Ifá el reflejo del cielo astrológico

El Oráculo de Ifá

Los Dioses yoruba

 

Obbatalá: El principio generador masculino.

El mes pasado un ahijado molesto conmigo, me envió un mensaje personal con las intenciones de ofenderme, acto razonable dentro del marco de la filosofía de Ifá de este lado del Atlántico, pues afirma un refrán del signo Otrupon Bekonwá que: “un bien con un mal se paga”. Pero de la vil nota, me llamó la atención una frase amenazadora: “Obbatalá ya habló y esta vigilante de todo”. La gran mayoría de los sacerdotes yoruba venezolanos, están sumidos en la superstición y la ignorancia, condición derivada de una larga comunión con el fundamentalismo. El creer que Obbatalá se posesiona de una persona y que por su boca salen verdades universales, es un fragmento de esa ignorancia supina, que amenaza con tragarse de un bocado lo poco que pueda quedar de la fe ancestral en los Dioses yoruba; y es que la yoruba, es una religión de destino y toda concepción fuera de ese dogma, la desvía de su función primordial. El destino integral del hombre está escrito en las estrellas y su lectura no es tarea para sacerdotes novatos, ni para plataneros que disfrazados con trajes que remedan a los Dioses yoruba, pretenden a través de revelaciones místicas atemorizar o manipular a los adeptos de esta religión, y que de buena fe creen en lo que dicen. La arrogancia de aquellos que compran el sacerdocio de Ifá y que en un momento dado pretenden igualarse a los pocos sacerdotes yoruba que se han dedicado a profundizar en sus oráculos y su manejo, son los que en su gran mayoría lo están degradando, al convertirlo en el acto de arrojar una moneda al aire, y lo que es peor aún, sin saber que las respuestas si y no que reciben del oráculo, en un número limitado de lanzamientos se equilibrarán; así que si se les parte una uña, rápidamente le preguntan a Ifá, si es que otro sacerdote yoruba les está haciendo brujería, pero jamás le preguntarán al oráculo de Ifá, si los sucesos negativos que ocurren en su vida, son consecuencia de sus propios procesos mentales.



Para comprender lo que es Obbatalá y la influencia de sus energías en nuestras vidas, tenemos que desprendernos de la pesada costra de fundamentalismo que nos ha postrado la razón. La mala interpretación y la falta de un análisis serio de la mitología yoruba de la diáspora africana, nos ha sembrado en la mente, una imagen de Obbatalá que raya en el fetichismo puro; es por eso que para entender realmente a este Osha, se debe acudir a un concepto superior. Los actuales sacerdotes yoruba, suelen repetir como loros que: "Obbatalá es el dueño de todas las cabezas", pero muy pocos conocen la razón de este popular refrán. El primer principio universal es el del mentalismo, el cual reza: “El TODO es mente, el universo es mental”. Esta primera ley universal está plasmada en el signo de Ifá Babá Ejiogbe, el cual describe como Oloddumare, creó al universo proyectando su voluntad y de la unidad se generó la multiplicidad, fenómeno que ocurrió en el plano mental primero y luego se concretó en el material. No obstante, y en virtud del principio de correspondencia (segunda ley universal), el hombre fue creado a imagen y semejanza de Oloddumare, tarea que correspondió en la mitología yoruba a Obbatalá, el cual bajó del cielo a la tierra en el signo de Ifá Oshé Ofún, portando en su mano derecha un pergamino que contenía las siete leyes universales y que son en su conjunto, la manifestación de Oloddumare.



La fuente de la energía irradiada por Obbatalá se halla en el planeta Júpiter; pero ¿dónde se concentran estas energías en el ser humano? Pues en el sistema cráneo encefálico descrito en el signo de Ifá Ogbeate ; de manera que los dos hemisferios cerebrales y el cerebelo, reciben en pleno las energías de Obbatalá y que en su conjunto representan la mente del microcosmos, la cual emula a la mente de Oloddumare. Sin embargo, la única manera de saber lo que genera la mente de una persona, es conociendo sus procesos mentales, los cuales son perfectamente descritos en el Itá de Obbatalá y por eso me referí anteriormente, a que los oráculos yoruba no son asunto para recién llegados a Ifá, quienes solo se complacen en la adivinación y no en el análisis de la esencia de los signos del oráculo yoruba. Si usted quiere saber los procesos mentales de un sacerdote de esta religión, pregunte por lo que porta en Obbatalá, pues un examen minucioso de los signos, le revelará que piensa realmente, y si usted quiere ir más allá, pregunte por los signos del Itá de Shangó, ya que afirma el signo de Ifá Irete Ansá, que en el corazón del hombre reside el “Orí” y el corazón y la mente en el individuo, están indisolublemente conectados y dan a través de los signos de Obbatalá y Shangó en el Itá de Osha, un gran fresco de lo que realmente se es como persona.



La séptima ley universal es el principio de generación, el cual reza: “La generación existe por doquier; todo tiene sus principios masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos”. Este axioma de la filosofía hermética, nos revela que Obbatalá es el principio generador masculino, y que actúa esencialmente en el plano de la mente del hombre; así que al igual que Oloddumare y en concordancia al principio de correspondencia “como arriba es abajo; como abajo es arriba”, somos los creadores en nuestro micro universo; pero el problema radica en la calidad de lo que pensamos, pues como afirman los tres iniciados en su texto El Kibalión: “Para el ruin todas las cosas son ruines, pero para el puro todas las cosas son puras”. Es por eso, que el desconocimiento de las leyes universales que Obbatalá trajo en su puño y la ignorancia de creer que nuestra vida está centrada sobre el “Yo”, es lo que nos genera los desagradables sucesos que nos ocurren y que en nuestra soberbia atribuimos a los demás; por eso los mensajes ofensivos que mi ahijado me envió y envió a otros para tratar de enlodarme y así justificar su errada conducta religiosa, no me preocupan en lo absoluto, pues los genera en su mente, y Obbatalá no necesita hablar a través de un caballo, ni vigilar a nadie, pues el sexto principio universal (Ley de causa y efecto) que Obbatalá trajo en su puño cuando bajó a la tierra, es la ley que nos sanciona o nos premia por nuestros actos, pues si algo he aprendido en más de una década en Ifá, es que podemos quebrantar las leyes universales, pero no las consecuencias que se derivan de tal acto.


Rubén Cuevas
Olúo Ojuani ni Shiddí

PS : Pido disculpas a los lectores de Ifapagano por suspender los comentarios a este artículo, pero como pueden darse cuenta, mi ahijado Obara Keté quiere convertir el blog de ifapagano en una zona para insultos y vilipendios.

 
 

Oddé y Oshosi: El rechazo de la madre y su justo castigo

Oddé y Oshosi, son un binomio de Dioses yoruba que se reciben juntos en Ifá, y representan el espíritu de la cacería y al cazador respectivamente. Oddé es el padre de Oshosi y la madre de ambos es Yemayá (madre universal de todos los Orishas). Una historia extraída del signo de Ifá Oyekun Birete, relata el nacimiento de Oddé: Yemayá y Oggún eran un matrimonio y tenían tres hijos llamados: Eshu Añaki, el cual vivía en los arrecifes; Eshu Oyigbo, que siempre estaba metido en el monte y Eshu Akoro, quien sentía una gran afinidad por Eshu Oyigbo y siempre andaban juntos. Eshu Oyigbo era cazador y siempre andaba de caza internado en lo más intrincado del monte. Yemayá estaba muy preocupada por él y decidió ir a revisarlo con Orunmila, quien le vio este ifa y le dijo: “Su hijo no puede ir de caza con la luna llena porque no regresará”. Yemayá angustiada se lo dice a su hijo, pero Eshu Oyigbo la escucha pero no le hace caso; igual va y sale de caza en luna llena, reuniéndose así con los demás cazadores. Ya estando en la actividad de cacería, él se separa de sus compañeros persiguiendo a un venado, y Osaín que hacía tiempo que estaba a la caza de Eshu Oyigbo, lo agarró y lo dejó escondido entre unos arbustos, y allí lo adormeció. Eshu Oyigbo sufrió una transformación por la hechicería de Osain. Yemayá al ver que su hijo no regresaba, se dio cuenta inmediatamente de lo que pasaba y se lo dice a Eshu Akoro, quien salió rápidamente en busca de su hermano Eshu Oyigbo. Eshu Akoro sale con las 7 herramientas de su padre Oggún y después de mucho caminar se encontró con su hermano, a quien Osaín había transformado en Oddé. Este le cuenta lo que le había sucedido y los dos van para la casa. Yemayá, que al verlo transformado (con el frontil del venado, cuernos de buey y cubierto de plumas de ave), no lo quiso recibir y le dijo que por desobediente no era digno del amor de su madre ni de su padre, corriéndole de su casa a continuación. Su hermano Eshu Akoro le dijo entonces a su madre, desde hoy yo siempre estaré a su lado y no lo abandonaré jamás.


En el signo de Ifá Oshé Kana nace Oshosi (el cazador); hijo de Oddé y cuya acción más notable, fue que por hacer justicia consigo mismo mató a su madre (Yemayá). Narra la historia mitológica de los códices de la diáspora africana, que Orunmila bajó a la tierra y le encomendó a Oshosi cazar una codorniz, la cual necesitaba Olofi (en otras vertientes del cuento es una paloma); lo cierto es que Oshosi aceptó inmediatamente la encomienda, pues se trataba de una necesidad del supremo. Oshosi cazó su ave y la encerró en una jaula para entregársela posteriormente a Orunmila; cuando al día siguiente llegó Orunmila para que Oshosi le entregara el ave, Oshosi se sorprendió pues no se encontraba en la jaula; Oshosi se molestó y le dijo a Orunmila que le habían robado la codorniz y que saldría de nuevo al monte para capturar otra ave. Cuando Orunmila bajó al día siguiente a la tierra, la jaula estaba nuevamente vacía; ya Orunmila empezó a dudar de la palabra del Dios de la cacería, pero este furioso le dijo a Orunmila que lo esperara, salió de nuevo al monte y cuando regresó traía el ave en sus manos. Oshosi le pidió a Orunmila subir al cielo con él para entregarle el mismo la codorniz a Olofí; Orunmila aceptó y Olofi se puso muy contento al recibir lo que necesitaba y quiso premiar a Oshosi, por ello le dijo que le hiciera una petición, que él se la concedería de inmediato. Oshosi molesto porque había quedado mal ante Orunmila, le pidió que cuando él bajara de nuevo a la tierra y tensara su arco, la flecha disparada diera en el pecho del ladrón que le había robado en dos oportunidades la codorniz; Olofi le concedió el deseo no sin antes advertirle “te arrepentirás de ello”. Ochosi al llegar a la tierra, efectivamente disparó la flecha pidiendo justicia para si mismo, pues fue víctima de dos robos consecutivos. La sorpresa de este Dios yoruba fue grande, al encontrar a su madre (Yemayá), tirada en el suelo del huerto donde cultivaba sus ñames, con la flecha de él clavada en el pecho. Oshosi lloró y prometió no cazar más nunca, pero si proteger a los cazadores.


