Ikú lobi Osha y el arcano trece del tarot
En días pasados un hijo de Oshún me envió un mensaje; donde expresaba que era tarotista, pero que no estaba seguro de publicar artículos sobre ese tópico en lugares dedicados al culto de los Orichas, pues podría resultar incómodo para algunos sacerdotes de Ifá y Osha. En la religión yoruba, se le rinde culto a los astros y se realizan ceremonias con ellos, sin embargo rechazamos la astrología furiosamente, pero cuando un sacerdote de Osha porta el signo Oshé tonti Oshé, lo animamos a que se desenvuelva con la baraja pues no puede consultar con el caracol. El signo de Ifá Ojuani ni Shiddí expresa: " Ifá de la baraja " y en Oshé melli podemos leer la historia donde Oshún adivinaba con barajas, y lo hacía para llegar hasta el fondo de las cosas; no obstante el fundamentalismo y el fetichismo que se apoderó de la mayoría de los sacerdotes de la diáspora africana, han hecho de este tipo de temas un " tabú ", cuando la verdad es que la astrología y el tarot son inherentes a la religión yoruba, al menos la que se practica en la diáspora africana. " Ikú lobi Osha " es una de las frases que más ha contribuido en la religión yoruba, la cual es esencialmente una relación entre el cielo y la tierrra, se convierta en gran medida en un culto a los muertos, cuya semilla ha degenerado ya en el fetichismo; pero revisemos el diccionario lucumí de la página de Orunmila.org, y veamos las definiciones de la frase " Ikú lo bí Osha "
Cito :
Iku ló bi ocha:
" el muerto pare al santo ".
Ikú lóbi ocha:
El muerto o espíritu parió o dió a luz al santo. El santo nace del muerto y, " sin muerto no hay Ocha ".
Fin de la cita
Pero lo esencial es que esta frase ha servido para justificar no solo la inclusión del culto a los muertos en la religión yoruba, sino para subvertir la jerarquía dentro de la religión, inclusive llegando a la afirmación absurda que si no se atiende al muerto primero, ninguna ceremonia de la religión yoruba puede salir bien pues el muerto la perturbaría; por eso el suscrito se pregunta que si el destino de los hombres está en manos de los Orichas o en manos de los muertos, pues si está en manos de estos últimos estoy entonces en la religión equivocada.
La mayoría de los autores coiciden en que el origen del tarot debe buscarse en el antiguo Egipto, ya que está relacionado con el libro de " Thoth ", no obstante es inocultable el aporte que místicos, filósofos y ocultistas le dieron a esté oráculo en la edad media, el cual queda evidenciado en el famoso tarot de Marsella; hoy día son innumerables los tarot que existen (más de 700 diseños) e inclusive hay uno dedicado a los Orichas; no obstante el suscrito recomienda siempre el egipcio, pues allí se halla la fuente original de la relación cielo-tierra y la ley de correspondencia, la cual es la que rige a todos los oráculos.
Esta figura es el arcano mayor número trece, llamado sabiamente en el tarot egipcio " la inmortalidad " y no " la muert e" como en otras cartas. Este arcano tiene doble significado "la muerte física y con ella la vuelta a la vida a través de la resurreción" y " la muerte esotérica o del iniciado " En esta última nos centraremos para explicar la frase " Ikú lóbi Oshá ". Dice el autor Samael Aun Weor en su texto " Tarot y Kábala " dos cosas interesantes sobre este arcano (el número 13 del tarot); la primera se refiere a que el " Karma personal " (Odí Mellí) es depositado en el hombre en los tres cerebros del mismo (Ogbe Ate); el escritor señala que los desequilibrios generados en los cerebros emocional, intelectual y motriz (hemisferios: derecho e izquierdo y cerebelo) debido a su mal uso, se reflejan en las enfermedades que padecemos. Eg. abusar del cerebro emocional trae como consecuencia enfermedades del corazón; si el mal uso se le da al cerebro intelectual se puede caer en la locura o enfermedades de la psiquis; o si el desequilibrio se produce en el cerebelo, se podría terminar baldado en una silla de ruedas. El segundo aspecto digno de tomar en cuenta en la exposición del autor, es que en esta carta del tarot " Buda " se salvó de las tres furias por medio del agua.
