Ifá el reflejo del cielo astrológico

El Oráculo de Ifá

Junio, 2008

 

¿Orunmila, testigo de la creación o del destino del hombre?

Los tres iniciados en su texto de filosofía hermética, advierten que los principios universales o leyes del cosmos, siempre deberán ser protegidos en su fuente originaria, esto para evitar que los hombres al tratar de cristalizarlos en una religión se pierdan o deforme su esencia. El texto denominado El Kibalión, relata que esos principios los llevó a Egipto el Dios Tot (Dios de las leyes divinas), y que posteriormente el Dios griego Hermes llamado el tres veces grande, los transmitió a Grecia; sin embargo, no se pudo evitar que las leyes universales y muy a pesar del celo de sus guardianes, cristalizaran en religiones ancestrales, hoy día consideradas paganas. La explicación de cómo Dios o el Todo creo al universo, figura en el Kibalión, el cual afirma que ello ocurrió en el plano mental cuando el Todo proyectó su voluntad; este proceso lleva implícito el concepto de triada, es decir una fuente creadora y dos polos opuestos proyectados por dicha fuente, cuya tensión genera la chispa de vida en todos los planos del universo; no obstante, el texto hermético advierte que el Todo en su esencia es inefable e impensable, lo que origina al deísmo como corriente religiosa; así que ante estas circunstancias, resulta un intento pueril del hombre el estudio de la teología, la cual intenta (según Platón) la comprensión de la naturaleza divina por medio de la razón.


De todas maneras, el concepto de trinidad y de desarrollo del universo por triadas, se instaló en las religiones politeístas de la antigüedad; infelizmente el concepto trinitario llegó en el siglo I al cristianismo; la iglesia fundada por el judío converso al cristianismo Saulo de Tarso, llamado posteriormente por los católicos San Pablo, en su carta a los colosenses y angustiado porque los ciudadanos de esa región, eran afectos a la astrología, a la consulta con los oráculos y al sacrificio de animales a sus dioses, les escribió: Jesús el Cristo en su existencia en los cielos, es el primogénito de creación, luego afirma: él es el principio de la creación de Dios . Esta tesis del antiguo recolector de impuestos del imperio romano, parece estar reforzada en el génesis del antiguo testamento que afirma: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, lo que sugiere que algo previo existía antes de la creación de hombre; no obstante, esta inclusión de la trinidad (que era de exclusivo dominio de las religiones paganas), a la temprana iglesia católica y a la raza humana, le trajó un sin número de tragedias que perduran hasta hoy. La institución católica al identificar a Jesús el Cristo como consustancial con el padre, a María como Theotokos (portadora de Dios) y a Dios como una misma persona, generó las más espantosas guerras religiosas, y eso sin contar las persecuciones de herejes, cismas, torturas y quemados por no seguir esa doctrina de la iglesia católica; este es un clásico ejemplo, de lo peligroso que resulta para una religión, tratar de incluir en su seno arcanos de difícil compresión para gente que no está preparada espiritualmente.


En la mitología de la religión yoruba que se practica en la diáspora africana, se incluyó una trinidad compuesta por Oloddumare, Olorun y Olofi; en ella se refleja el deísmo, pues a Oloddumare no se le rinde culto y es la semilla del monoteísmo en una religión africana precristiana, pero a Olorun y Olofi si se les rinde culto; sin embargo, aunque Olorun es identificado con el Sol, Olofi se identifica con Jesús el Cristo, ello producto del sincretismo de los Orishas con los santos católicos; esta trilogía resulta una rara mezcla de la trinidad católica con una triada de dioses paganos yoruba, lo cual termina confundiendo a los sacerdotes yoruba; solo pregunté usted a cualquier sacerdote de Ifá: ¿Quién es el testigo de la creación y segundo de Oloddumare ? e inmediatamente responderá con total seguridad Orunmila, pero al interrogarle de nuevo: Entonces, ¿porqué Olofi tiene mayor jerarquía que Orunmila? ¿quién existió primero, Olofi u Orunmila? verá como las respuestas son poco satisfactorias.


Revisemos ahora el lado pagano de la mitología yoruba. En el texto del Dr. Adrián de Souza, Eshú - Elegüá el equilibrio dinámico de la existencia, se describe la cosmogonía Yoruba: La oscuridad total era Orimá, lo primitivo y era el reino de Eshu y esto era una capa de oscuridad, el conclave para una existencia posterior, también señala que: Oloddumare pronunció sus palabras y apareció la luz, iluminado así el reino de Eshú el cual se apropió de todo lo creado por Oloddumare . Esta descripción mitológica, contiene un error de concepto, pues señala que la oscuridad total y Eshu existían previamente a Oloddumare, con lo cual el Dios unitario yoruba, perdería las características atribuidas al Todo . En el signo de Ifá Iká Kana, se describen las tres caras de Orunla : Orun, Ifá y Orunmila, de los cuales el más pequeño es Orunmila; tácitamente se entiende que Orunmila es el resultado de la unión entre el cielo e Ifá. Esta trinidad o aspecto trinitario, incluido en los códices de Ifá de la diáspora africana y que posiblemente fue extraída de la cosmogonía universal helénica, la cual fue descrita por Hesiodo en su trabajo La teogonía de los dioses, le da a Urano (Orun), es decir al cielo, un orden jerárquico superior al de los planetas en el cielo (Ifá) y a Cronos (arquetipo de Orunmila).