Ifá es el reflejo del cielo astrológico, y aunque estas dos historias puedan parecer ingenuas a la vista de los no iniciados en la religión, poseen un fuerte simbolismo astrológico, el cual se entremezcla con la mitología helénica para ocultar el origen y significado real de ambas historias yorubas. En el primer relato (la del nacimiento de Oddé) encontramos a Eshu, Orunmila, Osaín, Oggun y Yemayá como protagonistas del Patakí (historia yoruba). Revisemos ahora el origen celeste de las energías de estos Dioses yoruba. El planeta Urano es la fuente de las energías de Eshu, De Saturno provienen las de Orunmila; Quirón (un planetoide entre Saturno y Urano) es la fuente de las de de Osaín, Marte proyecta las energías de Oggun y la Luna las de yemayá (recordemos que la Luna es considerada un planeta por la astrología). Es conveniente en este momento revisar la mitología de Quirón, a fin de descubrir su significado oculto. Quirón es un centauro (mitad hombre, mitad caballo), cuyo nacimiento fue producto de la persecución de Cronos (Saturno) a una hija del Titán Océano, la cual rechazaba constantemente a Cronos; esta desesperada se convierte en una yegua para huir del Dios del destino, Cronos enterado se convierte en caballo, la alcanza y copula a la fuerza con ella. El fruto de esta unión es Quirón, que al nacer es rechazado inmediatamente por su madre (le gritaba que era un monstruo), y le pedía a gritos a los Dioses del Olimpo, que se llevaran a ese engendro, y además suplicaba por su propia muerte. Los dioses se apiadaron de ella y se llevaron a Quirón al Olimpo, donde lo educaron en matemáticas, música, medicina y en el arte de la guerra. A la madre de Quirón, los Dioses no le quitaron la vida, sino que la convirtieron en un árbol. Esta historia helénica nos indica, que Quirón representa el hijo rechazado por la madre, situación que se ve reflejada en la historia yoruba, cuando Osaín (Quirón) hechiza a Eshu y lo transforma en Oddé y este es corrido de su casa por su madre Yemayá (esta Diosa yoruba es arquetipo de la Luna, y representa a la madre en el cielo astrológico de la persona). Pero eso no es todo, el padre de Quirón es el gran ausente, pues igualmente en la historia Yoruba, Oggun no mueve un dedo para recuperar a su hijo (es el hermano quien sale con la herramientas de él para rescatar a Oddé). Debemos recordar que Marte en el cielo astrológico de una persona, puede representar la imagen y el carácter del padre. Cronos (Saturno) y Urano, cuyos arquetipos yoruba son Orunmila y Eshu, están también presentes en la historia de Oddé, y simbolizan el destino y la relación dinámica en la religión yoruba (mientras Orunmila trata de conservar el orden universal, Eshu trata de destruirlo).



En el segundo relato de la diáspora africana, el rechazo de la madre al hijo pasa a la siguiente generación, y se ve cristalizado en Oshosi. Cualquiera que sea el tipo de ave en el relato del robo (palomas o codornices), estas tienen un simbolismo universal único, el cual representa el desarrollo espiritual del hombre y su ansia ancestral de convertirse en un Dios. Por eso Yemayá (la madre de Oshosi) se convierte en un serio obstáculo para el desarrollo espiritual de su hijo, lo que repercute en otros aspectos no espirituales y cotidianos del dios yoruba de la cacería, pues ella con su acción (hecha a espaldas de Oshosi), puso en tela de juicio su credibilidad y su reputación de ser el mejor cazador de la comarca, y no solo ante el Dios del destino (Orunmila), sino ante el supremo. La justicia es ciega, y está fuertemente representada por Oshosi en la religión yoruba, por ello la flecha alcanza a su propia madre, la cual tenía el desorden en la tierra de su hijo. A raíz de estas historias de la diáspora africana, los sacerdotes de Osha, que también reciben Oshosi (el de santero), si tienen a su madre viva, lo cubren con una tela de color azul (el color de Yemayá), no sea que el Orisha Dios de la cacería, pueda hacer justicia, matándoles a su propia madre, y más si está ha sido faltona con su vástago (signo de Ifá Oggunda Masa, la madre es enemiga del hijo). El suscrito cuando se inició como sacerdote de Osha, se le exigió recibir Oshosi y yo me negué; cuando pasé a Ifá, Olofi me premió con el signo de Ifá: Ojuani ni Shiddí (nace: Que la madre de Oddé viva en el frontil del venado y Oddé en las astas); nuevamente hice caso omiso y ya han pasado diez años, no esperaré más para recibir a este Orisha…. Así que llegó la hora mamá, si fuiste buena madre con tu hijo, nada tienes que temer.




Rubén Cuevas
Olúo Ojuani ni Shiddí


 
 

El ciclo de los Orishas guerreros

"Dedicado a todos los hijos de Elegguá, Oggún y Ochosi"




Si usted interroga a un sacerdote yoruba de la diáspora africana, sobre cualquier asunto extraño a los códices de Ifá cubanos, inmediatamente le dirá: “si no está escrito en Ifá no existe”; igualmente los sacerdotes yoruba neo tradicionalistas le afirmarán, que si no está escrito en sus versos sagrados, “no pertenece a Ifá”. Esta equivocada línea de pensamiento de muchos religiosos yoruba, solo denota la creencia generalizada de que Ifá es un sistema fijo, y sin posibilidad alguna de cambio y evolución; así que quien porte un signo de Ifá determinado, quedará condenado irremediablemente ante los ojos de los demás, y no tendrá oportunidad alguna a que el libre arbitrio que posee, se manifieste para decidir sobre su propio destino; esto muy a pesar que el signo de Ifá Endibre que aparece en los códices de Ifá de la diáspora africana, asegura que el sacerdote de Ifá escribe las historias (patakies) para luego estudiarlas en el momento oportuno, amén de que el sacerdote tradicionalista “Wande Abimbolá” aseguro que: El corpus literario de Ifá, llamado " odu ", consta de 256 partes subdivididas en versos llamados versos ( ese) y cuyo número exacto es desconocido porque están en constante aumento (hay alrededor de 800 ese por odu)”. Lo cierto es que a muchos sacerdotes yoruba, les cuesta entender que Ifá es una espiral de Fibonacci finita, y que cada segmento de esa espiral contiene la memoria de Ifá de cada generación (signo de Ifá Oyekun Kana), pues Ifá no puede ser contenido en una sola cabeza y ni siquiera por un pueblo (signo de Ifá Ogbedí). Así que ya pueden ustedes imaginarse, la clase de iletrados que son los sacerdotes de Ifá, que se alarman cuando un sacerdote yoruba que no es de origen cubano o nigeriano, plantea una hipótesis que no se encuentre en los textos yoruba que ellos poseen; conducta, producto muchas veces de la ignorancia supina, la cual no permite a otros sacerdotes, cuestionamiento filosófico alguno sobre la forma de interpretar a Ifá y a su oráculo.



La mala interpretación y la deformación de la mitología yoruba para adaptarla a uno o dos pueblos, es en gran medida responsable del fundamentalismo y del fetichismo que se ha enquistado en la religión yoruba. Los Orishas tienen sus fuentes de energías bien definidas y ubicadas en el seno de nuestro sistema solar, pues provienen del cielo astrológico. Quien crea que las energías de Oshún provienen del río y no del planeta Venus, solo es un panteísta que adora el efecto y no la causa. Los tres oráculos yoruba, son sistemas que reflejan el cielo astrológico de la persona que se consulta; si no se sabe esto y se piensa que los signos de Ifá y Osha son un puñado de versos, historias y sentencias que ya están escritas, y que en ellas no cabe la menor posibilidad de incluir nuevos elementos, es mejor que abandone el estatus de adivino que le otorgó la iniciación en el sacerdocio yoruba, pues solo será un serio obstáculo para el desarrollo espiritual de los demás. Pero si a cambio aceptamos que los Dioses yoruba son arquetipos de los planetas del sistema Solar, planetoides y asteroides del cinturón zodiacal, y cuyas energías fueron transformadas en Dioses de características humanas para poder adorarlos, entenderemos inmediatamente que dichas energías tienen un ciclo como todo lo que existe en el universo, amén de que estaremos encaminados al antiguo paganismo yoruba y con alguna posibilidad de descubrir los antiguos secretos que esconde la religión yoruba.



El ciclo de Elegbara :

Creer que el Itá de Elegbara abarca toda una vida, se enmarca en el desconocimiento total del arco de tiempo que rige las energías de ese Dios yoruba; amén de que se ignora la relación de estructura entre un Itá y el oráculo que se maneja. El ciclo de Elegguá dura un año, pues su fuente de energía proviene del planeta Mercurio; pero también, otra serie de factores del planeta fuente de las energías del Dios yoruba, como su ubicación en el cielo astrológico al momento de nacer la persona, su desplazamiento progresivo y sus movimientos retrógrados (los del planeta), sus tránsitos e interacciones con energías de otros Dioses yoruba, son los que el caracol de Elegbara refleja y revela a través de los signos al sacerdote yoruba que realiza un Itá o una consulta simple. Como expresé en mi anterior artículo: “La flor ce vida de Obbatalá” (el cual puede ser leído en este mismo blog), un Itá consta de tres tipos de sucesos: Los primeros son los cardinales, eventos principales que se pueden considerar los de mayor peso en un Itá, y que están relacionado estrechamente con el número que se obtuvo con el caracol en el lavatorio del Osha y con la posición del planeta fuente en el cielo al momento del nacimiento del individuo. Los segundos sucesos, son los eventos fijos y que son muy recurrentes, frecuencia que depende mucho del movimiento del planeta fuente de las energías de Elegguá en el cielo, pues si el desplazamiento es retrógrado, el suceso volverá con más repetibilidad que si se tratará de un movimiento directo (hacia delante). Finalmente el Itá describe los sucesos mutables y que son producto de la reacción nuestra al tránsito del planeta fuente en el cielo astrológico. Los eventos y sucesos descritos en un Itá de Elegguá se desenvolverán en el transcurso de un año y solo perdurarán en el tiempo, los conflictos no resueltos por la persona, origen de la falsa creencia de que el Itá de Elegbara es para siempre; por esa razón se le da de comer al Dios yoruba cada año, pero infelizmente sin la elaboración de un Itá, perdiendo así la oportunidad anual que este Dios Yoruba nos otorga y que permitiría llevar un registro de cuanto evolucionamos o nos atrasamos en el camino de la ansiada espiritualidad, el bienestar y la salud.

Para finalizar mi hipótesis, espero que se comprenda, que el ciclo del caracol de Elegbara es de un año, y que los sucesos y eventos que ocurren más allá de ese arco de tiempo, no pueden ser vistos por el Dios yoruba, sino con una nueva consulta con su caracol; por eso afirmo sin necesidad de recurrir a los signos de Ifá Osaroso e Irosofun, que determinar el Orisha tutelar o ángel de la guarda con el caracol de Elegguá, es un simple ejercicio de probabilidades, pues más que Ifá no hay quien vea.



El ciclo de Oggún y Oshosi :

El planeta fuente de las energías de Oggún es Marte, por lo tanto el ciclo de su caracol dura aproximadamente dos años (2); lapso de tiempo igual al del Dios yoruba de la cacería Ochosi, cuyas energías no provienen directamente del planeta rojo, pero si de los asteroides troyanos (los arqueros), que están ubicados en los puntos Lagrange de Marte. Esta condición es la que ha dado paso en la mitología yoruba de la diáspora africana, a la historia del signo de Ifá Oggunda Masá, donde Ochosí y Oggún viven juntos en el caldero. No obstante, cometen un error aquellos sacerdotes de Ifá, que representan en un solo ará a los dos Orishas. Pues las energías de ambos Dioses yorubas son de distinta naturaleza, a pesar que provienen de un mismo sector del cielo.