Ahora ¿qué causa el desequilibrio de los tres cerebros en el hombre e impide que cumpla su destino en la tierra (Ogbedí)? Simplemente las tres furias (envidia, odio y venganza), esas mismas de las que " Buda " se salvó por medio de las aguas. Quizás nos parezca extraño y preguntemos ¿pero qué tienen que ver las tres furias con la religión que profesamos? pues mucho, es algo intrínseco a ella; si se analiza profundamente y se investiga el origen mitológico de " Iyami Oshorongá " y su asociación con la brujería, facilmente nos daremos cuenta que las tres furias conviven con nosotros en nuestra religión y se han apoderado de muchos sacerdotes yoruba; cada vez que saludamos a un Awó y este nos contesta: " Iború, Iboyá e Ibosheshé " estamos en presencia de las tres furias, solo que transformadas en las " Eumenides " (Ogunda melli), su cara más benévola, ya que Orunmila las venció y las transformó en sus opuestos (Osa melli); pero para el néofito, el nombrar a las tres mujeres que salvaron a Orunmila cada vez que ven a un sacerdote de Ifá, solo se trata de un mero saludo religioso jerarquico; por eso el suscrito se sonrié, cuando a sabiendas que soy Awó de Ifá, un sacerdote de Osha, un menor o un iniciado en esta religión no me saluda, pues no lo considero una falta de respeto, sino la clara señal de que las tres furias tienen su nido en él y más bien debe ser digno de compasión.
El arcano número trece, llamado " la muerte " y en el caso del tarot egipcio " la inmortalidad " representa un cambio, ¿cuál será ese cambio?, pues eso lo determinará el tarotista interpretando los arcanos que acompañen a esta carta; pero en el caso que nos ocupa, en la próxima respuesta escribiré sobre como esta carta, representa en nuestra religión a el signo de Osha " Metanlá " y en Ifá a " Irete melli " y porque la frase " Ikú lobi Osha " le pertenece. El número que rige la carta es por demás significativo. Metanlá corresponde al mismo signo en Osha y a Irete en los signos de Ifá; ambos signos (en Ifá y Osha) están dominados por San Lázaro, Asojuano, Shakuana o como quiera llamarse a este Oricha; resulta revelador que según la mitología yoruba de la diáspora, las enfermedades contraidas por Babalú Ayé, fueron producto de su vida disoluta y la gente para alejarlo le arrojaba agua; finalmente este Oricha se redime ayudado por Shangó y no solo se cura sino que se hace Rey en otra tierra, y es que Asojuano no solo representa a la muerte, sino a la resurrección que ocurre posterior a ella. La carta del tarot número trece tiene un axioma trascendental interesante, el cual resume el significado de la baraja: " La noche ha pasado y llegó el nuevo día; revístete pues con las armas de la luz ". Recordemos en este punto, que la carta representa también la muerte esoterica del iniciado; en la Osha, la dualidad del signo de Géminis se manifiesta en dos ceremonias: la ida al río del neófito y el baño con los fluidos sagrados del " sara ewé Osaín ", ambos previos al Yoko Osha y que representan la letra hebrea Mem, son las aguas salvadoras, las mismas que salvaron al Buda de las tres furias; posteriormente y mediante la ceremonia adecuada se le asientan al iniciado las energías de su Oricha tutelar; este es el momento de la resurrección que anuncia la carta número trece, pues la muerte del futuro iniciado ocurrió durante los procesos con las aguas salvadoras. Una vez realizado el Yoko Osha, por medio del oráculo del diloggún se le realiza el Itá, el destino en la tierra del nuevo sacerdote y es aquí donde comienza la transformación anunciada por el arcano de la inmortalidad; la transmutación de la envidia, el odio y la venganza (las tres furias), en conformidad con su destino, amor y perdón (las Euménides); ese es el trabajo interno del nuevo sacerdote de Osha, pues el externo se ve reflejado en el ropaje blanco y las normas que debe cumplir el Iyawó.