¿Quién fue el verdadero testigo de la creación? ¿Olofi u Orunmila? Pues si separamos el reflejo del pensamiento teológico de la iglesia temprana de Saulo de Tarso en Ifá, y aceptamos el origen pagano descrito en Iká Kana, donde predomina el pensamiento helénico y tomamos en cuenta la jerarquía del universo según Hesiodo, El Dios yoruba (Orunmila) no parece haber sido el testigo de la creación, sino el testigo del destino del hombre, pues Cronos o Saturno (fue llamado así por los romanos) es un arquetipo sólido de Orunmila y este planeta describe en el cielo (Orun) nuestro destino personal a través de Ifá.


Rubén Cuevas
Awó Ojuani ni Shiddí
 
 

Iworirote: nacen las cuatro estaciones climáticas y el paso traumático de niña a mujer

A veces nos encontramos en los textos de Ifá de la diáspora africana, con aparentes anacronismos o sentencias que parecen no tener sentido y que son difíciles de interpretar en el marco del destino de una persona; pero al profundizar un poco en ellas, nos damos cuenta que son un inmenso filón que aún permanece virgen y espera ser explotado por el sacerdote de Ifá. Muchas historias de la mitología helénica están presentes en los códices de la diáspora africana, a veces de manera oculta, a veces de forma explícita y otras veces deformadas quizás por ignorancia o hecho a propósito para ocultar su origen ¿Quién sabe? Lo cierto es que estas historias, están siendo descalificadas por sacerdotes neo tradicionalistas y de la diáspora africana por igual; los primeros alegan que son elementos extraños a la sociedad yoruba (a pesar de que el panteón de los Orishas tiene una sólida estructura helénica) y a los segundos les parece una extravagancia que se compare a Shangó con Apolo (solo para nombrar algún arquetipo de los Orishas). Lo cierto es que cabe preguntarse: ¿Quién y con que fines colocaron esas historias mitológicas en los textos de la diáspora africana?


Paúl Johnson autor del libro historia del cristianismo, relata que en los siglos XV y XVI se desató en Europa una lucha feroz entre la reforma y la contrareforma, la primera originada esencialmente por Lutero y Calvino, la segunda generada por el papado de Roma en oposición a la primera; en estas guerras religiosas y en ambos bandos perecieron miles de personas acusadas de herejía; por esos tiempos, España se convirtió en el arma más poderosa del catolicismo, fue cabeza de la persecución religiosa, quemó a cientos de herejes y reformistas con su tenebrosa institución la santa inquisición, la cual inicio también la persecución de judíos, pues acusaba a Lutero de judaísmo, cuando en realidad este personaje era antisemita. Lo cierto es que al irse agotando los recursos económicos del tribunal de la inquisición, producto de la disminución con el tiempo de la población de herejes, reformistas y judíos (los sacerdotes católicos que la conformaban se apropiaban de los bienes de los procesados); la inquisición se dio a la tarea de perseguir brujas, fenómeno netamente Europeo, y surgido de la necesidad de seguir obteniendo beneficios económicos y que igualmente degeneró en excesos que marcaron su desaparición. La gente cansada de las torturas, los encarcelamientos y las piras para quemar herejes, dio paso a un movimiento que se instaló secretamente bajo las narices de Roma y el protestantismo; esta corriente tuvo como base la clase social europea más ilustrada, y que Paúl Johnson llamó en su texto la tercera fuerza. Este nuevo vector religioso se distinguió por un regreso al cristianismo primitivo, es decir al que está pleno de elementos gnósticos . A partir de ese momento ya la fe cristiana comenzó a ser guiada por la razón, de allí surgieron movimientos posteriores como los rosacruces y la francmasonería (solo por tomar algunos ejemplos), pero llama la atención que muchos eruditos que militaban en esta tercera fuerza, le dieron gran importancia a las mitologías de las antiguas religiones paganas, al igual que las filosofías que las sustentaban; es así como entra al catolicismo la corriente gnóstica, la cual concilia el cristianismo con las filosofías ancestrales. El conquistador español del siglo XVI llegó al Caribe acompañado de la iglesia católica en la figura de sus monjes y frailes; sin embargo, no es descabellado pensar que algunos colonizadores e inclusive vestidos de sacerdotes católicos, portaban la filosofía de la tercera fuerza surgida en Europa; de manera que cuando llegó la diáspora africana y se dio el fenómeno del sincretismo en la religión yoruba, y los primeros blancos fueron iniciados en Ifá, algunos de ellos instalaran en los códices, elementos simbólicos de las antiguas mitologías.

En el signo de Ifá Iworirote nacen las cuatro estaciones, sin embargo la historia que aparece en los textos religiosos está orientada a que el Ebbó (sacrificio) del signo, sea para que la aparición del viento transporte el calor y distribuya las temperaturas en el planeta, lo que por analogía indica que en este signo de Ifá, nazca la circulación general de la atmósfera y que todo meteorólogo sabe que al intervenir otros factores como la fuerza de Coriolis (fuerza desviadora debido a la rotación de la tierra) y la fricción de los vientos con la superficie del planeta, forman las células eólicas que distribuyen la temperatura en la gran máquina térmica que resulta la tierra. Ahora: ¿Qué relevancia puede tener la afirmación de Iworirote, si la religión yoruba y su diáspora se practicaron inicialmente en zonas geográficas donde solo existen dos estaciones, la seca y la lluviosa, y que están perfectamente descritas en la historia que figura en el signo de Ifá Ogbetuanilara . El nacimiento de las cuatro estaciones, nos remite obligatoriamente al movimiento aparente del Sol, causa primordial de la sucesión de: Primavera, Verano, Otoño e Invierno y cuyas fechas están reflejadas en los cuatro puntos cardinales del tablero de Ifá, (por supuesto cuando se asumen como el recorrido anual del Sol, pues si se toman como el recorrido diario del astro rey, se convierten en: Este, Zenit, Oeste y Nadir y no como erróneamente interpretan muchos sacerdotes de Ifá cuando hablan de un Norte y un Sur inexistentes en el tablero de Ifá). Pero veamos que nos puede aportar filosóficamente el nacimiento de las cuatro estaciones que describe la mitología griega:



La princesa Core era hija de Démeter (la Tierra), su madre le profesaba un amor profundo y siempre la vigilaba; en esos tiempos solo se daban dos estaciones, la Primavera y el Verano, de manera que Core vivía feliz entre flores y frutos, siempre acariciada por los efluvios primaverales y los suaves vientos del Verano. No obstante desde el cielo, Afrodita observaba a Core asombrada y se preguntaba ¿Esta niña no piensa convertirse en mujer? Por eso llama a su hijo Eros y le encomienda que inflame de pasión con una de sus flechas al Hades (el soberano del mundo de los muertos); este aprovecha la oportunidad de que Core va a recoger un lirio (flor asociada a los muertos) y surge de la tierra con su carroza tirada por espantosos caballos de fuego, raptando a la princesa y llevándola a su morada en el mundo de los muertos, donde la viola y la hace su mujer y es aquí donde Core se transforma en Perséfone la esposa del jefe del inframundo. Démeter, desesperada por la desaparición de su hija, no sigue produciendo los frutos con los que se alimentaban los hombres, los árboles comienzan a perder las hojas (nace el Otoño); y finalmente el llanto de Démeter trae el frío y la nieve cubre todo (nace el Invierno). Zeus el Jefe de todos los Dioses del Olimpo, se alarma pues la humanidad comienza a morir y pronto no habrá quien adore a los Dioses; por eso llama al mensajero Hermes, para que baje al reino de Hades y convenza a este de que devuelva a Perséfone a su madre. Hades Dios severo pero no cruel, le dice que si a Hermes, pero antes de regresar a Perséfone le hace morder una granada (fruto asociado a los muertos), con el fin de que esta vuelva su lado; cuando Perséfone regresa a la superficie, su madre Démeter se volvió loca de alegría, los frutos y las flores reaparecieron y la calida brisa de Verano también, pero a los seis meses, Perséfone le informó a su madre que debía volver con su esposo y a sus deberes con él (Hades la inició en los profundos secretos de los muertos), de nuevo regresó el Otoño y el Invierno por la tristeza de Démeter al ver partir a su hija de nuevo, pero siempre con la esperanza de regresar seis meses después.



Afrodita , arquetipo sólido de Oshun en la religión yoruba, es la generadora del suceso que obliga a Core a desarrollarse como mujer y transformarse en Perséfone; así que el nacimiento de las cuatro estaciones no fue colocada por azar en los códices de Ifá, ya que Iworirote señala claramente Maferefun Oshun y Kaferefun Yalorde. También en la historia helénica se puede reconocer en la dualidad Core-Perséfone, el arquetipo de la doble polaridad de Oyá (dueña del mercado y del cementerio), es decir de los frutos que produce la tierra y de lo ritos funerarios. Es por eso que quien porte este signo de Ifá, debe tener un equilibrio ritual entre el culto a los muertos y a los Orishas, amén de que es muy importante que adore a Oyá. La excesiva dependencia en la relación madre e hija (o) que muchas veces impide el desarrollo de la persona y que puede desembocar en un paso traumático de niña a Mujer o de niño a hombre, es una arista inexplorada a explotar en el Itá de este signo.


Rubén Cuevas
Awó Ojuani ni Shiddí
 
 

Ogbeká: Orunmila se salva por medio de la astrología

El relacionar la astrología con Ifá me resulta sumamente interesante, pero es un tema delicado, y que no siempre puede ser tratado abiertamente entre los sacerdotes yoruba de la diáspora africana. Dos grandes Handicap se ciernen sobre el sacerdote yoruba que se atreva a establecer una conexión entre ambos oráculos; el primero es la descalificación que ha sufrido con el tiempo la astrología, esto debido a los numerosos charlatanes que surgieron en ella al dejar de ser una religión y tornarse una práctica común; solo basta ver hoy en día como estos personajes (que hablan mucho sin decir nada sustancial), han tomado los medios de comunicación, especialmente los audio visuales. El segundo, es el furioso fundamentalismo que se ha apoderado de los sacerdotes yoruba de la diáspora africana, producto que por cierto, se deriva del tratamiento comercial que se le da a la iniciación de nuevos sacerdotes. Afortunadamente una tercera fuerza de sacerdotes de Ifá que existió en la diáspora africana, dejó escritas historias mitológicas que están llenas de simbolismos y que muchas veces al sacerdote fundamentalista se le hace difícil interpretar; por eso, como un regalo para los detractores de mis escritos, los cuales hasta ahora no han usado la razón para anatematizar mis ideas, más si el insulto oprobioso, les expondré la historia de Ogbeká, la cual fue extraída de una enciclopedia de Ifá electrónica llamada La colección:


Nacieron las líneas de las manos

En la ciudad de Iká gobernaba un Rey, el cual solicitó los servicios de Orunmila pues tenía muchos problemas. Orunmila se hizo una consulta y se vio este signo de Ifá (Ogbeká), el cual le señalaba recriminación y calumnia y además le marcaba sacrificio; pero este no lo hizo, pues estaba apurado por llegar a la tierra de Iká y prometió hacer el mismo al regreso. En el camino a la tierra de Iká, Orunmila vio una plantación de palmas de nuez de Kolá (semillas sagradas de Ifá), así que sacó su cuchillo y cortó un racimo; en ese momento llegó el dueño de la plantación y trato de agarrar a Orunmila, más este se escapó, pero no se dio cuenta que en el apresuramiento al guardar el cuchillo se cortó la palma de la mano.

