y engañen como a infantes, sino a que vulneren nuestros derechos personales. Yo mismo presencié como un grupo de sacerdotes en una iniciación de Ifá donde trabajé, conspiraron abiertamente para separar al que se iniciaba de su novia; y solo porque al padrino no le gustaba el comportamiento de ella; fue tanto el hostigamiento del padrino hacia el ahijado en la iniciación, que el muchacho se vio en la obligación de preguntarle a Orunmila allí mismo, si esa relación con su novia debía terminar, a lo que el oráculo de Ifá contestó que no, dejando en ridículo al padrino y a los que lo seguían por adulación; y es que el suscrito no se explica ¿Cómo pueden intervenir en la vida privada de un sacerdote de Ifá, religiosos que se suponen solo son guías espirituales? Cuando me inicié en Ifá, mi padrino me obligó a preguntar a Orunmila si mi esposa me levantaba el Ifá, Orunmila dijo que no, y ya no recuerdo los signos pues hace ya casi una década, pero si recuerdo que los sacerdotes de Ifá presentes en mi ceremonia, cuando obtenía el segundo signo gritaron…. Ya dijo que no, ya dijo que no y Orunmila fue interrumpido en su respuesta. El Ifá me lo levantó la esposa de mi padrino (sin preguntar al oráculo) la cual estaba mal de salud por esos días y todos los Ifá que hacía mi padrino los levantaba ella. Mi esposa se sintió mal por eso, pero no me lo comunicó sino mucho después con lágrimas en los ojos, cuando me dijo que no entendía las razones que pudo tener Orunmila para negarle a ella su derecho, si era una mujer devota conmigo (tanto así que me siguió hasta esta religión).



La respuesta a ese abuso llegaría del cielo un año después de mi Ifá, cuando durante el asentamiento de Obbatalá a mi esposa y cuya madrina fue la esposa de mi padrino (la misma que levantó mi Ifá) Elegbara habló en su Itá. Recuerdo que el Oriaté que dirigió la ceremonia era de origen cubano y posee un numeroso pueblo aquí en Venezuela. Pero lo cierto es que cuando llegó el momento del Itá de Elegguá, este Osha arrojó el signo Oddí tonti Oshé y reveló un Ossobo Ofo (pérdida); pero a pesar de los cuarenta años de experiencia de ese Oriate, este no pudo o quizás no quiso hallar el tipo de pérdida; yo estaba de secretario en ese Itá, y oí claramente cuando este Oriate murmuró: ¡ Ay Dios mío en que problema me metí con este Ofo ! Y es que en el signo Oddí tonti Oshé nace la ceremonia de Apeterví de Ayafá (La esposa del sacerdote de Ifá) y todos los que conocen el oráculo del caracol y de Ifá, saben que ese signo marca robo y despojo a la persona (a la gallina los insectos le comían sus posturas). Así que Elegguá en el Itá de mi esposa preguntó: ¿Porqué le robaron a esta mujer el derecho de levantarle el Ifá a su esposo? Y esa fue la pérdida que el experimentado sacerdote de Osha no pudo o no quiso hallar. Después del Santo de mi esposa y el de mi hijo, una cadena de sucesos no muy agradables de contar ocurrió con nosotros en casa de mi padrino; él mismo permitió y se hizo cómplice de la falta de respeto de personas de su entorno hacia el suscrito y mi familia; así que decidí retirarme de su casa en silencio y sin conflicto alguno.

No es fácil quedarse aislado religiosamente, sobre todo cuando se ha sido leal y se ha confiado en una persona. Pero mi voluntad de enmendar los errores y lograr justicia para mi esposa, me llevó a investigar en la red (Internet) esta delicada situación; afortunadamente un sacerdote de Ifá desinteresado me abrió los ojos y me reveló la ceremonia de Apeterví de Ayafá (aún no tengo el placer de conocerlo personalmente), momento en que con la ayuda de dos sacerdotes de Ifá que aún venían a mi casa, le realicé la ceremonia a mi esposa. Ella lloró de emoción y bailó alegre con el tablero de Ifá sobre su cabeza mientras yo cantaba conmovido…. Mobale.. Mobale Apeterví Mobale… .


Hoy día mi esposa comparte conmigo mi Ifá, los dos nos sentamos y lo atendemos, ella lo limpia como es debido y cada vez que lo hace gana en salud, cuando no hay sacerdotes de Ifá conmigo se coloca a mi izquierda para darle coco a Orunmila; le he enseñado el arte y la consulta con el caracol, pero lo más importante de todo es que esa ceremonia nos unió aún más como pareja y aún estando solos religiosamente, ella tiene la jerarquía que siempre se mereció y que irresponsablemente le robaron. El suscrito está feliz y aunque me duela decirlo, en la red encontré como enmendar el despojo del que mi esposa y yo fuimos objeto; ahora entiendo por que mi padrino no quería que yo aprendiera Ifá y no tuviera contacto con otros sacerdotes yorubas, pues pretendía mantenerme en la oscuridad de la ignorancia por siempre; por eso el suscrito hoy día ayuda desinteresadamente y en la medida de sus posibilidades al que por Internet le solicita ayuda.



Rubén Cuevas
Olúo Ojuani ni Shiddí