Finalmente la frase " Ikú lobi Osha ", la cual incluso se utiliza para hacernos creer que los Oshas y Orishas encarnaron en la tierra, cosa que no es cierta, pues si de santos hablamos, San Francisco de Asís, hombre santo de la iglesia católica sincretizado a menudo con Orunmila, sufrió la transformación hacia la santidad cuando aún vivía (fue un príncipe y feroz guerrero antes de ser tocado por la divinidad); otro ejemplo vivo es el del mismo Jesús el Cristo cuando se presenta ante Juan el bautista para ser salvo por medio de las aguas, y este lo mira y le dice: "no soy digno de bautizarte, tu deberías hacerlo conmigo" reconociendo que Jesús ya estaba salvo por medio de las aguas. " Ikú lobi Osha " debe tomarse como " la muerte precede a la Osha " y no " el muerto parió al santo " y es que no podemos separar a la muerte de la resurrección; y si no se produce la muerte del neófito o de la persona en el cuarto de Osha, no podrá nacer el nuevo hombre, el sacerdote de Osha; aquél que vencerá a las tres furias, para poder fluir adecuadamente con su destino y transformar su " Karma en Darma " mediante la misericordia hacia el prójimo, única vía de salvación en esta y todas las religiones.
Rubén Cuevas
Awó Ojuani ni Shiddí
Cito :
Iku ló bi ocha:
" el muerto pare al santo ".
Ikú lóbi ocha:
El muerto o espíritu parió o dió a luz al santo. El santo nace del muerto y, " sin muerto no hay Ocha ".
Fin de la cita
Pero lo esencial es que esta frase ha servido para justificar no solo la inclusión del culto a los muertos en la religión yoruba, sino para subvertir la jerarquía dentro de la religión, inclusive llegando a la afirmación absurda que si no se atiende al muerto primero, ninguna ceremonia de la religión yoruba puede salir bien pues el muerto la perturbaría; por eso el suscrito se pregunta que si el destino de los hombres está en manos de los Orichas o en manos de los muertos, pues si está en manos de estos últimos estoy entonces en la religión equivocada.
La mayoría de los autores coiciden en que el origen del tarot debe buscarse en el antiguo Egipto, ya que está relacionado con el libro de " Thoth ", no obstante es inocultable el aporte que místicos, filósofos y ocultistas le dieron a esté oráculo en la edad media, el cual queda evidenciado en el famoso tarot de Marsella; hoy día son innumerables los tarot que existen (más de 700 diseños) e inclusive hay uno dedicado a los Orichas; no obstante el suscrito recomienda siempre el egipcio, pues allí se halla la fuente original de la relación cielo-tierra y la ley de correspondencia, la cual es la que rige a todos los oráculos.