El dueño de la plantación le contó lo sucedido al Rey y le dijo que el ladrón se había cortado la palma de la mano izquierda. El Rey reunió a todo el pueblo y les dijo que aquél que tuviera la mano izquierda herida, era el ladrón y sería ejecutado. Orunmila se acordó de lo que le había marcado la consulta y por medio de su tablero (Opón de Ifá) llamó a los grandes espíritus de los planetas y del cuerpo humano; así cada uno de ellos le entregó un poder distinto al del sacrificio. Estas entidades son:

Olorun..............El Sol
Oshupá.............La luna
Koleabe.............Mercurio
Awala................Venus
Irawalokun........Marte
Koolenin............Júpiter
Baweo...............Saturno
Olare.................Urano
Irawolokun.......Neptuno
Emí...................El espíritu de la vida
Olori.................El espíritu del pensamiento
Okán................El espíritu del fluido vital
Ipin..................El espíritu guía familiar


Estos poderes acompañaron a Eshú cuando llevó el sacrificio hecho por Orunmila a la plantación de nuez de kolá; luego Eshú tomó un cuchillo y le hizo a cada habitante del pueblo (incluido al Rey). 14 heridas o líneas en cada mano y cuado todos fueron al palacio, donde se encontraba Orunmila, pues él era huésped del Rey de la tierra de Iká; Orunmila les señaló que todos tenían las manos cortadas y que él era una deidad que era dueño legítimo del Kolá y que venía a castigar al dueño de la plantación por haberlo acusado injustamente de ladrón, pues este comerciaba con las nueces de kolá, cuando debían ser ofrecidas en sacrificio a Ifá; así que todos los que nacieran a partir de ese momento llevarían esas marcas en las manos.


Esta interesante historia, generalmente es asociada con el nacimiento de las huellas dactilares en el hombre y el uso que le dan las instituciones policiales para capturar a los delincuentes; en el plano esotérico o de las ciencias ocultas es referida al nacimiento de la q uiromancia o lectura del destino a través de las manos; sin embargo, vale la pena hacer un análisis más profundo de la historia; lo primero que notamos es que la salvación de Orunmila no es exclusivamente producto del sacrificio a Eshú, pues con su tablero sagrado atrajo sobre si, no solo las energías de 9 planetas (debemos recordar que Sol y Luna, son llamados luminares en astrología y considerados planetas), sino también las energías esenciales de los dos ejes que gobiernan al hombre; el primero de ellos está conformado en la carta natal del individuo, por dos vectores que parten del centro de la odógrafa que llevan igual dirección, pero de sentidos opuestos (ascendente y descendente) llamado eje de la conciencia y el segundo ajustado al medio cielo y el fondo del cielo, vectores de similares características a los dos primeros, pero perpendiculares al eje de la conciencia (forman un ángulo de 90°) y se llama eje del poder ; a esto se refiere la historia de Ogbeká, cuando Orunmila desde su tablero atrae además de las energías de los 9 planetas, las del cuerpo humano. Las cuadruplicidades en los elementos astrológicos, están también en Ifá y ellas son la base del desarrollo en los tres vectores esenciales del hombre (triplicidades), el material, el intelectual y el espiritual; he allí el secreto del compás y la escuadra descrito en el signo Irete Yerro, cuya solución no es matemática sino esotérica.


Quien quiera estudiar más de esta asombrosa historia de la diáspora africana, le recomiendo que aprenda sobre el eje del poder y el eje de la conciencia, términos usados en la astrología y que guardan una relación intrínseca con la iniciación en la Osha (eje de poder) y en Ifá (eje de la conciencia); seguro que las analogías que encontrará, le disipará la duda de que las energías de los Orishas tienen un origen celeste. Esta historia remite también al uso de la astrología con fines religiosos, o al menos el uso de ella con un elevado desarrollo espiritual, el cual ha sido siempre el talón de Aquiles de los astrólogos modernos. Por supuesto esta historia representa un terrible golpe de martillo, para aquellos sacerdotes yoruba fundamentalistas que no aceptan el origen astrológico de Ifá y el origen celeste del culto a los Orishas.


Finalmente un punto interesante a estudiar en la historia de Ogbeká. El gran ausente en el relato es el planeta Plutón, quizás porque la historia fue escrita por algún sacerdote de Ifá antes del 18 de Febrero de 1930, año en que el astrónomo estadounidense Clyde Williams Tombaugh (el de la foto) lo descubrió en el cielo; esta hipótesis quizás la podrían responder mejor los historiógrafos de la religión yoruba en Cuba; no obstante también existe una posibilidad de que Plutón fuera excluido a posta, pues representa el Hades o mundo de los muertos y ya el Ifá de la diáspora africana, cuenta con un culto muy particular a los ancestros.

