Valentín Hernández el rey del Olokun.
Dedicado a Susana Rengifo Oló Yardé
Todo lo que va a ocurrir bajo el Sol tiene su hora; un ciclo completo de Obbatalá (12 años) han pasado ante mis ojos desde que me inicié como sacerdote de Osha; hoy día soy sacerdote de Ifá y después de nueve años en el ejercicio del sacerdocio de Orunmila, tuve de regresar a la casa de un hijo de Obbatalá a saldar una vieja cuenta marcada en mi Itá de Osha. Se que muchos sacerdotes de Ifá se empeñan en poner en tela de juicio el Olokun de Osha y los más radicales niegan su existencia, amén de los que opinan que nada tiene que buscar el sacerdote de Ifá en la Osha; pero la forma tan contundente en que mi ángel de la guarda y el mismo Olokun me recordaron in situ (el mar), la deuda que tenía desde hace doce años con este Orisha, fueron prueba suficiente para desechar las absurdas ideas de que el sacerdote de Ifá está sobre la voluntad de los Oshas. De todas maneras quiero citar parte de una entrevista realizada por Elvis Mena al Obba cubano Gilberto Varona Cárdenas y que figura en la revista Los Orishas n° 54 de Noviembre del 2007, la cual ilustra muy bien la situación.
Cito:
Te puedo contar que Elpidio Cárdenas, Otura Sa que era un gran Babalao y era mi amigo en una época, estuvo enfermo y fue a la casa de una santera llamada Lola. Omí Relekun, a quien yo le trabajaba, para que le entregara Olokun de santero. Él lo recibió por su salud. Yo fui el Oba de ese Olokun. Él era uno de los Babalaos más viejos. Murió recientemente.
Fin de la cita.
Pero ¿Quién es este hijo de Obbatalá que se comprometió a saldar mi cuenta con Olokun? Pues, veamos de quien se trata:
Durante mi ceremonia, tuve la oportunidad de conversar ampliamente con él y me reveló varios aspectos que hablan a favor de la calidad humana y religiosa de Valentín Hernández. Él afirma que la satisfacción más grande que ha recibido de la religión yoruba, es el poder que le han otorgado los Oshas y Orishas para salvar a sus ahijados, y en honor a la verdad yo mismo me encuentro entre ese lote que Baba Adufé con su amor hacia el prójimo ha salvado y no en solo una oportunidad sino en varias ocasiones. El consejo de Valentín siempre es acertado y llega a tiempo; su buen carácter (cosa esencial en un sacerdote yoruba) le ha permitido controlar situaciones que a muchos de nosotros se nos podrían escapar de las manos, pero una sonrisa, una sonora y contagiosa carcajada a su debido momento o una explicación lógica y serena de lo que ocurre, ha hecho mucho por la salud de su pueblo religioso, y ello a pesar de las traiciones de algunos de sus ahijados. No obstante, eso no lo ha decepcionado de la religión yoruba, pero si siente preocupación por los cambios religiosos de estos tiempos, donde se comercia con la religión yoruba y se venden a los Orishas como panacea a delincuentes, inclusive prometiendo hacerlos invisibles a las autoridades que administran justicia.
Luego le pedí que me relatará una anécdota relacionada con Olokun, pues seguramente un sacerdote que ha entregado tantos Olokun y que ha tenido que restaurar con el tiempo los caracoles del Orisha, debe tener alguna que considere debe ser relatada; sin embargo en ese momento de la conversación, su esposa y varias ahijadas que se encontraban en su casa rompieron en risas y carcajadas, al tiempo que me decían nosotros tenemos una buenísima; yo entusiasmado las alenté a contarla a pesar de la risa incómoda de Valentín, y fue que en una oportunidad él se bañaba en el mar y cuando salió lo hizo sin algo que poseía y que no contaré, pues me hizo prometer que no lo pondría en este artículo, pero les aseguro que si lo supieran reirían como lo hice yo y que solo atiné a pensar “ Olokun te cobró muy barato el entregar a tanta gente sus atributos ” Pero tomando más en serio el asunto, luego me relató una anécdota asombrosa y digna de ser contada. Me dice Valentín, que una vez en una entrega de un Olokun a un ahijado, el Oba que realizó el sacrificio de animales, erróneamente le quitó la cabeza al pato y que cuando llevaron al mar la carga después de una hora de camino, al depositarla en el mar, el pato se salió de la carga y aleteo sobre la superficie del agua varios segundos antes de finalmente hundirse en el mar; él me cuenta que no se explica ¿cómo ese pato mantuvo la vida sin cabeza por más de una hora, antes de realizar su vuelo a ras del agua? Misterios de Olokun.
Finalmente quiero agradecerle de todo corazón a Valentín Hernández Babá Adufé, los años de amistad que me ha brindado a mi y mi familia. Gracias por haberle entregado Olokun a mi esposa y a mi hijo, lo cual resultó una bendición para ellos y que estoy firmemente convencido de que lo será para mi también. Gracias por estar allí cuando te necesitamos. Gracias por el consejo y la orientación oportuna; nunca tendré como pagarte Babá Adufé, solo puedo humildemente escribir este artículo, para que el mundo se entere de que aún quedan religiosos yoruba que son un ejemplo para la humanidad; así que con tu consentimiento pondré tu teléfono celular (0416- 8025171) por si alguien quiere establecer contacto contigo y asesorarse sobre el controvertido Olokun de Osha. Un abrazo hermano y que Obbatalá te colme de bendiciones a ti, tu esposa y tus hijos.
Rubén Cuevas
Olúo Ojuani ni Shiddí
- Publicado: 16/11/2008, 11:28 am GMT
- En: Personajes
- Permaenlace: Valentín Hernández el rey del Olokun.
- Comentarios: 7
- Leído 1514 veces.