Esta figura es el arcano mayor número trece, llamado sabiamente en el tarot egipcio " la inmortalidad " y no " la muert e" como en otras cartas. Este arcano tiene doble significado "la muerte física y con ella la vuelta a la vida a través de la resurreción" y " la muerte esotérica o del iniciado " En esta última nos centraremos para explicar la frase " Ikú lóbi Oshá ". Dice el autor Samael Aun Weor en su texto " Tarot y Kábala " dos cosas interesantes sobre este arcano (el número 13 del tarot); la primera se refiere a que el " Karma personal " (Odí Mellí) es depositado en el hombre en los tres cerebros del mismo (Ogbe Ate); el escritor señala que los desequilibrios generados en los cerebros emocional, intelectual y motriz (hemisferios: derecho e izquierdo y cerebelo) debido a su mal uso, se reflejan en las enfermedades que padecemos. Eg. abusar del cerebro emocional trae como consecuencia enfermedades del corazón; si el mal uso se le da al cerebro intelectual se puede caer en la locura o enfermedades de la psiquis; o si el desequilibrio se produce en el cerebelo, se podría terminar baldado en una silla de ruedas. El segundo aspecto digno de tomar en cuenta en la exposición del autor, es que en esta carta del tarot " Buda " se salvó de las tres furias por medio del agua.Ahora ¿qué causa el desequilibrio de los tres cerebros en el hombre e impide que cumpla su destino en la tierra (Ogbedí)? Simplemente las tres furias (envidia, odio y venganza), esas mismas de las que " Buda " se salvó por medio de las aguas. Quizás nos parezca extraño y preguntemos ¿pero qué tienen que ver las tres furias con la religión que profesamos? pues mucho, es algo intrínseco a ella; si se analiza profundamente y se investiga el origen mitológico de " Iyami Oshorongá " y su asociación con la brujería, facilmente nos daremos cuenta que las tres furias conviven con nosotros en nuestra religión y se han apoderado de muchos sacerdotes yoruba; cada vez que saludamos a un Awó y este nos contesta: " Iború, Iboyá e Ibosheshé " estamos en presencia de las tres furias, solo que transformadas en las " Eumenides " (Ogunda melli), su cara más benévola, ya que Orunmila las venció y las transformó en sus opuestos (Osa melli); pero para el néofito, el nombrar a las tres mujeres que salvaron a Orunmila cada vez que ven a un sacerdote de Ifá, solo se trata de un mero saludo religioso jerarquico; por eso el suscrito se sonrié, cuando a sabiendas que soy Awó de Ifá, un sacerdote de Osha, un menor o un iniciado en esta religión no me saluda, pues no lo considero una falta de respeto, sino la clara señal de que las tres furias tienen su nido en él y más bien debe ser digno de compasión.
El arcano número trece, llamado " la muerte " y en el caso del tarot egipcio " la inmortalidad " representa un cambio, ¿cuál será ese cambio?, pues eso lo determinará el tarotista interpretando los arcanos que acompañen a esta carta; pero en el caso que nos ocupa, en la próxima respuesta escribiré sobre como esta carta, representa en nuestra religión a el signo de Osha " Metanlá " y en Ifá a " Irete melli " y porque la frase " Ikú lobi Osha " le pertenece. El número que rige la carta es por demás significativo. Metanlá corresponde al mismo signo en Osha y a Irete en los signos de Ifá; ambos signos (en Ifá y Osha) están dominados por San Lázaro, Asojuano, Shakuana o como quiera llamarse a este Oricha; resulta revelador que según la mitología yoruba de la diáspora, las enfermedades contraidas por Babalú Ayé, fueron producto de su vida disoluta y la gente para alejarlo le arrojaba agua; finalmente este Oricha se redime ayudado por Shangó y no solo se cura sino que se hace Rey en otra tierra, y es que Asojuano no solo representa a la muerte, sino a la resurrección que ocurre posterior a ella. La carta del tarot número trece tiene un axioma trascendental interesante, el cual resume el significado de la baraja: " La noche ha pasado y llegó el nuevo día; revístete pues con las armas de la luz ". Recordemos en este punto, que la carta representa también la muerte esoterica del iniciado; en la Osha, la dualidad del signo de Géminis se manifiesta en dos ceremonias: la ida al río del neófito y el baño con los fluidos sagrados del " sara ewé Osaín ", ambos previos al Yoko Osha y que representan la letra hebrea Mem, son las aguas salvadoras, las mismas que salvaron al Buda de las tres furias; posteriormente y mediante la ceremonia adecuada se le asientan al iniciado las energías de su Oricha tutelar; este es el momento de la resurrección que anuncia la carta número trece, pues la muerte del futuro iniciado ocurrió durante los procesos con las aguas salvadoras. Una vez realizado el Yoko Osha, por medio del oráculo del diloggún se le realiza el Itá, el destino en la tierra del nuevo sacerdote y es aquí donde comienza la transformación anunciada por el arcano de la inmortalidad; la transmutación de la envidia, el odio y la venganza (las tres furias), en conformidad con su destino, amor y perdón (las Euménides); ese es el trabajo interno del nuevo sacerdote de Osha, pues el externo se ve reflejado en el ropaje blanco y las normas que debe cumplir el Iyawó.