Rubén Cuevas
Awó Ojuani ni Shiddí
 
 

Oshé melli condena al sacerdote de Osha a ser un "adivinis"

Los trabajos de Oshe melli en el cielo no están muy claros para algunos de los sacerdotes que profesamos esta religión; se sabe que él gustaba de luchar y retar a todo el mundo a pelear en el cielo, y fue él quien dio a conocer la historia de cómo el dinero bajo a la tierra; el relato describe que un adivino llamado La rodilla del inválido no se dobla (Orunmila), consultó al dinero cuando este se preparaba para bajar a la tierra; el adivino le advirtió a los Dioses yorubas que debían realizar un sacrificio en el cielo, para poder lograr la prosperidad con el dinero en la tierra; sin embargo, las divinidades no realizaron correctamente el sacrificio en el cielo y una vez el dinero llegó a la tierra en forma de caracol, los Dioses yoruba, y muy a pesar de las advertencias de Orunmila, intentaron sacarlo de las profundidades donde se encontraba enterrado para llevarlo a sus respectivas casas. El resultado del comportamiento de las divinidades ante el dinero, fue desastroso y todos perecieron en el intento de sacarlo de las profundidades de la tierra y debieron volver al cielo a realizar nuevamente el sacrificio marcado por el adivino. Orunmila fue el único Orisha beneficiado con el suceso, pues al llegar a la tierra se consultó con Ifá e hizo el sacrificio adecuado al dinero y lo obtuvo sin consecuencias negativas para él. Es por eso que se afirma en Ifá, que el Dios del destino (Orunmila), es el único que tiene poder sobre el dinero.


Esta aleccionadora historia de Ifá, revela que el dinero (como todas las cosas del universo) tiene doble polaridad, el binomio destrucción - construcción enseña que el dinero lleva a la muerte cuando se maneja inadecuadamente y a la prosperidad cuando se le da un uso positivo. La interpretación errónea de la historia de Oshé melli, es fuente de una de las injusticias más grandes que se cometen en el sacerdocio de la Osha ; La persona que porta este signo en su Orisha tutelar es obstaculizado en la religión, es decir, no se le faculta para que desempeñe las labores inherentes al sacerdocio en la Osha. El problema surge cuando al sacerdote hijo de este signo, se le prohíbe tocar el caracol (representación del dinero en la tierra), hecho que se traduce en la imposibilidad de adivinar con el mismo. Una de las funciones más importante dentro del sacerdocio de la religión yoruba de la diáspora africana es la adivinación; la utilización del oráculo del caracol, usado para determinar el destino de las personas en la tierra, es lo esencial en la liturgia yoruba, pues el que ese destino sea satisfactorio para la persona, depende exclusivamente del sacerdote de Osha y su capacidad orientadora; esta cualidad del sacerdote de Osha le permitirá a la persona guiada, ahorrarse sufrimientos innecesarios en su tránsito por la vida; si lo llevamos a otros términos, el oráculo del caracol en la religión yoruba, es el vehículo para que el sacerdote ponga en práctica la caridad y la misericordia hacia el prójimo, fin ulterior de la religión yoruba y base del compromiso que adquirió al iniciarse en el cuarto de Osha.


Ahora bien, en la regla de Osha y bajo la falsa premisa que el sacerdote que porte Oshe melli en su Orisha tutelar, vivirá la arista negativa del manejo del caracol (el cual actualmente no se usa como dinero), se le impide tocarlo y para asegurarse de ello, se le advierte que no puede entregar ningún atributo de la religión, ni trabajar en el cuarto de iniciación, y mucho menos consultar al mundo con el caracol, es decir lo convierte en un adivinis (lejos de lo divino), esto trae como consecuencia un despreció tácito hacia el sacerdote de Osha que porte el signo. Cuando se pregunta la razón a sacerdotes mayores de esta religión para tan severa limitación, la mayoría fundamentalista responde: así esta escrito en la regla de Osha, inclusive citan historias, (que sospecho fueron hechas a la medida del signo), para justificar la acción; pero no es posible que a un sacerdote de Osha, se le impongan limitaciones de esa naturaleza en base a que en un futuro comercializará la religión y finalmente se destruirá con el manejo inadecuado del dinero.


En los códices de Ifá de la diáspora africana, el signo Oshé melli revela muchas incongruencias. El trabajo que pasó Oshé melli en la tierra al bajar del cielo en forma oculta, se debió a que no quería cumplir su destino en la tierra, él se quería dedicar a lo único que sabía hacer en el cielo, la lucha, mas esto no le reportó beneficios económicos; pero al regresar al cielo a realizar el sacrificio necesario, pudo cumplir su destino en la tierra y alcanzar la prosperidad, pero, ¿Cuál era su destino en la tierra?, pues nada menos que convertirse en sacerdote de la religión yoruba; entonces el suscrito se pregunta: si el destino de Oshé melli es ser sacerdote en la tierra para que el dinero lo torne próspero ¿Porqué no puede ejercer la religión?, es lo mismo que uno se adiestrara como bombero y luego no socorriera a una persona que está en peligro de morir quemada. El hecho de que en Oshé Melli se lanzara el caracol para adivinar por primera vez y lo hiciera nada menos que el dueño del oráculo (Shangó), es otra arista que parece entrar en conflicto con la prohibición de adivinar con el caracol al sacerdote de Osha con este signo; de facto y sin analizar otros ejemplos contradictorios escritos en el signo, afirmar que el hijo de Oshé Melli trató de faltarle el respeto a Ifá, cuando Orula era precisamente su protegido (la historia sugiere que era su mentor), y el hecho de prohibir al sacerdote ejecutar su destino en la tierra, no parecen tener lógica alguna y por eso el suscrito duda de las intenciones del religioso yoruba que impuso tal situación. El que se trate de cambiar el destino a un sacerdote de Osha que se está iniciando, es un asunto grave, honestamente no creo que esas intenciones sean muy sanas.


