Los cuatro jinetes del Apocalipsis cabalgan sobre Venezuela

Todo hombre tiene sus inclinaciones políticas, no importa que no milite en un partido, ni sea activista de la izquierda, del centro, o de la derecha; inclusive si es abstencionista, en alguna oportunidad tendrá que fijar posición, pues nadie puede aislarse totalmente de lo que ocurre en su país a raíz de los sucesos políticos. Quien escribe recibió buena parte de la educación escolástica con los curas salesianos y aprendió el catecismo, con textos que aseguraban que el comunismo era el enemigo principal de la iglesia (igual que Satán) Con el tiempo y ya fuera de la influencia de los sacerdotes católicos, mi padre ya fallecido, me dio a leer textos gnósticos, libros de ocultismo y me explicó algunas cosas extravagantes sobre el origen de la raza humana y que entraban en conflicto con las enseñanzas católicas; lo cierto es que cuando abracé la religión pagana de los Orishas, terminé de romper los lazos que aún me ataban al catolicismo y que siempre fue una vaca sagrada en este país. Pero aunque les parezca paradójico, al convertirme al sacerdocio yoruba, fue que pude empezar a investigar la historia del catolicismo y enterarme de las atrocidades cometidas por esa religión: Asesinatos, pillaje, robos, saqueos, violaciones sexuales, conspiraciones, tortura, crímenes de guerra, violación a los derechos humanos, persecuciones feroces y otras felonías propias de los delincuentes más peligrosos, y no se olvide el genocidio cometido en estas tierras americanas durante la conquista; fue tanto el horror que sentí ante tales brutalidades, que llegué a pensar que el Judaísmo, en su afán de detener la apostasía de Jesús el profeta, envió a un quinta columna llamado Saulo de Tarso, para que a través de su correspondencia epistolar, se concretara una religión que nada tuviera que ver con el mensaje original de Cristo, para así joder completamente al que con su mensaje predico el amor al prójimo y la bienaventuranza a los pobres. Pero volviendo al pasado de mi educación religiosa; me recuerdo que a los curas salesianos, les gustaba mucho manipular la conciencia de los que allí estudiábamos por medio del terror; por eso uno de sus pasajes bíblicos favoritos para lograr ese fin, era el Apocalipsis de San Juan, el fin del mundo, los tenebrosos 4 jinetes del Apocalipsis y sus espantosos caballos, amén del destino que les esperaba a los que no tuvieran a Jesús en su corazón cuando estos arribaran tronando desde el cielo. Como todo chamo, me aterrorizaba con la descripción que los de sotana negra hacían de los 4 caballos y de sus jinetes cadavéricos, y fue tanto el miedo que en mi sembraron, que pasé mucho tiempo temiendo a la noche, pues según estos manipuladores de oficio, cuando llegaran los terribles jinetes, todos estaríamos dormidos y no podríamos escapar de ellos.







En el año 1.999 en Venezuela ocurrió un cambio político significativo; un hombre salido del seno de nuestro ejército ganó las elecciones a la presidencia de la república; fue elegido por la mayoría de los venezolanos, que le dio su apoyo mediante el voto; el suscrito también lo apoyó, pero no por ser comunista, ni por militar o ser afecto a la ideas de la izquierda, pues eso no me interesa; confié en él, pues percibí en su mensaje y sus acciones la esencia del mensaje original cristiano y que de alguna manera, dicho mensaje era afín con lo que el sacerdote yoruba jura en su iniciación. Infelizmente los que gobernaron este país desde siempre y se creían sus dueños absolutos (incluyendo a la cúpula de la iglesia católica), cuando la voluntad del pueblo los despojó de su poder, no se resignaron y reaccionaron violentamente, y adivinen ¿Quién estaba a la cabeza de esa reacción violenta? Nada menos que la madre iglesia católica venezolana. La CEV (conferencia episcopal venezolana) se ha convertido en la punta de lanza para irrespetar la voluntad popular, participó abiertamente en un golpe de estado para derrocar al presidente constitucional de la república bolivariana de Venezuela y el cual fue electo democráticamente; fue protagonista durante un paro criminal de las actividades industriales y comerciales de Venezuela y que dejó un saldo significativo de víctimas; pero ahora la iglesia católica venezolana ha tocado fondo, pues estos inmorales que usan sotana negra y se dicen guías espirituales del pueblo venezolano, no solo protegieron a un delincuente asesino y violador refugiándolo en la sede diplomática del Vaticano, sino que después permitieron su huída del país; ahora están defendiendo a unos oficiales de la policía que fueron condenados justamente y que son responsables de una masacre al pueblo venezolano, cuando este trataba de hacer respetar la democracia durante el golpe de estado que la oligarquía criolla en combinación con la cúpula de la iglesia católica venezolana, llevaron a cabo para instalar una dictadura de derecha en Venezuela. Una cosa es leer que en el siglo III de nuestra era, la iglesia católica se unió al poder del estado y con ello le dio la espalda a los más necesitados, perdiéndose así la esencia del mensaje cristiano, y otra muy diferente es experimentar en carne propia ese viraje miserable de la cúpula de la iglesia venezolana. Lo cierto es que mis temores infantiles se hicieron realidad y los 4 jinetes del Apocalipsis cabalgan al fin sobre Venezuela, solo que ahora llevan sotana negra y no se llaman muerte, hambre, guerra y peste, sino Ubaldo, Roberto, Urosa y Ramón .



Rubén Cuevas
Olúo Ojuani ni Shiddí