El ciclo de Osun :

Este atributo de la religión yoruba, no se expresa a través del diloggun ni de las semillas sagradas de Ifá, pero tiene un ciclo que dura 84 años (igual que el de Eshú), es decir representa la edad límite del hombre para que acepte su destino en la tierra. Nótese que lo denominé atributo y no Orisha, pues en su concepto reina la confusión entre los sacerdotes yoruba de la diáspora africana; que si Osun es el bastón de Orunmila, que no, que es la cabeza de la persona, te digo que es Obbatalá en persona y otras cosas por el estilo. Lo cierto es que este atributo representa la espiritualidad de la persona, es decir el ego superior, el Shangó verdadero que anuncia el signo de Ifá Irete Ansá, por eso la carga de ese atributo corresponde a un sacerdote de Ifá, el cual llevará además de los elementos mágicos ordinarios, aquellos que predominen en la trilogía de signos de Ifá que esté viviendo la persona de acuerdo a la etapa de su respiración (signo de Ifá Baba Ejiogbe). Se puede considerar a Osun el Orí en la diáspora africana, pero no debe cometerse la aberración del neo tradicionalismo yoruba africano, de adorarlo por encima de todos los Dioses yoruba (inclusive sobre Orunmila), y mucho menos interrogarlo sobre nuestro destino, pues Ifá y su sacerdote Orunmila es el que conoce el destino del hombre y no el Orí de la persona (signo de Ifá Iroso melli), el cual se desarrollará espiritualmente en función del dictado del cielo y lo conocerá solo al acudir a Ifá; Y como dije anteriormente, no por azar en el signo de Ifá Ogbe Weñe, está escrita la sentencia “más que Ifá no hay quien vea”.




Rubén Cuevas
Olúo Ojuani ni Shiddí


 
 

La flor de vida de Obbatalá

"Dedicado a mi esposa, bastón de luz en mi vida"



El embrión de la semilla de la destrucción en la religión yoruba, se manifiesta hoy en día a través del fetichismo; este último producto de un amargo coctel de fundamentalismo, pérdida del conocimiento ancestral e ignorancia supina de muchos de los que practicamos esta religión. Palabras como politeísmo, paganismo y brujería, la mayoría de ellas acuñadas por las tres grandes religiones monoteístas para descalificar el culto a los Orishas, infelizmente se han enquistado en la mente de neófitos, iniciados y sacerdotes yoruba por igual, lo que ha generado un peligroso viraje del pensamiento filosófico yoruba hacia el panteísmo. Pruebe usted y pregunte a cualquier adepto a esta religión: ¿Dónde se ubica la fuente de las energías de cualquiera de los Dioses yoruba? Seguro se asombrará con las respuestas que recibirá; es común que se crea que Oshun vive en el río y que de allí provienen sus energías; que Yemayá viva en el mar y Shangó en una palma. Eso es más grave de lo que parece a simple vista, pues nos indica hasta que punto el mal uso y la falta de un enfoque serio de la mitología yoruba, ha ocultado la causa primordial, es decir, la que subyace debajo del culto a los Orishas y que solo puede ser localizada en lo que llamamos despectivamente paganismo. Lo cierto es que no resulta fácil recuperar el antiguo paganismo que contenía los secretos de la religión yoruba; sino trate usted de emprender la titánica tarea de convencer a los que profesamos esta religión, de que Obbatalá no es el Nazareno y que la fuente originaria de sus energías, no están localizadas en el Gólgota o en los templos católicos (Obba Moró), sino que están ubicadas en el cielo, en uno de los planetas de nuestro sistema Solar. Confundir la causa con el efecto no es el único problema con los actuales sacerdotes de la religión yoruba; el desconocimiento de las leyes que rigen el universo y a cada uno de los Dioses yoruba, la falta de un análisis profundo de los códices de Ifá (sean de la diáspora africana o de la tradicional yoruba), es una amalgama pesada que repercute en la elaboración de los Itá elaborados por los religiosos Yoruba. No exagero cuando afirmo que el sacerdote yoruba que no conoce el Oráculo que maneja, se convierte en un serio obstáculo para el desarrollo espiritual de los demás, pues su falta de conocimiento, puede entorpecer la interpretación del destino de los iniciados en esta religión, y cuya espina dorsal, es describir el destino personal del hombre en la tierra, para que se pueda alinear con él y con ello lograr el tan buscado crecimiento espiritual. Muy pocos sacerdotes yoruba conocen las fuentes originarias que irradian las energías de los Dioses yoruba, pero cuando se logran identificar, inmediatamente se comprende que estas energías (al igual que todo en el universo) tiene un ciclo, el cual cambiará inmediatamente la visión errónea que se tiene de los Itá yoruba y que se cree por lo general, que son para toda la vida. Cada uno de los Dioses yoruba tiene un ciclo, el cual se asemeja a una “flor de vida”.


La flor de vida de Obbatalá, florece en un arco de tiempo de ochenta y cuatro años (84), es decir desde que nace la persona, hasta que cumple la edad máxima de la cual dispone para alinearse con su destino en la tierra. El ciclo completo de las energías de Babá duran doce (12) años, y dentro de cada ciclo nace un pétalo de la flor. Si el hombre logra vivir hasta la edad de ochenta y cuatro años (84), siete (7) pétalos tendrá la flor de vida del padre de todos los Oshas. Cada ciclo de Obbatalá se inicia y termina en la base de la flor, es decir en el tálamo, y cada pétalo engloba dos (2) tensiones máximas y una polarización extrema de las energías de Obbatalá. La primera tensión es muy destructiva (Osogbo) y se ubica en la mitad del borde izquierdo del pétalo. La polarización extrema se genera en el borde exterior del pétalo y se manifestará según la capacidad de cada individuo para conciliar los opuestos (Iré u Osogbo). La segunda tensión (osogbo) se localiza en la mitad del borde derecho del pétalo; esta tensión al contrario de la primera se caracteriza por ser constructiva, ya que la persona aprende la lección debido al dolor y el sufrimiento que le generó la primera tensión. Finalmente las energías de Obbatalá vuelven al tálamo de la flor para iniciar un nuevo ciclo. Los espacios en blanco entre los pétalos de la flor, corresponden a las distensiones, donde las energías de Baba son amigables y nos favorecen (Iré).


Para que el lector tenga una idea de la acción de las energías de Obbatalá en función de la edad del hombre y de las tensiones que genera con su flor de vida:


Edad

3

6
9
15
18
21
27
30
33
39
42
45
51
54
57
63
66
69
75
78
81
Tensión (D)
Polarización
Tensión (C)


Es necesario aclarar, que la posición estelar del planeta fuente de las energías de Obbatalá, y su interacción con la fuente de otras energías de los Dioses yoruba, son las que determinan el área en que se desenvolverá el Itá de Babá. Un indicio de ello lo da el número que se obtiene con el caracol de Obbatalá en el lavatorio, el cual está relacionado con las características y aspectos de la posición zodiacal de donde parten las energías de Babá y que se concretarán en sus consejos en el Itá. Sin embargo, un Itá no es cosa sencilla, los sucesos y sentencias que se describen mediante los signos arrojados por el caracol de Babä, tienen tres niveles que son diferentes entre si en cuanto a su interpretación. El primer nivel describe los sucesos cardinales, es decir los esenciales, donde el sujeto del Itá deberá concentrar sus esfuerzos y que ningún sacrificio a los Dioses yoruba, a no ser el del ego, lo ayudará para alinearse con su destino; generalmente el secreto para resolver está en un cambio de conducta, pues estos sucesos son de origen kármico. El segundo nivel narra los sucesos fijos, es decir aquellos que regresarán en forma recurrente, hasta que el individuo los enfrente y les de solución práctica; generalmente basta con un cambio en la filosofía del pensamiento, pues estos conflictos tienen como centro de gravedad la enseñanza y la templanza del carácter. Finalmente el tercer nivel concentra los sucesos mutables y que generalmente culpamos al destino, a la mala suerte o a los demás por su ocurrencia, y que en realidad nos pertenecen, pues son consecuencia de nuestros propios actos en la vida.


Lo que si puedo asegurarles, es que todos esos sucesos se desenvolverán en el arco de tiempo correspondiente al ciclo de cada Dios Yoruba, en este caso 12 años (ciclo de Obbatalá). El suscrito se consagró como sacerdote de Osha (Shangó) cuando tenía cuarenta y dos años (42), las energías de Obbatalá se encontraban completamente polarizadas en ese momento; hace poco cumplí 55 años y han pasado trece años ya desde que me hicieron el Itá de Obbatalá, y sus energías transitan actualmente hacia una tensión constructiva; creo que es tiempo para un nuevo Itá, donde Babá me señale el camino para los próximos doce años (si consigo vivirlos) a través de los signos que arroje su caracol.


Rubén Cuevas
Olúo Ojuani ni Shiddí




 
 

Orí: El culto a la egolatría reflejado en un fetiche

Quizás este artículo moleste a sacerdotes yoruba tradicionalistas y de la diáspora africana por igual, pero es que me resulta difícil entender lo que es Orí, y simplemente porque una serie de religiosos "eruditos" siguen exponiendo irreflexivamente argumentos religiosos fuera de toda lógica, los cuales arrojan más sombra que luz sobre el supuesto Orisha.


En un escrito que circula por la red desde hace algún tiempo y que ya no se sabe quién es el autor, pues cada vez que lo encuentro lo firma un sacerdote yoruba diferente, es un claro ejemplo de las contradicciones y absurdos que tratan en vano de explicar al falso Orisha. El autor de ese documento asegura que Orí es la cabeza, la que le ordena al cuerpo todos los movimientos; luego asevera que en Orí se encuentra Orí Inú, el cual se define como el espíritu interno de cada ser humano, el Yo de cada cual, es decir el ego, y que el estómago y los órganos sexuales de la persona, pueden llevar al hombre a perder el control sobre el. Nada más alejado de la realidad, pues el ego no reside allí, sino en el corazón de la persona. Samuel Aun Weor el avatar de la nueva era afirmó: Que existen tres cerebros en el hombre (signo de Ifá Ogbeate), el intelectual, el motor y el emocional; quien abusa del emocional muere del corazón - afirma este desaparecido espiritualista - y es que el ego inferior (al igual que el superior) se manifiesta a través de este órgano; allí es donde nace el vocablo " Misericordia " que solo significa " Mira lo que hay en mi corazón ". Es posible que el estómago y el órgano sexual puedan inhibir al ego superior, pero no necesariamente es así, pues otros factores pueden ocultar al Orí; la posesión de determinados conocimientos o información, la abundancia y el disfrute de bienes materiales, el amor de una persona, la adulación, la enfermedad, los privilegios sociales y un largo Etc. Un ejemplo notable es Adolfo Hitler, este megalómano era frugal en sus comidas y de baja frecuencia en sus relaciones sexuales, así que quizás su ego no fue afectado por los dos factores antes mencionados, sino por el poder político que le dio el pueblo alemán.