Finalmente la frase " Ikú lobi Osha ", la cual incluso se utiliza para hacernos creer que los Oshas y Orishas encarnaron en la tierra, cosa que no es cierta, pues si de santos hablamos, San Francisco de Asís, hombre santo de la iglesia católica sincretizado a menudo con Orunmila, sufrió la transformación hacia la santidad cuando aún vivía (fue un príncipe y feroz guerrero antes de ser tocado por la divinidad); otro ejemplo vivo es el del mismo Jesús el Cristo cuando se presenta ante Juan el bautista para ser salvo por medio de las aguas, y este lo mira y le dice: "no soy digno de bautizarte, tu deberías hacerlo conmigo" reconociendo que Jesús ya estaba salvo por medio de las aguas. " Ikú lobi Osha " debe tomarse como " la muerte precede a la Osha " y no " el muerto parió al santo " y es que no podemos separar a la muerte de la resurrección; y si no se produce la muerte del neófito o de la persona en el cuarto de Osha, no podrá nacer el nuevo hombre, el sacerdote de Osha; aquél que vencerá a las tres furias, para poder fluir adecuadamente con su destino y transformar su " Karma en Darma " mediante la misericordia hacia el prójimo, única vía de salvación en esta y todas las religiones.
Rubén Cuevas
Awó Ojuani ni Shiddí
- Publicado: 28/4/2008, 8:30 am GMT
- En: Opinión
- Permaenlace: Ikú lobi Osha y el arcano trece del tarot
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"No podemos separar a la muerte de la resurrección y si no se produce la muerte del neófito no podría nacer el hombre nuevo..."Rubén Cuevas,comparto tu propuesta,me parece interesante.Hay quienes asocian la transmutación solo con la creencia de la transformación del plomo en oro(antiguas creencias que desdibujaron el verdadero sentido de la búsqueda de los sabios alkimistas,que en el fondo también es cierto, pero es el plomo pesado de las aguas seminales en la transformación de esa energía cristónica,propuesta de Hermes Trimegisto(el tres veces nacido),no es más que un manejo semiótico o simbólico.Transformación o transmutación no solo de enegías sexuales sino transformación de la forma que manejamos o conducimos nuestra vida en el mundo cotidiano.Retomando tu planteamiento inicial,sin muerte no hay resurrección,es decir debe producirse una muerte(no física sino espiritual para que advenga el hombre nuevo,que se produce cuando el hombre cambia su manera de pensar y sentir).En nuestro interior moran un conjunto de agregados sicológicos(defectos, que son los generadores de nuestros sufrimientos).Solo el hombre mismo con una transformación profunda puede cambiar sus estados karmáticos en darmas.Con la muerte en marcha y el sacrificio por la humanidad(entendiendo sacrificio como el oficio sacro o sagrado de servir),que creo que es lo que tu dices "servir al prójimo"
Esta muy bueno. pero me confunde este parrafo cito "fetichismo que se apoderó de la mayoría de los sacerdotes de la diáspora africana, han hecho de este tipo de temas un " tabú ", cuando la verdad es que la astrología y el tarot son inherentes a la religión yoruba, al menos la que se practica en la diáspora africana." ¿como si es un tabú para la diáspora africana? es tambien una práctica