Ensalada yoruba ofo






















Ingredientes:

  • Los animales en el cuarto de Osha.
A veces da pena y vergüenza ajena el comportamiento de algunos mayores durante las ceremonias de iniciación de un nuevo sacerdote yoruba. No es posible que personas que ya tienen algunos años de experiencia en la Osha, se comporten en forma despótica dentro del cuarto ceremonial. Recientemente asistí a un asentamiento del ángel de la guarda de una persona, donde observé la inadecuada conducta de una santera, la cual aparentemente molesta porque unos sacerdotes menores no fueron al piso para saludar a su Orisha tutelar, se dedicó a hostigarlos durante las labores de coronación del nuevo sacerdote, amén de que también maltrató a un santero que asistía por primera vez a trabajar la Osha, pues como este se equivocó al pasar un atributo de la OSha, lo jaló violentamente por un brazo, al tiempo que le espetaba: ¡Quítese de allí usted no sabe hacer las cosas! Pero dime que exiges y te diré de que careces; esta inmoral sacerdotisa sabiendo que soy Olúo, no se digno ni siquiera a saludarme por cortesía, y cuando el Obba me mandó a buscar para que presentara la tijera y la navaja en la ceremonia, soltó la siguiente perla para que todos en el cuarto la escucharan: Vamos a ver si le da la gana de venir….. Este tipo de actitudes de algunos religiosos, reafirma que cualquiera pasa por una iniciación de Osha, pero pocos asumen la transformación espiritual que ello implica y siguen comportándose como los patanes que siempre fueron. Por eso creo que el respeto a la jerarquía religiosa se gana y no está relacionado con la antigüedad; he visto mayores conduciéndose como animales durante una ceremonia yoruba y a menores dándoles una lección de humildad con su conducta.
  • Mi ego es más grande que el tuyo, así que barra mi casa ahijado.
Un amigo que asistió a una ceremonia religiosa yoruba, me relató que presenció un acto bochornoso durante la misma, pues un sacerdote de ifá por medio de gritos e insultos vejó delante de todos a un sacerdote menor que él; al parecer el incidente lo generó el menor, pues no tomó una escoba para barrer determinada área de la casa del mayor; el asunto es que no se trataba de una tarea inherente a la ceremonia y lo cierto es que hasta la esposa del ofendido se puso a llorar, pues este infame padrino ofendió a su esposo delante de todo el mundo. Esa conducta despótica es despreciable en un hombre que se supone modelo de Orunmila. Ah pero la humildad no la venden por kilos en una quincalla, eso se aprende con el desarrollo espiritual personal; cuantas veces el suscrito no tomó una escoba para barrer en el cuarto de Ifá o de Osha y estando presentes sacerdotes menores que yo desocupados; no por eso los vejé ni les grité delante de la gente; sino que luego los llamé aparte y en voz baja los orienté en ese sentido. Pero al parecer algunos ignorantes religiosos, piensan que el respeto se adquiere a punta de gritos y de vejar a los demás en público, amén de que algunos mayores religiosos creen que sus ahijados son sus criados personales; son incontables las veces que presencié a menores cocinado, lavando sanitarios, tendiendo camas y aseando el hogar del padrino o madrina, mientras esos inmorales y sus hijas adolescentes disfrutaban acostados viendo TV. Por eso no soy afecto a trabajar en otras casas de Santo o Ifá que no sea la mía, pues no permito que se maltrate o humille a ninguno de mis allegados y solo porque un sacerdote yoruba no puede controlar su ego.
  • Shangó….. ¿Y ese quién es? No ahijado pase directo a Ifá.
Al igual que la religión tradicional yoruba se degradó con las invasiones religiosas de las tres grandes del monoteísmo y perdió así su antiguo paganismo, así ocurre actualmente con el culto a los Dioses yoruba en la diáspora africana. Es alarmante que en menos de tres meses me hayan informado, que tres hijos de Shangó fueron pasados a Ifá sin el necesario yoko Osha. El pasar a Ifá a una persona sin este paso previo es una aberración religiosa, pero si el iniciado es hijo de Shangó, es más grave aún el desacierto. ¿Cómo es posible que un Olúo pase a Ifá a un hijo de Shangó sin tomar en cuanta a su ángel guardián? Si alguien tiene la respuesta a esta anomalía religiosa, que me la explique y muy despacito, pues me cuesta entender esa situación. Shangó según la mitología es el dueño de la religión yoruba; su importancia tiene especial relevancia, pues su concurso es necesario y obligatorio en la Osha, en Ifá y en el culto a los ancestros; esto muy a pesar de la absurda historia de que Shangó cambio la parafernalia de Ifá por el baile y las mujeres; pero si vamos más allá del fundamentalismo, el cual describe a Shangó como un Dios yoruba encarnado en la tierra africana, e interpretamos correctamente la esencia del Orisha, nos damos cuenta que Shangó es el ego, el cual reside en el corazón de nosotros, y cuando a un hombre se le anula el proceso de salvación por medio de las aguas en el cuarto de iniciación yoruba, se le anula también la oportunidad para transformar su ego, y eso amigo lector es la esencia del sacerdote yoruba, amén de que también se le obstaculiza para que pueda comprender adecuadamente las energías personales, las cuales están regidas por los cinco Oshas fundamentales. Ahora ¿Cómo se pueden asimilar las energías transpersonales de Ifá, si el hombre tiene inhibida la capacidad de experimentar y aprender de las energías personales de los Osha? La iniciación en Ifá es la migración forzada del centro de gravedad primario del hombre (ubicado en la cabeza) a su segundo centro de gravedad (ubicado en el plexo solar) y si la persona no tiene asentado Osha cuando ocurra la migración del centro de gravedad primario a su nueva locación ¿Que ocurrirá con Orí, Eleda y el Orisha tutelar?