Luego el autor de este confuso escrito, se contradice cuando revela que el Orí es el alma que penetra por la cabeza en el momento del nacimiento del ser humano, amén de que menciona a tres campos magnéticos que circulan en el cuerpo del hombre y que forman la figura del Ocho, lo que ubica al centro de gravedad del hombre en el ombligo. Yo me imagino que el autor se refirió al plexo solar y no al corte del cordón umbilical. De todas maneras el hombre posee dos centros de gravedad consecutivos durante su vida y no uno fijo; el primero se ubica en la cabeza, pero posteriormente, ese mismo centro de gravedad emigra al plexo solar a los 56 años de edad. Si el centro de gravedad del hombre estuviera permanentemente en el plexo solar, entonces: ¿Para qué la ceremonia de Osha en la cabeza? Lo que si se puede aceptar es que Ifá se asienta en el plexo solar, pues allí reside el punto de equilibrio entre la vida y la muerte; en cambio el asiento de Osha, es el equilibrio entre cielo y tierra y su punto nodal está en la cabeza. No obstante, este autor insiste en que Orí vive en la cabeza y que su Némesis es Elenini (la diosa del infortunio) la cual se ubica en el cerebelo del hombre en el momento del nacimiento. El verdadero equilibrio del hombre se halla en dos factores independientes del ego: La mente y el corazón; si ubicamos a Orí en el cerebro como lo sugiere el autor del documento, entonces los enfermos mentales, los retrasados o disminuidos de inteligencia están simplemente jodidos, pues no tienen oportunidad de manifestar el ego superior; en cambio un enfermo del corazón si puede manifestar su ego superior y alinearse con su destino en la tierra. Los tres cerebros del hombre que nacen en el signo de Ifá Ogbeate, son reguladores de la conducta del ego, por eso Samuel Aun Weor afirma acertadamente que quien abusa del cerebro emocional muere del corazón, quien abusa del cerebro intelectual padece enfermedades mentales y quien abusa del cerebro motor termina en silla de ruedas.



Este escrito también afirma que los Orishas somos nosotros mismos, debido a que nuestro desarrollo espiritual nos convertirá en ellos; afirmación que va acompañada de una incongruencia, al asegurar que mientras mayor es nuestro desarrollo espiritual, menor es el tiempo de vida que pasamos en la tierra. Yo no se si reír o llorar ante tales aseveraciones, porque esta alocada hipótesis, no tiene origen en la mal interpretada frase Ikú lobi Osha como lo asegura el autor de este extravagante escrito, sino en las desacertadas palabras que fueron expresadas por el Oluwo Chief Solagbade Popoola : " El Orisha son nuestros antepasados Elevados, los coronados, aquellos seres humanos que completaron sus destinos, fueron elevados por su comunidad, y ahora sirven como modelos a imitar para todos nosotros de modo que nosotros podamos hacer lo mismo " Esta degradante declaración de este sacerdote yoruba tradicionalista, muestra hasta que punto se ha desvirtuado la religión de los Orishas. Pero esa afirmación fue necesaria y obligatoria, pues su función es hacerle creer a los sacerdotes yoruba de la diáspora africana, que existe un descendiente directo de Orunmila en la tierra y así poder someter bajo su control a lo que con su esfuerzo no ayudaron a construir; pero lo peor de todo, es que un atajo de imbéciles de este lado del Atlántico se lo creyeron. La frase Ikú lobi Osha realmente significa " La muerte precede a la Osha " no el muerto parió al Santo, lo cual es un abuso del lenguaje y del pensamiento filosófico en la religión yoruba; pero esta imprudente asevaración ya señala el error infame en la adoración a este inexistente Orisha, y que en realidad es un fetiche para penetrar comercialmente a la diáspora africana.



Ya no vale la pena continuar con las babosadas del autor de ese escrito, pero si finalizaré este artículo con algunas perlitas escritas en un foro de la religión yoruba en la red:


Cito:

Perla n°1 : El primer fundamento Orisa que recibirá en su vida el adepto será el de Ori...

Perla n°2 : Se someterá al interrogatorio de su Ori para conocer si tiene camino religioso.

Perla n°3 : Por encima de las prescripciones y dictámenes de los demás Orisas, incluyendo a Orunmila, hará prevalecer los dictados de su Ori, en lo que respecta a los rituales que reciba o deba recibir sobre su cabeza o eleda.

Perla n°4 : De recibir el fundamento de Ori, éste deberá presidir en lo adelante su santuario Orisa como la deidad más importante de su Ilé Orisa.

Perla n°5 : En ifá, los rituales se llevan a cabo para todas las deidades. De cualquier manera el de Ori es el mas grande de todos. Ori es la extensión de Oloddumare que vive dentro de cada individuo.


Fin de la cita .


Estas perlitas fueron expuestas por el A wó Fasotito Fatunmise de Egbe Ifá Ile-Ife en un foro yoruba de la red. Es curioso que este neo tradicionalista, esté precisamente envuelto en un escándalo de entregar un Orí relleno de trapos, que según él, los sacerdotes africanos de su padrino que es de Puerto Rico, le enviaron así engañando a ambos; amén de que los sacerdotes nigerianos reconocieron descaradamente que lo habían enviado con esa perversa carga; pero estas perlitas a todas luces falsas, tienen un solo fin, descalificar la religión yoruba que se practica en este lado del Atlántico. Infelizmente la ignorancia supina que reina entre muchos sacerdotes yoruba de la diáspora africana, rindió a estos estafadores sus frutos; pues una partida de imbéciles se deshicieron de sus Orishas para recibir a Orí y comenzar nuevamente en la religión yoruba; y otros subnormales están tratando de establecer un tercer camino religioso entre la diáspora y el neo tradicionalismo; y ello totalmente avalado por la nueva diáspora de Nigeria, pues claramente el Oluwo Chief Solagbade Popoola, ha estimulado esas posiciones basándose en jerarquías que más parecen de indios apaches que de sacerdotes yoruba.



Orí es el ego de la persona y como todo en el universo es bipolar (inferior y superior). El ego reside en el corazón y cuando se manifiesta el superior se traduce en acciones que alinean a la persona con su destino. ¿Cómo se puede interrogar a Orí sobre el destino de una persona, si este está escrito exclusivamente en el cielo? ¿Cómo podemos estar seguros de que cuando se interroga a Orí, responderá el ego superior y no el inferior? Adorar a nuestro ego, sin conocer ni haber realizado nuestro trabajo en la tierra es egolatría simple y pura. La espiritualidad interna o chispa divina en nosotros está presente en todos los seres vivos, solo que separadas por gradaciones espirituales y vibratorias. El suscrito reconoce que hay seres más elevados espiritualmente que yo, por eso no adoro a mi ego (ni al inferior ni al superior), sino someto mi espiritualidad a la voluntad de los Orishas verdaderos, los cuales moran en el cielo. ¿Cómo se le ocurrió a esos tarados mentales, afirmar que Orí es más grande que la espiritualidad de Orunmila? Ifá revela el destino del hombre a través de él y Orí debe someterse a su dictado, no como este sacerdote yoruba infame asegura, que Orunmila y los demás Orishas deben someterse a la voluntad de Orí. Seguir el camino marcado por Ifá, es liberar al Orí superior atrapado en nuestro cuerpo y que cotidianamente es ahogado por nuestro egoísmo; no seguirlo es dejar que nos domine nuestro ego inferior, lo cual retrasa nuestro desarrollo espiritual en el camino hacia el Todo . Hasta ahora el suscrito no conoce un solo sacerdote yoruba que no lo domine su egoísmo; muy pocos revelan el verdadero ego ante la vida (el superior) y siempre es una esporádica llama que rápidamente se extingue por el feroz viento de los apegos personales. Finalmente y aunque se que es difícil asimilar este tema, llamó a todos los seguidores de la religión yoruba, a que no se dejen embaucar en el fetichismo por sacerdotes yorubas no preparados, y que por las falsas premisas los conoceréis, amén de que no os deslumbren sus títulos o dignidades, ya que solo buscan someterlos a un vasallaje comercial y religioso.




Rubén Cuevas
Ojuani ni Shiddí

 
 

Los ciclos de Orunmila y Eshu

Dedicado con amor a mi hijo Gabriel


La función primordial de la religión yoruba no es la fe en los Orishas, es la confianza en el mensaje que ellos portan para la humanidad. Cada Dios yoruba es el mensajero de nuestro destino personal y colectivo en la tierra y lo expresa a través de los signos de los oráculos yoruba, cuyos sacerdotes están en la obligación de conocer estos signos a la perfección, para así no convertirse en un serio obstáculo para el desarrollo espiritual de otros. Todo Orisha tiene un ciclo específico en función de la fuente primaria de su energía, amén de que estos ciclos tienen una circulación que se manifiesta en una elipse de tiempo determinada. Yemayá y Elegbara son los Oshas que tienen los ciclos más cortos (28 días y un año respectivamente) y Obbatalá el más largo, cuyo período dura 12 años. No obstante, el destino integral del hombre está en manos de dos de los Orishas de mayor elipse de tiempo; me refiero al binomio Eshu – Orunmila, cuyos ciclos son de 28 y 84 años respectivamente. En el signo de Ifá Babá Ejiogbe nace el maestro de la respiración, es decir el conjunto de técnicas que permiten al sacerdote yoruba respirar adecuadamente cuando reza en la estera. Sin embargo, la respiración tiene un simbolismo intrínseco, pues es la primera acción que realiza el hombre al nacer; pero aunque el ser humano nace una sola vez, renace en dos oportunidades más durante su corta vida, por lo que las tres respiraciones esenciales del hombre son simultáneas con el inicio de cada ciclo de Orunmila.

El primer Omolúo de los códices de Ifá de la diáspora africana, señala los tres Ita que obtiene el iniciado al consagrase como sacerdote de ifá, allí nacen las trilogías de signos que provienen de Olofin, Orunmila y Oddúa respectivamente. Generalmente el sacerdote yoruba los interpreta como los signos de nacimiento, vida y muerte, pero muy pocos conocen las elipses de tiempo des estas trilogías; por eso las explicaré detalladamente en base a un dibujo que elaboré como apoyo pedagógico. La escala del eje de las equis (x) del gráfico está graduada en años y representa el arco de tiempo del hombre sobre la tierra; el eje de las ordenadas es adimensional y simboliza la circulación de las energías de Orunmila (en rojo) y las de Eshu (en azul). La letra N es el nacimiento de la persona y las tres letras R y el número que las identifica, son las macro respiraciones que marcan el renacimiento de la persona en el marco de los ciclos de Orunmila.



Primera respiración (R1) :


Hay gente que piensa que el nacimiento es más doloroso que la muerte; pero lo cierto es que esta primera macro respiración, la cual se considera traumática, marca el primero de los tres ciclos de Orunmila. La primera tensión que esas energías le ocasionarán a la persona ocurre a los siete años y durante la fase creciente, pues ese lapso de tiempo es el de aprendizaje y adaptación al entorno familiar, de los padres, el ambiente social y la herencia cultural. La educación durante este lapso es por absorción y generalmente es dolorosa, pues en ella predomina el ensayo y el error. Esta primera etapa marca de por vida a la persona, ya que la mayoría de los sucesos negativos van al subconsciente. A los 14 años las energías de Orunmila se polarizan in extremis, es decir predominan los opuestos; aquí Orunmila interroga a la persona por primera vez: ¿Qué camino tomarás hijo mío? Pregunta de difícil respuesta, pues en ese lapso de tiempo (de los 7 a los 14 años) se construye el ego conciente. Pero aunque se trate de un momento de tensión máxima, es posible conciliarlo ya que los opuestos son complementarios; de todas maneras, creo conveniente recordar que la pubertad es una etapa muy difícil para los jóvenes y para sus padres. La tercera tensión que generan las fuerzas de Orunmila ocurre durante la fase menguante del ciclo y su punto culminante se da a los 21 años; momento en que nos afianzamos mental y emocionalmente. Esta última tensión del primer ciclo de 28 años es menos dolorosa y destructiva que la primera, pues aquí las experiencias vividas afloran del subconsciente y nos dan la fortaleza para fluir y realizar los cambios necesarios y convertir la tensión en lecciones constructivas. Finalmente a los 28 años la polarización de las energías de Orunmila llega a cero, es decir termina la primera macro respiración. Si la adaptación del niño a este primer ciclo fue adecuada, el resultado será positivo y abandonará este estadio satisfecho para proyectarse en la sociedad, en caso contrario comenzará la rebelión contra el mundo y la familia por la frustración que se instaló en é, y de la cual es responsable la energía de Eshu, ya que este Orisha genera la primera tensión a los 21 años y será dolorosa y muy destructiva, en la medida que el ángulo de deriva del destino personal y colectivo sea mayor.