Oshé melli representa una ley universal cuyo axioma es: como arriba es abajo y como abajo es arriba, esta ley es la que gobierna a todos los oráculos, la carta natal, el caracol, el tarot, las runas, el I ching, las semillas sagradas de Ifá …Etc. Todos estos sistemas adivinatorios son el reflejo del cielo y son inherentes al hijo de Oshé melli, el cual es el adivino natural en la religión, por eso su grandeza en el sacerdocio de Osha está en adivinar; pero se le prohíbe tocar el caracol en la Osha y se le recomienda ir a la tierra de Ifá ¿Acaso el sacerdote de este signo, igualmente no le faltará el respeto a Orunmila, lo destruirá el dinero o comercializará la religión en Ifá? ¿Cómo harán las sacerdotisas hijas de este signo, estarán como adivinis por siempre, pues no les está permitido ser sacerdotisas de Ifá? El suscrito no es tan ingenuo, como para pensar que los códices de Ifá en la diáspora africana, sacerdotes con oscuras intenciones no los manipularon y colocaron a conveniencia postulados que no tienen asidero espiritual, sino que manifiestan un terrible egoísmo, Eg: Este sacerdote ahijado mío, no puede sobrepasar mis conocimientos, pues se llevará mi pueblo religioso, ese es el pensamiento que pareció predominar en la mente del religioso yoruba que le cerró los caminos del sacerdocio al hijo de Oshé melli, y lo peor es que lo justifico usando un signo de Ifá que destaca por contener la ley esencial que rige los oráculos. ¿Cuántas conductas adversas del ser humano contienen los 256 signos de Ifá? Si le cerramos el camino sacerdotal a una persona que porta Oshé melli, ¿no deberíamos cerrar el camino religioso a los sacerdotes yoruba, que portan en su signo, el tráfico de drogas, el sadismo, la zoofilia, el incesto y pare usted de contar? y peor aún, si hacemos eso ¿Cómo alcanzará la redención el sacerdote yoruba? El libre arbitrio es un determinante poderoso en esta y cualquier religión, por eso se debe dar una oportunidad al sacerdote Oshe melli para desenvolverse en la religión y redimirse; si usa el culto a los Orishas para volverse rico o lo usa misericordiosamente para ayudar a los demás, el tendrá que responder en el cielo, pero nadie sobre esta tierra tiene la potestad para imponer obligaciones y cercenar derechos a otro sacerdote.


Como afirmé en un foro sobre la religión yoruba, debe separase el concepto de dinero y el de oráculo que conviven en el caracol, pues creo firmemente que allí reside el problema de interpretación; se que es difícil luchar contra el status quo, pero el desprecio que la comunidad de sacerdotes de la Osha, tácitamente le impone al hijo de Oshé melli, debe revisarse y es algo en lo que debemos reflexionar profundamente y meditar. Finalmente debemos tener la humildad para reconocer que a todas luces, el obstaculizar el destino a un sacerdote es una gran injusticia; pero si alguien piensa que no lo es, pues solo observe el grosero comercio que se ha instalado en la religión yoruba y no creo que sean los hijos de Oshe melli precisamente; no, sinceramente no lo creo.


Rubén Cuevas
Awó Ojuani ni Shiddí
 
 

Ogunda Kana, el Prometeo de Ifá

El signo de Ifá Ogunda Kana, tiene una historia sobre un Zambo llamado Iñá Arakaro, el cual se quedó preso en el cielo, pues por insistencia de los hombres, él fue allá para averiguar como la humanidad había llegado a la vida. En este relato de la diáspora africana, Olofi vivía apartado de la humanidad; pero una vez el Zambo hizo el sacrificio indicado por Orunmila para poder llegar al cielo, este se dirigió al palacio celestial y aunque Olofi desconfió de él por su extraño aspecto, lo contrató para trabajar en su residencia. El Zambo se ganó la confianza de Olofi hasta averiguar todos sus secretos, no obstante este espía de los hombres, no sabía que la confianza de Olofí era aparente, pues lo vigilaba en secreto. Así cuando Iñá Arakaro, quiso bajar a la tierra para comunicarles los secretos a los hombres, Olofi lo encadenó y lo dejó en el cielo como esclavo; pero un día un sacerdote de Ifá llamado Akarin, vio al Zambo encadenado y le rogó a Olofí que lo perdonara, pues él solo quería enseñarles a sus hijos en la tierra. Olofi aceptó, no sin antes jurarlo en los secretos que había visto, de manera que solo le fueran útiles a él, pero cuando intentará enseñarlos a los hombres se le olvidaran; debido a esto Iñá Arakaro prefirió quedarse viviendo en el cielo y los hombres se quedaron sin conocer los secretos de Olofi .