  • Yo manipulo el Itá, tu manipulas el Itá, él manipula el Itá…
Los signos de un Itá no son aleatorios, quien los porta es merecedor de ellos y se ajustan siempre a la realidad personal y colectiva de una persona o grupo; pero no exagero cuando afirmo que el sacerdote yoruba que no conoce a profundidad el oráculo que maneja, se convierte en un serio obstáculo para el desarrollo espiritual de los demás. Un Itá debe estar comprometido con la verdad de la persona o colectivo que lo porta; sus signos deben ser descritos con honestidad, pues es la única manera de alinearse con el destino y fluir sin contratiempos con la tarea que debemos cumplir en la tierra. El asunto viene a colación, pues una amiga me llamó por teléfono para preguntar por los signos revelados en un Itá colectivo, y a continuación me describió la interpretación del Obba de los citados signos; lo cierto es que quedé totalmente asombrado de la distancia abismal, entre las descripciones de los signos y el Itá hecho por el Obba. Esto no es la primera vez que ocurre; el suscrito ha presenciado como los padrinos y madrinas se ponen de acuerdo con los Obba, para redireccionar un Itá en función de sus intereses. No es posible que en un Itá colectivo, se amenace a los ahijados que abandonen la casa de santo del padrino o madrina, se les solicite corregir situaciones personales que no son del agrado de los dueños de ese Ilé, se les pida dinero para obras y ceremonias que son solo responsabilidad de los padrinos o madrinas, y mucho menos si los signos están acusando a esos mismos padrinos de inmorales, y lo que es peor aún, le restriegue en la cara al Obbá de que está falseando la verdad. Si usted toma varios Itá al azar, pronto se dará cuenta que en la mayoría de los casos es un panfleto a favor de los padrinos; así que el reyezuelo o reina de bastos de la casa será la que imponga su voluntad sobre el ahijado y no los Orishas, obviando en muchos casos los verdaderos puntos de inflexión del Itá personal de los ahijados. Por eso cada sacerdote está obligado a estudiar a profundidad los signos del oráculo yoruba, a fin de decantar lo falso de lo verdadero. Mi familia y yo ya tenemos más de una década en la religión yoruba y aún así estudiamos nuestros signos de Itá, pues en la descripción que se realizó de ellos, es mucho lo que se dictó a favor de las tesis de nuestros padrinos y madrinas, y muy poco lo que se dedicó a nosotros, y si usted no me cree, dedíquese a contar en los foros de la religión yoruba, el número de personas que preguntan por sus signos de Ifá o de Osha; asunto que solo puede indicar, que los que les describieron sus respectivos Itá (Osha e Ifá), no tienen credibilidad alguna o por lo menos a esos Itá los cubre la sombra de la duda.
  • Ahijada ¿Porqué me abandonaste?
Al momento de aderezar esta ensalada yoruba ofo, mi esposa se dirigió a la ceremonia de quitar las lagrimas a los Orishas, acto posterior al Ituto de su primogénita ahijada. Esta hija de Shangó recientemente difunta, llegó a nuestra Ilé procedente de otra casa de Santo; por alguna razón que desconozco se empeñó en que mi esposa le asentara su ángel de la guarda, al principio nos negamos para no buscar problemas con la que fungía para ese momento como madrina de ella, pero fue tanta la insistencia, que mi esposa terminó preguntándole a su ángel de la guarda, si podía realizarle el yoko Osha. Ante la respuesta positiva de Obbatalá, el asentamiento se realizó en casa de la madrina de mi esposa. Una vez afloró el Itá de esta hija de Shangó, quedó claro para todos, de cual enfermedad debía cuidarse y que su madrina algún día podría salvarla de ella, por eso recomendaba el Obba, que no abandonara nunca la casa de quien le entregó su ángel de la guarda; pero la madrina de mi esposa, sus hijos y mi padrino de Ifá, instigaron y estimularon la separación entre madrina y ahijada, todo bajo la despreciable premisa, de que ella no aprendería nada con mi esposa, (esto me lo dijo descaradamente mi padrino de Ifá) Cuando esta sacerdotisa cumplió el año de Iyaworaje, ya el hecho estaba consumado y la ahora difunta se retiró de nuestra casa. Al cabo de siete años, regresó su hijo a mi casa para retirar los elementos litúrgicos del Ituto, pues su mamá estaba en la fase terminal de la enfermedad descrita en su Itá. Mi esposa como era su deber, fue a visitarle en su agonía y sobre todo para aclararle que no guardaba o sentía rencor alguno hacia ella. Finalmente la primera ahijada de mi esposa falleció días después de su cumpleaños de Osha número siete; por supuesto que los que estimularon la separación de la ahijada y su madrina, no tuvieron la decencia de asistir a las ceremonias fúnebres de esta hija de Shangó, lo que resume muy bien la clase de religiosos que son. Ya a nadie puede acusarse o responsabilizar por su muerte; pero a mi esposa le quedó el sabor amargo en la boca, pues su propia madrina participó en el irrespeto de esa sacerdotisa yoruba a su Itá. Que Olofi y Shangó le den la bendición y tengan misericordia de ella.

Rubén Cuevas
Olúo Ojuani ni Shiddí


PD: La estafa del Babalao (video). Disfrútalo en los artículos del mes de Febrero 2009