Segunda respiración (R2) :

Este proceso que comienza a los 28 años es el primer renacimiento del hombre, se abandona la etapa la niñez y se asume la de hombre; este período se caracteriza por que se toma conciencia del papel que se jugará responsablemente en la sociedad; se busca la fundación de la propia familia y se afianza la individualidad. Las tensiones generadas por las energías de Orunmila (la creciente y la menguante) se desenvuelven en atención exclusiva a este período, a menos por supuesto, que queden aún conflictos sin resolver de la primera macro respiración, los cuales volverán una y otra vez sobre la persona hasta que los resuelva definitivamente. Debo recordar en este punto, que el hombre tiene dos opciones ante los conflictos, luchar o huir; si se inclina por la última opción, los conflictos lo perseguirán por siempre y se harán cada vez más fuertes hasta generarle inclusive la muerte. Durante este segundo lapso de 28 años, el climax de las tensiones se genera aproximadamente a los 42 años de edad; aquí Orunmila vuelve a preguntar a su hijo ¿Cuál camino tomarás? Mientras que las energías de Eshú se polarizan al máximo y actúan sutilmente, destruyendo todo lo que está mal construido en la vida de la persona y por no estar apegado a su destino personal y colectivo; es la edad de las crisis y las oportunidades para el cambio, sea para mal o sea para bien, es la etapa de los cambios forzados o voluntarios; es el período donde el hombre se percata de todas sus fallas y reconoce sus aciertos. Si la decisión del camino que se tomará en esta nueva oportunidad es acertada, el dar y el compartir cobrarán relevancia en su vida y la salud y el bienestar aparecerán como por arte de magia; pero si la decisión es errada, le esperan las viejas tensiones que él ya conoce y esta vez redimensionadas y con mayor fuerza, las cuales le proporcionarán sucesos desagradables, que le pueden obligar a realizar el cambio necesario a un alto costo y que antes se negó a pagar por un precio irrisorio. Finalmente la segunda respiración finaliza a los 56 años y el resumen de la experiencia vivida se evidenciará en la balanza de las acciones positivas y/o negativas y se pasará a la tercera macro respiración con un saldo en azul o en rojo según se fluyó en contra o a favor de las energías de Orunmila y Eshu.

Tercera respiración (R3) :

Esta última macro respiración o renacimiento del ser humano, esta signada por la búsqueda de la espiritualidad; el centro de gravedad primario del hombre que estaba ubicado en su cabeza se mueve hacia el plexo solar. Este es un período de transformación del carácter y de la forma de relacionarse con los demás; se adquiere el poder mediante las actividades espirituales y es tiempo para liberarse de los hijos para que hagan su propia vida y deslastrase un poco de los problemas de la familia, para dedicarse a la propia salud. Durante este último ciclo, las tensiones generadas por las energías de Eshu y Orunmila, serán intensas o no en la medida que las lecciones del pasado fueron aprendidas o no; si se asimilaron, en este lapso de vida predominará la paz con uno mismo y se poseerá una sabiduría radiante para legarla al os demás, amén de que ocurrirá un cambio en la realidad y del destino si se logra vivir más allá de los 84 años; en caso contrario se vivirá un vacío espiritual que se manifestará en una retrogradación hacia el estadio de la primera respiración; por eso en este último ciclo ya Orunmila no le pregunta a su hijo ¿Cuál camino tomarás? Sino le sugiere que mire en retrospectiva su vida, pues esa puede ser la última oportunidad para tomar el rumbo correcto.

Para finalizar quiero aclarar, que el hombre posee doce segmentos de vida en donde conviven las tensiones y las distensiones generadas por los diferentes ciclos de los Dioses yoruba y que le dan relieve a nuestras vidas. El sacerdote de Ifá sale del cuarto de iniciación con nueve de estos segmentos descritos en los signos de Ifá de los tres Itá; los otros tres segmentos los adquiere en la ceremonia de Omo Agadá. Estos doce signos de ifá del sacerdote yoruba de Ifá, son los doce trabajos que Hércules hubo de realizar para convertirse en un Dios y así habitar en el Olimpo con su padre Zeus. En estos días le pregunté a un sacerdote de Osha por su signo de awofaka; me lo reveló y seguidamente le pregunté ¿Cuándo había recibido el atributo? y me respondió que a los siete años de edad. Este hombre ya tiene 33 años, amén de que tiene asentado su ángel de la guarda, pero proseguí con la conversación y le pregunté que si él se sentía identificado con esa trilogía de signos de su mano de Orunmila; y me dijo honestamente que no. Al explicarle el porqué e ilustrarlo sobre los ciclos de Orunmila; quedó convencido de que alguna manera debe haber para obtener la trilogía de signos de su segunda respiración, sin tener que pasar a Ifá; pero eso amigos lectores es harina de otro costal y fuente para un nuevo artículo.



Fuentes consultadas:

• Los ciclos de las edades. Texto: Astrología kármica Autores: Geraldyne Waxkowsky y Marisol González Sterling.

• Códices de Ifá de la diáspora africana.


Rubén Cuevas
Olúo Ojuani ni Shiddí.

 
 

¿Orunmila, testigo de la creación o del destino del hombre?

Los tres iniciados en su texto de filosofía hermética, advierten que los principios universales o leyes del cosmos, siempre deberán ser protegidos en su fuente originaria, esto para evitar que los hombres al tratar de cristalizarlos en una religión se pierdan o deforme su esencia. El texto denominado El Kibalión, relata que esos principios los llevó a Egipto el Dios Tot (Dios de las leyes divinas), y que posteriormente el Dios griego Hermes llamado el tres veces grande, los transmitió a Grecia; sin embargo, no se pudo evitar que las leyes universales y muy a pesar del celo de sus guardianes, cristalizaran en religiones ancestrales, hoy día consideradas paganas. La explicación de cómo Dios o el Todo creo al universo, figura en el Kibalión, el cual afirma que ello ocurrió en el plano mental cuando el Todo proyectó su voluntad; este proceso lleva implícito el concepto de triada, es decir una fuente creadora y dos polos opuestos proyectados por dicha fuente, cuya tensión genera la chispa de vida en todos los planos del universo; no obstante, el texto hermético advierte que el Todo en su esencia es inefable e impensable, lo que origina al deísmo como corriente religiosa; así que ante estas circunstancias, resulta un intento pueril del hombre el estudio de la teología, la cual intenta (según Platón) la comprensión de la naturaleza divina por medio de la razón.


De todas maneras, el concepto de trinidad y de desarrollo del universo por triadas, se instaló en las religiones politeístas de la antigüedad; infelizmente el concepto trinitario llegó en el siglo I al cristianismo; la iglesia fundada por el judío converso al cristianismo Saulo de Tarso, llamado posteriormente por los católicos San Pablo, en su carta a los colosenses y angustiado porque los ciudadanos de esa región, eran afectos a la astrología, a la consulta con los oráculos y al sacrificio de animales a sus dioses, les escribió: Jesús el Cristo en su existencia en los cielos, es el primogénito de creación, luego afirma: él es el principio de la creación de Dios . Esta tesis del antiguo recolector de impuestos del imperio romano, parece estar reforzada en el génesis del antiguo testamento que afirma: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, lo que sugiere que algo previo existía antes de la creación de hombre; no obstante, esta inclusión de la trinidad (que era de exclusivo dominio de las religiones paganas), a la temprana iglesia católica y a la raza humana, le trajó un sin número de tragedias que perduran hasta hoy. La institución católica al identificar a Jesús el Cristo como consustancial con el padre, a María como Theotokos (portadora de Dios) y a Dios como una misma persona, generó las más espantosas guerras religiosas, y eso sin contar las persecuciones de herejes, cismas, torturas y quemados por no seguir esa doctrina de la iglesia católica; este es un clásico ejemplo, de lo peligroso que resulta para una religión, tratar de incluir en su seno arcanos de difícil compresión para gente que no está preparada espiritualmente.


En la mitología de la religión yoruba que se practica en la diáspora africana, se incluyó una trinidad compuesta por Oloddumare, Olorun y Olofi; en ella se refleja el deísmo, pues a Oloddumare no se le rinde culto y es la semilla del monoteísmo en una religión africana precristiana, pero a Olorun y Olofi si se les rinde culto; sin embargo, aunque Olorun es identificado con el Sol, Olofi se identifica con Jesús el Cristo, ello producto del sincretismo de los Orishas con los santos católicos; esta trilogía resulta una rara mezcla de la trinidad católica con una triada de dioses paganos yoruba, lo cual termina confundiendo a los sacerdotes yoruba; solo pregunté usted a cualquier sacerdote de Ifá: ¿Quién es el testigo de la creación y segundo de Oloddumare ? e inmediatamente responderá con total seguridad Orunmila, pero al interrogarle de nuevo: Entonces, ¿porqué Olofi tiene mayor jerarquía que Orunmila? ¿quién existió primero, Olofi u Orunmila? verá como las respuestas son poco satisfactorias.


Revisemos ahora el lado pagano de la mitología yoruba. En el texto del Dr. Adrián de Souza, Eshú - Elegüá el equilibrio dinámico de la existencia, se describe la cosmogonía Yoruba: La oscuridad total era Orimá, lo primitivo y era el reino de Eshu y esto era una capa de oscuridad, el conclave para una existencia posterior, también señala que: Oloddumare pronunció sus palabras y apareció la luz, iluminado así el reino de Eshú el cual se apropió de todo lo creado por Oloddumare . Esta descripción mitológica, contiene un error de concepto, pues señala que la oscuridad total y Eshu existían previamente a Oloddumare, con lo cual el Dios unitario yoruba, perdería las características atribuidas al Todo . En el signo de Ifá Iká Kana, se describen las tres caras de Orunla : Orun, Ifá y Orunmila, de los cuales el más pequeño es Orunmila; tácitamente se entiende que Orunmila es el resultado de la unión entre el cielo e Ifá. Esta trinidad o aspecto trinitario, incluido en los códices de Ifá de la diáspora africana y que posiblemente fue extraída de la cosmogonía universal helénica, la cual fue descrita por Hesiodo en su trabajo La teogonía de los dioses, le da a Urano (Orun), es decir al cielo, un orden jerárquico superior al de los planetas en el cielo (Ifá) y a Cronos (arquetipo de Orunmila).


¿Quién fue el verdadero testigo de la creación? ¿Olofi u Orunmila? Pues si separamos el reflejo del pensamiento teológico de la iglesia temprana de Saulo de Tarso en Ifá, y aceptamos el origen pagano descrito en Iká Kana, donde predomina el pensamiento helénico y tomamos en cuenta la jerarquía del universo según Hesiodo, El Dios yoruba (Orunmila) no parece haber sido el testigo de la creación, sino el testigo del destino del hombre, pues Cronos o Saturno (fue llamado así por los romanos) es un arquetipo sólido de Orunmila y este planeta describe en el cielo (Orun) nuestro destino personal a través de Ifá.