Claramente estamos en presencia del mito de Prometeo. Lo primero que resalta es el primer nombre del Zambo ( Iñá ), el cual significa candela; este elemento es esencial en el mito de Prometeo, pues debido a la imprudencia de su hermano Epimeteo, que repartió irresponsablemente los dones que Zeus le otorgó creando a las bestias, cuando Prometeo finalizó su cuidadosa creación (el hombre), este quedó completamente desvalido ante la naturaleza y los animales; esto obligó a Prometeo a robar el fuego de la fragua de Hefesto y traerlo a la tierra ardiendo en un hinojo, y solo con el único fin de regalarlo a los hombres para que pudieran sobrevivir. Otro aspecto que debe tomarse en consideración, es que Zeus no fue afecto en un principio a la humanidad, solo se fijó en ellos cuando se dio cuenta de la hermosura de sus hembras, aspecto que ocurre también en la historia de Ifá de Ogunda Kana, cuando expresa que: Olofi vivía apartado de la humanidad . El robo del fuego del Olimpo disgustó a Zeus, pero Prometeo astutamente le indicó a la humanidad que le sacrificaran un toro a la deidad para apaciguar su ira; Los hombres sacrificaron el toro, y Prometeo preparó dos cestas, en una colocó las vísceras y las partes menos nobles del animal y las cubrió con un apetitosa capa de grasa, en la otra colocó encima huesos y debajo las mejores carnes del animal; Zeus al oler la ofrenda se presentó y Prometeo le pidió que escogiera entre ambas cestas; Zeus cayó en la trampa y eligió la cesta que contenía la peor parte, quedándose así Prometeo y los hombres con la mejor carne del toro. Esta es la razón de que hoy en día, en la religión de los Orishas, cada vez que se sacrifica un animal de cuatro patas a una deidad, se le presenten las carnes al Dios yoruba y se cubran con el cuero del animal, y posteriormente los llamados Asheses (bendiciones), es decir lo que se le cocina para ofrendar al Orisha, sean las partes menos nobles del animal, ya que las mejores carnes están reservadas a los sacerdotes e iniciados de la religión. Así que en el signo de Ifá Ogunda kana nace por analogía, engañar a los Orishas para quedarse con lo mejor parte de las ofrendas. Zeus enfurecido por esta nueva afrenta de Prometeo, retira el fuego a los humanos para que mueran de frío. Prometeo sin embargo roba por segunda vez el fuego del Olimpo, pero esta vez el de Atenea, para que nunca más los hombres lo perdieran. Zeus para vengarse, modela una mujer con arcilla llamada Pandora y la envía a la tierra con un regalo para Prometeo, este la rechaza alegando que era estúpida, pues no tenía el don de la clarividencia, que él poseía ampliamente. Infelizmente y a pesar de las advertencias de su hermano, Epimeteo la tomó por esposa y no pasó mucho tiempo cuando por curiosidad Pandora abrió el regalo de Zeus destinado a Prometeo, el cual contenía todos los males que hoy aquejan a la humanidad, sin embargo, la gota que derramó el vaso para Zeus, fue el rechazo de Prometeo a Pandora, Zeus lo mandó a encadenar en una gran roca, para que un águila monstruosa le devorara el hígado durante el día, el cual le crecía en la noche en virtud de su inmortalidad.


Finalmente Prometeo es liberado por Hércules, cuando este iba camino al jardín de las Hespérides. El hijo amado de Zeus mató al águila con una de sus flechas y liberó a Prometeo; al Dios supremo del Olimpo, no le importó que Prometeo se librara nuevamente del castigo, pues fue para mayor gloria de su hijo Hércules. Zeus aceptó nuevamente en el Olimpo a Prometeo, pero con la condición que llevará la roca a la que fue encadenado. Aquí se debe destacar que en la historia de la diáspora africana, el Zambo queda finalmente en el cielo bajo juramento, con ritos asociados a las piedras. La experiencia dice que quien posea el signo de Ifá Ogunda Kana, generalmente tendrá problemas hepáticos y probablemente en la arista más negativa del signo, sufrirá del Complejo de Prometeo, el cual describe en el psicoanálisis una búsqueda perpetua del conocimiento sin un fin específico. También es válido hacer referencia al carácter tramposo y de burla de Prometeo ante Zeus, conducta arquetipo de Elegüá en la religión de los Orishas.

Rubén Cuevas
Awó Ojuani ni Shiddí
 
 

Eleggüá y Eshu, la naturaleza de la confusión

Solo basta que usted acuda a uno solo de los numerosos foros que existen en la red sobre la religión yoruba y formule la siguiente pregunta: ¿Qué diferencia existe entre Eleggüá y Eshu?, para que de inmediato le contesten sacerdotes yorubas, iniciados, y hasta neófitos; lo lamentable de esta situación, es que cada uno de ellos tiene versiones muy confusas sobre el asunto, y que generalmente están vinculadas al comercio con dichos Dioses. La mayoría de las opiniones que dan los adeptos a esta religión sobre Eleggüá y Eshu, independientemente de la jerarquía o estatus religioso que posean, demuestra la validez del refrán yoruba: Oreja no pasa cabeza, frase que por cierto, ha sido usada frecuentemente entre los sacerdotes de la diáspora yoruba, para implantar en la religión, la absurda idea de que: E l que tiene más tiempo de iniciado en la religión yoruba, siempre tiene la razón ; cuando realmente lo que la frase quiere expresar, es que el hombre es loro del hombre, pues nos gusta repetir lo que oímos y no usamos la cabeza para analizar lo que estamos repitiendo. Esta actitud enquistada en la mayoría de los sacerdotes yoruba de la diáspora africana, ha generado serias aberraciones en la mecánica de la religión, por eso existen sacerdotes de Osha que determinan el Orisha tutelar con el caracol de Eleggüá; entregan los denominados guerreros, cuyos atributos pertenecen al sacerdocio de Ifá; o simplemente le colocan nombres de los caminos de Eshu a Eleggüá. Pero los sacerdotes de Ifá, también somos culpables de que esas cosas ocurran en el seno de la religión yoruba que se practica en la diáspora africana, pues el conocimiento que poseemos, solo está basado en cuestionadas historias mitológicas, y que solo tienen una función meramente pedagógica, pero que el fundamentalismo ha convertido en verdades incuestionables; no obstante, en los códices de Ifá de la diáspora africana, están insertos en forma de símbolos y oscuros mensajes, la verdad ancestral de la religión yoruba, la pagana, la que contiene las leyes universales que rigen el universo, pero que los sacerdotes degradaron con el tiempo, convirtiendo al culto celeste de Ifá, en panteísmo puro y en su fase posterior el fetichismo, esto ocurrió en gran medida por la negligencia de no pensar, no estudiar, y no analizar e investigar sobre lo que profesamos y adoramos.