Rubén Cuevas
Awó Ojuani ni Shiddí
 
 

Eleggüá y Eshu, la naturaleza de la confusión

Solo basta que usted acuda a uno solo de los numerosos foros que existen en la red sobre la religión yoruba y formule la siguiente pregunta: ¿Qué diferencia existe entre Eleggüá y Eshu?, para que de inmediato le contesten sacerdotes yorubas, iniciados, y hasta neófitos; lo lamentable de esta situación, es que cada uno de ellos tiene versiones muy confusas sobre el asunto, y que generalmente están vinculadas al comercio con dichos Dioses. La mayoría de las opiniones que dan los adeptos a esta religión sobre Eleggüá y Eshu, independientemente de la jerarquía o estatus religioso que posean, demuestra la validez del refrán yoruba: Oreja no pasa cabeza, frase que por cierto, ha sido usada frecuentemente entre los sacerdotes de la diáspora yoruba, para implantar en la religión, la absurda idea de que: E l que tiene más tiempo de iniciado en la religión yoruba, siempre tiene la razón ; cuando realmente lo que la frase quiere expresar, es que el hombre es loro del hombre, pues nos gusta repetir lo que oímos y no usamos la cabeza para analizar lo que estamos repitiendo. Esta actitud enquistada en la mayoría de los sacerdotes yoruba de la diáspora africana, ha generado serias aberraciones en la mecánica de la religión, por eso existen sacerdotes de Osha que determinan el Orisha tutelar con el caracol de Eleggüá; entregan los denominados guerreros, cuyos atributos pertenecen al sacerdocio de Ifá; o simplemente le colocan nombres de los caminos de Eshu a Eleggüá. Pero los sacerdotes de Ifá, también somos culpables de que esas cosas ocurran en el seno de la religión yoruba que se practica en la diáspora africana, pues el conocimiento que poseemos, solo está basado en cuestionadas historias mitológicas, y que solo tienen una función meramente pedagógica, pero que el fundamentalismo ha convertido en verdades incuestionables; no obstante, en los códices de Ifá de la diáspora africana, están insertos en forma de símbolos y oscuros mensajes, la verdad ancestral de la religión yoruba, la pagana, la que contiene las leyes universales que rigen el universo, pero que los sacerdotes degradaron con el tiempo, convirtiendo al culto celeste de Ifá, en panteísmo puro y en su fase posterior el fetichismo, esto ocurrió en gran medida por la negligencia de no pensar, no estudiar, y no analizar e investigar sobre lo que profesamos y adoramos.


Resulta inútil hoy día, tratar de explicarle a un sacerdote de Osha, que en el signo de Ifá Osá Roso, el supremo determinó que el Osha tutelar solo lo señala Orunmila, o que en Otura Aira, Oggún sostiene la bóveda celeste, y que por esa razón no es exclusivo de la Osha sino de Ifá, el cual es la bóveda celeste misma, y que además Oggún, es considerado un Titán previo a los Oshas, pues en Ogbetuanilara bajó primero a la tierra (después de Olokun); lamentablemente los sacerdotes de Osha seguirán usando el caracol de Eleggüá para obtener el mal llamado ángel de la guarda y continuarán entregando guerreros, algunos con el ridículo argumento que el Osun lo mandan a cargar con el sacerdote de Ifá, cuando muchos de nosotros no tenemos la más mínima idea de lo que el atributo representa y lo llamamos bastón de Orula, o nuestra cabeza, o un vigilante en lo alto de nuestra casa. Ya es hora que los sacerdotes de Ifá, comiencen a estudiar, inclusive fuera de los textos de Ifá, con el fin de descifrar los códigos secretos contenidos en sus textos, para que así cuenten la verdad y expliquen con base no mitológica, el porque resultan unas aberraciones en la mecánica de la religión yoruba, muchas de las ceremonias que se realizan actualmente en su seno.



Si Usted desea conocer y dar explicación a muchas de las afirmaciones que se hacen sobre Eleggüá y con ello separar la superstición de la realidad de lo que las energías de este Osha representan en el panteón yoruba; pues estudie en la mitología helénica, específicamente al Dios Hermes, el mismo que los romanos llamaron Mercurio ; allí se asombrará al encontrar claramente todas las características del Dios yoruba y que los fundamentalistas quieren hacernos creer que es un Dios de generación espontánea en África; ahora si usted desea ir más allá y saber: ¿Porqué resulta una aberración en la mecánica de la religión yoruba, determinar el Osha tutelar a una persona con el caracol de Eleggüá?, pues consulte la información sobre la duración de la órbita del planeta Mercurio, fuente de las energías de este Osha y luego compárelas con las tres respiraciones esenciales del hombre, las cuales figuran en el signo de Ifá Babá Ejiogbe bajo la frase el maestro de la respiración, luego investigue la duración de la órbita del planeta fuente de las energías de Orunmila (Saturno), el cual contiene el destino del hombre, y que en tres orbitas consecutivas de ese planeta, se cumple el tiempo máximo promedio del cual disponemos para cumplir nuestro destino en la tierra. Eleggüá baja del cielo a la tierra en un solo signo de Ifá denominado Ogbeate, este signo describe el nacimiento del ego, su posterior muerte y la resurrección del mismo, por eso este Osha está relacionado con la vida y la muerte; sin embargo al bajar a la tierra en un solo signo, no tiene caminos; aquí debo aclarar que los caminos que se asignan a los Dioses yoruba, generalmente son producto de la observación del comportamiento de algunos elementos de la naturaleza, o sucesos relacionados con el hombre en los ambientes arquetipo de dicho Osha; un ejemplo de ello es Oshún Ibú Kolé, la cual vive en los caños y quebradas de aguas servidas; este es típico de panteísmo que se apoderó de la religión yoruba.


Muchos sacerdotes de la religión yoruba sostienen que Eshu tiene 121 caminos, lo que resulta falso, pues cada Eshú que baja a la tierra viene acompañado por alguno de los 256 signos de Ifá; y esa es la relación dinámica en la religión yoruba, la de Orunmila y la de Eshu y que corresponden a los planetas Saturno y Urano, fuentes únicas de las energías de esos Orishas; no es azar ni casualidad, que las tres respiraciones esenciales en el hombre se den en un lapso 84 años (tres vueltas de Saturno al zodíaco) y que la órbita completa de Urano tarde esa misma cantidad de años. Es falso que Eshú baje a la tierra a perturbar el destino del hombre, tal y como un sacerdote de Ifá poco estudiado aseguró en un foro yoruba; Eshu es Ashelú (policía) universal; este Orisha no se puede sobornar con ofrendas, no es un niño caprichoso como se afirma, es sencillamente un vigilante, para que el destino que prometió cumplir en hombre en la tierra, efectivamente se cumpla; por eso Eshu puede generar sucesos desagradables o negativos al hombre, pero siempre en función de su destino y usando el binomio premio – castigo; es decir, los sucesos negativos generados por este Orisha, son un correctivo para traernos de vuelta al camino o sendero correcto, tal y como lo haría un policía ante un delincuente que viola las leyes de la sociedad. Quizás de allí parta la aseveración de que Elegüá y Eshú son una unidad, pero eso resulta falso también, pues Eshu es la multiplicidad, mientras Eleggüá es la unidad.


En la mitología de la religión yoruba existen varios errores con respecto a Eshu, el primero afirma que Eshu existió siempre y que no lo creo Oloddumare ( Dios o el Todo ), que solo despertó cuando el Todo pronunció sus palabras para crear la luz; los versados en el origen del universo saben, que fuera del Todo no puede existir nada, pues no sería el todo y precisamente fue Hermes el que entregó a sacerdotes del antiguo Egipto el origen de la creación; así que esto es una prueba más de la degradación de la religión yoruba, ya que esta recibió gran influencia de esta civilización. El segundo error es el que afirma que Eshu es incapaz de crear, esto no es cierto, el si puede crear, solo que sus creaciones son Titanes o monstruos; sin embargo no los genera, pues Orunmila se lo impide con su guadaña castradora; quien quiera comprobar esto, que investigue el pacto de Akila en el signo de Ifá Odí Oro . El tercer error es creer que Eleggüá y Eshu son un binomio, por lo tanto son una unidad y son lo mismo, pero resulta que cada Osha y Orisha que bajó desde el cielo a la tierra vino acompañado de un Eshu, entonces deberían ser un binomio también Shangó y Eshu; Agayú y Eshu; Obatalá y Eshu…..Etc

La confusión que muestran los sacerdotes yoruba al tocar el tema de este Osha (Eleggüá) y este Orisha (Eshu), es que ambos se desenvuelven en la ley de polaridad o de los opuestos; Eleggüá es el mensajero de los Dioses Yoruba, su fuente de energía Proviene del planeta Mercurio y por lo tanto sus energías son personales; por eso se afirma que Eleggüá abre y cierra todas las puertas (ley de los opuestos) y los sucesos que se vaticinan por medio de su caracol están enmarcados en el lapso de un año; de allí nace ofrecer sacrificios a este Osha anualmente, y también obtener la letra que regirá nuestra casa. Eshu maneja también la ley de polaridad, pero solo en el marco del binomio premio – castigo y en función de la ejecución correcta de nuestro destino, solo que estas energías provienen del planeta Urano, son impersonales y muy destructivas en su arista negativa; arista que dependerá por supuesto del signo de Ifá y su correspondiente Eshu. Últimamente se ha instalado una nueva moda en los sacerdotes de Ifá, que consiste en entregar los guerreros fuera del marco de mano de la mano de Orunmila; algunos Babalawos ingenuamente le determinan el camino del Eshu al que se va a iniciar; pero otros descaradamente le entregan un Eshu de carga general, el cual por supuesto no existe, pues no se pueden resumir los 256 signos de Ifá en un solo Eshu; El atributo que le corresponde realmente a la persona, debería ser el correspondiente a su signo principal de la mano de Orunmila, pero eso implicaría modificar la mecánica de Ifá y eso es harina de otro costal. Pero ahora piensen en los sacerdotes de Osha que entregan los guerreros con Eleggüá, igualmente los sacerdotes de Ifá que los entregan sin la mano de Orunmila, cuando Ozun, Oggún y Eshu están fuertemente vinculados a la mano de Orunmila, pues sin ella no tienen sentido los guerreros, porque el destino contenido en el Ikofá y Awofaka de la persona (mano de Orunmila) necesita de Eshu para vigilar el que se cumpla el destino de la persona, Oggún para sostener la bóveda celeste (Ifá) y el Osun, el cual contiene la espiritualidad de la persona. Señores sacerdotes de Ifá y Osha, reflexionen que es lo que entregan a los que se van a iniciar en esta religión; dejen a un lado la pelea de bodegueros que tienen con los atributos de la religión y dedíquense a rescatar lo que en un inicio fue la religión de los Orishas.

Rubén Cuevas
Awó Ojuani ni Shiddí
 
 

Olokun y su simbolismo

¿Quién es este Oricha? ¿Cuales son sus arquetipos?, ¿De donde proviene y que poderes le son inherentes?, ¿Porqué la polémica entre el Olokun de santero y el de Ifá?.

Olokun se define en la religión yoruba con una palabra que significa: Olo (dueño), Okun (mar), es el Oricha de los océanos, andrógino por naturaleza (mitad hombre y mitad pez) y representa el aspecto mas aterrador del mar en sus secretos mas profundos. Cuenta una leyenda de la mitología yoruba, que Olokun tenía once hijas y nueve de ellas eran muy hermosas, además tenían la facultad de convertirse de pez-mujer a mujer, mientras que su hermanastra Ibú Aganá Erí, hija favorita de Olokun con Yewá, era deforme, pues le faltaba un seno y tenía una cadera mas alta que la otra; esta fue la razón para que llena de envidia por la belleza de sus hermanas, Ibú Aganá le informara a unos pescadores, donde se encontraban sus hermanas para que estos las capturaran en la costa, lo que lograron con una inmensa red; Olokun al enterarse de la cautividad de sus hijas, arremetió contra la tierra por medio de un maremoto y ahogó a los pescadores. Una vez que Olokun se dio cuenta de la traición de su hija, la encadenó al fondo del mar condenándola a llevar en una mano una careta y en la otra una serpiente (símbolos de la hipocresía y la maldad), no obstante el amor que aún le profesaba a su hija predilecta, lo demostró permitiéndole salir a la superficie solo en forma de espuma.


Como se puede observar, este Oricha africano, tiene todas las características de Poseidón el dios griego, el cual es hermano de Zeus y gobernaba el Ponto. Sin embargo vale la pena analizar algunas cosas del africanismo. Olokun entre sus atributos posee nueve caretas; el simbolismo de la careta es evidente, es un disfraz, pero ¿para qué Olokun necesita usar máscara? La respuesta la da el signo de Ifá Iworí Bogbe: “ Nacen las creaciones de Olokun para sembrar la tragedia ” y es que cuando Olokun desea castigar, vengarse o por un mandato específico desatar su furia, no deja ver su rostro y usa las máscaras, es por eso que Obatalá (arquetipo de Zeus en la mitología griega y del planeta Júpiter en astrología), lo encadenó en el fondo del mar, pues este quería cubrir el planeta con agua y Obatalá le preguntó ¿y dónde vivirán mis hijos entonces? por eso no se lo permitió. Es interesante señalar en este punto, que el astrólogo español Javier Reinoso, ha planteado una estupenda hipótesis, relacionando los tránsitos de Júpiter, sobre los planetas Marte, Neptuno, Urano y Saturno, con las inundaciones en varios puntos del planeta y el fenómeno meteorológico del Niño, el cual funge de regulador del balance hídrico en la zona tropical del Pacífico, pero que sus teleconexiones son capaces de generar inundaciones y sequías prolongadas en distintos puntos del planeta; claro está entonces el papel de Júpiter (arquetipo de Obatalá en la religión Yoruba) y su potestad para encadenar o desencadenar las aguas regidas por Olokun (arquetipo del planeta Neptuno en astrología); resulta curioso también la intervención de los planetas: Marte (la cadena), Urano (las creaciones de Olokun), Neptuno (clara su participación) y Saturno (arquetipo de Orunmila y fuerza reguladora de la destrucción por medio de las aguas). Un Ejemplo de lo que se expone, está en que en el signo Ocana Sá Bilarí de Ifá; allí se habla del hundimiento de la Atlántida, suceso generado por Ibú Aganá Erí, la hija predilecta de Olokun; sería interesante investigar, cuales de los planetas que menciona el astrólogo español estarían transitando en el cielo cuando ocurrió el suceso.

Según la mitología Yoruba, el Olokun que se entrega al santero (Iworo), lleva agua, pues representa los mares y predomina Ibú Aganá Erí. El Olokun de Ifá no lleva agua y la figura predominante es el mismo Olokun, donde se afirma que su lugar de residencia, es la capa de masa gaseosa entre el núcleo incandescente de la tierra y los mares. Ese planteamiento me parece válido, no obstante si parto de la premisa de que los Orichas son los Planetas del cielo, puedo plantear otra hipótesis: En el Olokun del Santero (Iworo) predomina el elemento agua y aunque el fundamento principal es Ibú Agana, en este Olokun prevalecen todos los avatares o caminos de Yemayá. En la Osha Olokun representa el ciclo de la ley del ritmo en su expresión más corta, representa lo cotidiano, las fases lunares y su acción sobre las mareas, es arquetipo de lo femenino y el elemento agua, que simboliza los sentimientos y su doble polaridad (positivos o negativos) los cuales son gobernados por el corazón. Pero surge la pregunta: ¿entonces cuál es la diferencia entre Olokun y Yemayá? El verdadero secreto del Olokun de Osha y la diferencia sustancial con Yemayá, es un vínculo que posee este Oricha de energía personal y cuyo ciclo dura 28 días con el Olokun de Ifá.


En el Olokun de Ifá el elemento predominante es el aire, el cual representa el plano de la mente y un posee un ciclo de 165 años, es decir que su energía es tan sutil que ni en el término de una vida podríamos tener conciencia absoluta de ella. Respeto lo que dice la tradición Yoruba sobre la morada del Olokun de Ifá, pero a mi juicio este es solo un lugar temporal y una de sus muchas casas, pues su verdadera morada no se encuentra allí, sino en la profundidad del cosmos y mas allá de Saturno, lo que convierte al Olokun de Ifá en un tipo de energía transpersonal y que requiere de condiciones espirituales superiores para ser entendidas y operadas de acuerdo a las leyes universales. Para dar un ejemplo concreto a la hipótesis que sugiero, resulta del hecho, de que más fácil es hallar la causa de un sentimiento (elemento agua), que determinar el origen de un efecto asociado con el plano de la mente (elemento aire). Pero sigue sin resolverse el asunto del vínculo entre ambos Olokún y que al final son una unidad. El Olokun de Iworo (Santero) tiene un ciclo mas corto y el del Olokun de Ifá (Babalawó) posee uno más largo, pero los dos ciclos son de una misma naturaleza; si se observa atentamente el corto, podrá verse como se comporta el largo en virtud de la ley universal " como es arriba es abajo " Eso es lo que hacemos todos los sacerdotes de Ifá cuando interpretamos su oráculo, observamos el comportamiento de la hiena, para luego hablar del signo Iwori Melli al consultante, pues conociendo a la monada se conoce al ángel. De manera que si Usted posee Olokun de Iworo y se ejercita en la oración y la meditación a través de él, estoy seguro que le otorgará la llave secreta de los planos de la mente e interpretará además de lo personal lo transpersonal.



Rubén Cuevas
Awó Ojuani ni Shiddí
 
 

Shangó, Santa Bárbara y Apolo (parte final)

Apolo entrenaba a los jóvenes en la Palestra, el cual era un lugar donde los jóvenes se reunían para practicar atletismo y artes militares, estas actividades las realizaban siempre desnudos, y de Apolo quien era su instructor, se decía que representaba al educador ideal y por tanto amante de los muchachos. Todos los amantes de Apolo eran más jóvenes que él, esto al mejor estilo de las relaciones pederastas griegas de la época; muchos de sus amores masculinos murieron trágicamente; el caso más emblemático es el de Jacinto, hermoso joven espartano, el cual era codiciado en secreto por Céfiro, otro joven de la palestra. Un día este cegado por los celos hacia Apolo, en una competencia lo mató con un disco, se dice que el dios helénico lloró tanto a su amado que llegó a maldecir su propia existencia. Resulta también interesante la historia de amor que vivió Apolo con el joven rey Admeto, donde el Dios griego le sirvió de criado y lo protegió de la muerte, retrasando la hora fatídica de su amado en varias oportunidades. Quizás por la doble vertiente que tiene Apolo, en cuanto a su pasión por las mujeres y los hombres, este sea la causa determinante de que a Shangó en la diáspora africana se le fusionara con Santa Bárbara y que a sus hijos se les creara la fama de homosexuales, pues el sincretismo, no solo trajo al Osha la arista positiva sino la negativa también.



Pero para poder analizar las consecuencias astrales de ser un hijo de Shangó, daremos un paseo por Heracles o el llamado Hércules de los romanos. Quien se tome la molestia de leer la historia completa de este héroe, encontrará una serie de analogías entre la vida de este semi Dios y los hijos de Shangó; se debe resaltar, que todos quieren ser hijos del popular Osha, pero casi nadie está dispuesto a asumir las consecuencias de ser hijo de Shangó; esta situación es como querer ir al cielo, pero no querer morirse. En los doce trabajos de Hércules, está el arquetipo de las tareas que deben realizar los hijos de Shangó en la tierra para su purificación. Cada uno de esos trabajos y que corresponden a doce encarnaciones, son necesarias para que al igual que Hércules alcanzó la categoría divina, el hijo de Shangó también pueda alcanzarla. El número seis (Obara) representa en la diáspora africana a Shangó, pero este número es la imperfección, nótese que Obara es el signo de la balanza (arquetipo del sexto signo del zodíaco), en él aún se busca el equilibrio. El número doce (Eyilá Sheborá) representa la perfección a través de la purificación del fuego, donde ha concluido el viaje a través de los once signos, y se llega al dominio de los dos peces (doceavo signo del zodíaco), en el cual el hombre hará su última tarea; si las lecciones fueron bien aprendidas y los trabajos bien hechos se ascenderá en la escala espiritual. Ahora ¿cuál es la función del viaje a través de las doce tareas? Sencillamente la liberación del ego, esa chispa divina que quedó atrapada en nuestros cuerpos y que pugna por manifestarse con toda su intensidad luminosa. ¿Pero que le impide al ego liberarse en los hijos de Shangó? pues la arista más oscura y perversa de su energía; debe recordarse que Shangó es luz y oscuridad, cuando este Osha da las tres vueltas del carnero, se transforma en Abita (el demonio). Así que el egoísmo manifestado a través de la egolatría es la lucha vital. ¿Porqué se le pide constantemente humildad a los hijos de Shangó? Hay que entender que la humildad es someter la voluntad a lo que es más grande que nosotros, y reconocer nuestras propias limitaciones, pero generalmente siempre actuamos en función de nuestros intereses (los del ego). No es fácil sacrificar el ego en función de un interés superior, por eso son necesarios los doce trabajos.


Para ilustrar un poco lo expuesto analizaré el signo de Ifá Ojuani ni Shidí, allí está la historia de la hija de Olofí y su capricho con el mono de 9 colas. Relata el cuento que Ochosi el mejor cazador de la comarca, pero el menos considerado, se comprometió ante Olofí a llevarlo vivo para satisfacer el capricho de la princesa y así obtener su mano. Luego de Ochosi darse cuenta que no era tarea fácil, consultó con Orunmila, y este le indicó sacrificio con carne podrida, cordel y hueso, estos elementos le sirvieron al cazador para atrapar su presa y obtener la mano de la hija de Olofí. En su segunda tarea, Hércules debía acabar con La Hidra de Lerna la cual habitaba en un pantano pestilente (arquetipo de la carne podrida) y poseía 9 cabezas (el mono de la historia yoruba tenía 9 colas). Al igual que Ochosi, Hércules consultó al oráculo (Apolo) y este le recomendó “Arrodillándonos nos elevamos y el fuego lo purifica todo”, con este extraño mensaje y su garrote Hércules se hizo acompañar por un primo que llevaba una antorcha. El héroe entabló batalla con el monstruo, pero como lo hacía de pie, cada vez que cortaba una cabeza de la Hidra, otra surgía en su lugar, de repente se acordó del oráculo y se arrodilló sumergiéndose en el pantano y La Hidra bajó a buscarlo, entonces el la tomó del cuello para cortarle nuevamente las cabezas, pero esta vez las cauterizó con la antorcha que portaba su primo. Finalmente Hércules al cortar la última cabeza esta se transformó en una joya que el héroe esconde bajo una piedra. Hay que señalar que el final de ambas historias es similar, Hércules termina con una Joya en sus manos y Ochosi con lo más preciado de Olofi, su propia hija.


Pero ¿Qué nos enseñan ambas historias?, el simbolismo de la carne podrida y el pantano pestilente, son sólidos modelos de lo que habita en las regiones más oscuras de nuestro ego; esa es la Hidra que debemos combatir y exponerla a la luz del fuego, para purificar los sentimientos más oscuros que habitan en nuestros corazones, y eso como dije anteriormente no es tarea fácil. Ahora ¿Cómo el hijo de Shangó, se entera de cual de las doce tareas debe emprender en esta vida? Para los que son sacerdotes hijos del Oricha y consagrados en esta religión, busquen en su trilogía de signos de Ifá, allí encontraran la respuesta; para los neófitos o personas que no quieren o no pueden consagrase en esta religión, pero que saben que Shangó es su protector y guía, les queda el recurso de la astrología, pues al fin y al cabo la religión de los Orichas es la divinización del antiguo arte y ambas son el reflejo del cielo, solo que una es profana y la otra es sagrada; no obstante mi recomendación personal es que: “Un hijo de Shangó no puede andar por la tierra sin corona, pues siempre será víctima de su propio ego” e inclusive afirmaría que si no está iniciado en la religión yoruba, los sucesos que ocurrirán en su vida y que poseen una fuente Kármica poderosa, lo llevará por el camino de las amarguras, pues el hijo de Shangó de una u otra forma tiene mucho que responder ante el cielo, no en balde su Oricha tutelar maneja el elemento fuego como purificador del alma, de todas maneras la cadena de sucesos negativos en la vida de un hijo de Shangó, lo obligará eventualmente a desarrollarse espiritualmente, ya sea en esta religión o en cualquier otra. Finalmente queda clara la doble polaridad de Shangó, cuyo simbolismo es el Sol interno de su hijo (el ego en la tierra) y la fuente primordial de sus energías en el cielo (el astro Rey), y así como Shangó hace su viaje a través de las doce constelaciones zodiacales, nosotros debemos emularlo con las doce tareas de Heracles. No es al azar la frase yoruba “Shangó grita lo mismo en el cielo que en la tierra”.


Rubén Cuevas
Awó Ojuani ni Shiddí



 
 

Shangó, Santa Bárbara y Apolo (segunda parte)

Otra característica de Apolo es el manejo del arco y la flecha, lo que lo convierte en jefe de ejércitos, protector contra los invasores e instructor militar, además de sus dotes musicales expresadas en la lira y la cítara; es dueño de la adivinación, la profecía, las artes y el chamanismo. Todas estas cualidades están presentes también en Shangó, solo que expresadas en elementos africanos como los tambores, el hacha de doble filo y los instrumentos de adivinación de Ifá. El Osha al igual que el Dios griego, es dueño no solo del arte de la guerra (expresado en Oggué, el cual es su estratega), sino de la música y las bellas artes como la danza; pero es el momento de desmitificar lo que se ha extendido entre los sacerdotes de la diáspora africana; los que afirman que Shangó entregó los atributos de adivinación de la religión, para dedicarse al baile, las mujeres y el aguardiente están errados. Así como Apolo es el dueño de la profecía, la adivinación y tenía consagrado el oráculo de Delfos; Shangó es el dueño de la adivinación en la religión Yoruba y es justamente por sus dones de visionario que es el amo de la religión. Muchas de las historias que se cuentan de que Shangó entregó el Opón (tablero de Ifá), el Irofá y el Iruké a Orunmilla, son meros recursos pedagógicos, para justificar que Orunmila es el adivino de esta religión, pero resulta que el don de la adivinación es independiente del oráculo a usar. Orunmila es el destino del hombre expresado a través de Ifá, pero ser su sacerdote no es garantía de ser un buen intérprete de ese destino o tener el don de la adivinación; y de allí parte la fama de los hijos de Shangó como adivinos. Está claro que para aceptar esa proposición, debemos despojarnos del fundamentalismo, el cual nos ha postrado con las falsas historias sobre Shangó. Este Osha no andaba explotando pólvora para hacer el mal, no se montó sobre Yemayá para robar el huerto de ñames de Olofí, no andaba de fiesta en fiesta bebiendo aguardiente y con mujeres cuando Obatalá perdió la guerra; no se ahorcó por haber aceptado la hospitalidad de un homosexual y mucho menos tuvo relaciones sexuales con casi todas las Orichas del panteón Yoruba (inclusive con su madre Yemayá). Estas actitudes representan el comportamiento de algunos de los hijos del Osha y no de Shangó.


El nacimiento de Shangó tiene en la diáspora africana dos vertientes; la más común lo define como hijo de Yemayá y Obbatalá. Esa sórdida historia de Oggún violando a su madre, Obbatalá maldiciéndolo y luego tratando de asesinar a sus hijos debido a un repentino ataque de amnesia (entre ellos a Orunmila y Shangó), es una deformación de la mitología griega, la cual relata que Cronos devoraba a sus hijos por la profecía de Urano y la guerra que Zeus sostuvo con los titanes; Pero lo cierto es que el nacimiento de Apolo, ocurre en pleno océano, esto debido a los celos de Hera (esposa de Zeus). Por eso se ubica a Shangó como hijo de Yemayá (la dueña de los mares en el panteón Yoruba). La otra arista del nacimiento del Osha, propone a Shangó como hijo directo de Olofí; en esta historia de origen gnóstico, Shangó baja del cielo a la tierra en un rayo y se transforma en piedra (Odú Ará); aquí evidentemente se sostiene la tesis del origen del universo explicada anteriormente.


Aún queda la duda: ¿Por qué la fusión femenina con Shangó? Al revisar la mitología sobre Apolo, impresiona el número de amantes femeninas que tuvo; algo parecido a lo expuesto en la mitología de la diáspora africana sobre el Dios del trueno africano, sin embargo al igual que Shangó, a Apolo no le fue tan bien con sus amantes; es típica la historia de su relación con Cassandra, allí el dios helénico a pesar de su belleza y sus ruegos, esta hembra humana lo rechazaba; pero obstinado al fin, le ofreció a Cassandra el don de la profecía a cambio de ser suya; la fémina astutamente aceptó y luego se negó a sus pretensiones, este entonces la maldijo diciéndole: “ No puedo quitarte el don que te di, pero tu maldición será que nadie creerá lo que predigas ”, efectivamente Cassandra anuncia la destrucción de Troya y nadie le creyó incluyendo a su padre el rey de la ciudad fortaleza. Este síndrome algunas veces se presenta en muchos hijos o hijas de Shangó, estos predicen cosas que no son tomadas en serio por los demás e infelizmente ocurren. No obstante la maldición que Shangó echa a las mujeres en el signo de Ifá Iroso Sá, parece tener el origen en esta relación de Apolo con Cassandra; sin embargo es “ vox pópuli ” entre muchos sacerdotes de la diáspora africana, que muchos hijos de Shangó tienen una tendencia a la homosexualidad y se la atribuyen, a que han tenido tantas mujeres o han sufrido tantas decepciones que se entregan a una relación homosexual. Esto es otro producto de la asociación de Apolo con el Oricha, pero existe un fondo velado que vale la pena analizar.



Rubén Cuevas
Awó Ojuani ni Shiddí



 
 

Shangó, Santa Bárbara y Apolo (primera parte)

Shangó es el más popular de la Religión de los Orichas pero el menos comprendido. ¿cuál es su arquetipo, Santa Bárbara o Apolo? ¿Qué representa Shangó en la cosmogonía Yoruba? ¿son ciertas todas las historias que de él se cuentan?


Shangó es uno de los Orichas más conocidos en la religión Yoruba, Dios de la guerra, el baile y las fiestas, es sin embargo uno de los grandes incomprendidos por los sacerdotes de la religión yoruba y por sus propios hijos. El fenómeno conocido como sincretismo, fue la primera injusticia cometida con Shangó, pues el Oricha fue fusionado con una santa católica de origen turco llamada Bárbara. Esta joven fue encerrada en la torre de una fortaleza por su padre, fue torturada y posteriormente ejecutada por un juez. La razón para tal acción, fue que Bárbara se negó a adorar a los dioses paganos de sus ancestros y abrazó el cristianismo. Cuenta la leyenda de esta santa auxiliar de la iglesia católica, que un rayo mató a su padre como justo castigo a su martirio; a raíz de estos hechos se le canonizó y se generó el simbolismo que la representa, la torre de 3 ventanas, el copón y la espada; estos símbolos están ligados a la santísima trinidad, la espada es el arma de los cruzados, la copa sagrada es la usada en la eucaristía; la corona que ostenta la santa le da características de reina y su capa roja es una clara alusión a las cruzadas contra los bárbaros.


Ahora bien, ¿cuáles de estas características son arquetipos de Shangó? aparentemente ninguna, no obstante el hecho de que la santa fue torturada con una hacha al rojo vivo, puede ser uno de los elementos que permitió hacer analogías entre Shangó y Santa Bárbara. Otro aspecto importante en la fusión, es el hecho de que un rayo mató al padre de la santa, el fenómeno eléctrico de la atmósfera, es una razón más que pudo sumarse a la fusión, ya que el simbolismo del rayo es muy sólido en Shangó; Pero lo que genera más curiosidad, es que el Oricha, cuyo carácter es netamente masculino, fuese conciliado con una mujer. Muchas historias en la diáspora africana han tratado de justificar esta no muy clara situación; en uno de los relatos, Shangó escapa vestido de mujer con una capa roja ante el asedio de los muertos, esto parece un alegato más para convencer del sincretismo con Santa Bárbara, que mostrar el supuesto miedo de Shangó a los muertos. ¿Shangó el Dios de la guerra escapando de los muertos y vestido de mujer? Todo sacerdote de la diáspora africana medianamente ilustrado, sabe que sin el concurso de este Oricha no existe el fundamento de los muertos y que el cuento de que Shangó le tiene miedo a los Eggun es producto de la imaginación popular; sin embargo queda sin resolver el asunto del lado femenino de Shangó. ¿Cuál es el origen oscuro de esta fusión? ¿Por qué si el santoral católico contaba con otras opciones, se decidió fusionarlo con una santa?


Los Yoruba fueron influenciados por el mundo antiguo, es falsa la hipótesis de que la religión Yoruba es de exclusiva generación espontánea y que no contiene elementos de otras culturas. Es posible que aspectos religiosos extraños a África y sus cultos llegaran a la región a través de Egipto; además de la contribución cultural de los babilonios, asirios, caldeos y árabes, también los griegos influenciaron el panteón Yoruba. Así podemos establecer un origen más o menos claro de donde provienen muchas de las características atribuidas a Shangó.


Apolo o el que “ despeja a codazos ” es un Dios del panteón helénico que posee unos atributos muy arquetípicos del Shangó yoruba. Seguramente si revisamos las características de este Dios Griego, podremos aclarar algunas interrogantes de las afirmaciones que hoy en día se hacen en la diáspora africana sobre el Oricha. Apolo para los griegos era el Dios de Luz o el que despeja la oscuridad con el Sol, debido a esta cualidad disipaba también la enfermedad y traía la salud. Una explicación dada por Plutarco es que Apolo significa “ unidad ”, ya que “ polo ” significa muchos y el prefijo (a) es un negativo. Este dios helénico está asociado con la monada, pero tiene doble polaridad, es decir en el cohabita la unidad y la multiplicidad. Esta doble polaridad está también presente en el símbolo que Shangó porta en su cabeza (el hacha bipene o de doble filo), dicho atributo no solo representa la doble condición de la guerra (destrucción–construcción), sino la unidad y su proyección como multiplicidad. La profundidad de este hecho tiene que ver con el origen del universo; el proceso físico que los astrónomos han denominado Big Bang, ocurrió a nivel mental en el “ Todo ”, donde la unidad se proyectó para crear la multiplicidad, quedando atrapada en la materia una fracción infinitesimal del “ Todo ”, dicha fracción es lo que algunas religiones llaman la chispa divina, la cual se manifiesta a través del ego; este concepto es muy importante para describir la esencia de Shangó, pues él es arquetipo del Sol al igual que Apolo. El Sol no solo es el simbolismo de ambos dioses sino del ego humano, mas adelante explicaré que papel juega el egó en los hijos de Shangó.




Rubén Cuevas
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