Resulta inútil hoy día, tratar de explicarle a un sacerdote de Osha, que en el signo de Ifá Osá Roso, el supremo determinó que el Osha tutelar solo lo señala Orunmila, o que en Otura Aira, Oggún sostiene la bóveda celeste, y que por esa razón no es exclusivo de la Osha sino de Ifá, el cual es la bóveda celeste misma, y que además Oggún, es considerado un Titán previo a los Oshas, pues en Ogbetuanilara bajó primero a la tierra (después de Olokun); lamentablemente los sacerdotes de Osha seguirán usando el caracol de Eleggüá para obtener el mal llamado ángel de la guarda y continuarán entregando guerreros, algunos con el ridículo argumento que el Osun lo mandan a cargar con el sacerdote de Ifá, cuando muchos de nosotros no tenemos la más mínima idea de lo que el atributo representa y lo llamamos bastón de Orula, o nuestra cabeza, o un vigilante en lo alto de nuestra casa. Ya es hora que los sacerdotes de Ifá, comiencen a estudiar, inclusive fuera de los textos de Ifá, con el fin de descifrar los códigos secretos contenidos en sus textos, para que así cuenten la verdad y expliquen con base no mitológica, el porque resultan unas aberraciones en la mecánica de la religión yoruba, muchas de las ceremonias que se realizan actualmente en su seno.



Si Usted desea conocer y dar explicación a muchas de las afirmaciones que se hacen sobre Eleggüá y con ello separar la superstición de la realidad de lo que las energías de este Osha representan en el panteón yoruba; pues estudie en la mitología helénica, específicamente al Dios Hermes, el mismo que los romanos llamaron Mercurio ; allí se asombrará al encontrar claramente todas las características del Dios yoruba y que los fundamentalistas quieren hacernos creer que es un Dios de generación espontánea en África; ahora si usted desea ir más allá y saber: ¿Porqué resulta una aberración en la mecánica de la religión yoruba, determinar el Osha tutelar a una persona con el caracol de Eleggüá?, pues consulte la información sobre la duración de la órbita del planeta Mercurio, fuente de las energías de este Osha y luego compárelas con las tres respiraciones esenciales del hombre, las cuales figuran en el signo de Ifá Babá Ejiogbe bajo la frase el maestro de la respiración, luego investigue la duración de la órbita del planeta fuente de las energías de Orunmila (Saturno), el cual contiene el destino del hombre, y que en tres orbitas consecutivas de ese planeta, se cumple el tiempo máximo promedio del cual disponemos para cumplir nuestro destino en la tierra. Eleggüá baja del cielo a la tierra en un solo signo de Ifá denominado Ogbeate, este signo describe el nacimiento del ego, su posterior muerte y la resurrección del mismo, por eso este Osha está relacionado con la vida y la muerte; sin embargo al bajar a la tierra en un solo signo, no tiene caminos; aquí debo aclarar que los caminos que se asignan a los Dioses yoruba, generalmente son producto de la observación del comportamiento de algunos elementos de la naturaleza, o sucesos relacionados con el hombre en los ambientes arquetipo de dicho Osha; un ejemplo de ello es Oshún Ibú Kolé, la cual vive en los caños y quebradas de aguas servidas; este es típico de panteísmo que se apoderó de la religión yoruba.


Muchos sacerdotes de la religión yoruba sostienen que Eshu tiene 121 caminos, lo que resulta falso, pues cada Eshú que baja a la tierra viene acompañado por alguno de los 256 signos de Ifá; y esa es la relación dinámica en la religión yoruba, la de Orunmila y la de Eshu y que corresponden a los planetas Saturno y Urano, fuentes únicas de las energías de esos Orishas; no es azar ni casualidad, que las tres respiraciones esenciales en el hombre se den en un lapso 84 años (tres vueltas de Saturno al zodíaco) y que la órbita completa de Urano tarde esa misma cantidad de años. Es falso que Eshú baje a la tierra a perturbar el destino del hombre, tal y como un sacerdote de Ifá poco estudiado aseguró en un foro yoruba; Eshu es Ashelú (policía) universal; este Orisha no se puede sobornar con ofrendas, no es un niño caprichoso como se afirma, es sencillamente un vigilante, para que el destino que prometió cumplir en hombre en la tierra, efectivamente se cumpla; por eso Eshu puede generar sucesos desagradables o negativos al hombre, pero siempre en función de su destino y usando el binomio premio – castigo; es decir, los sucesos negativos generados por este Orisha, son un correctivo para traernos de vuelta al camino o sendero correcto, tal y como lo haría un policía ante un delincuente que viola las leyes de la sociedad. Quizás de allí parta la aseveración de que Elegüá y Eshú son una unidad, pero eso resulta falso también, pues Eshu es la multiplicidad, mientras Eleggüá es la unidad.


En la mitología de la religión yoruba existen varios errores con respecto a Eshu, el primero afirma que Eshu existió siempre y que no lo creo Oloddumare ( Dios o el Todo ), que solo despertó cuando el Todo pronunció sus palabras para crear la luz; los versados en el origen del universo saben, que fuera del Todo no puede existir nada, pues no sería el todo y precisamente fue Hermes el que entregó a sacerdotes del antiguo Egipto el origen de la creación; así que esto es una prueba más de la degradación de la religión yoruba, ya que esta recibió gran influencia de esta civilización. El segundo error es el que afirma que Eshu es incapaz de crear, esto no es cierto, el si puede crear, solo que sus creaciones son Titanes o monstruos; sin embargo no los genera, pues Orunmila se lo impide con su guadaña castradora; quien quiera comprobar esto, que investigue el pacto de Akila en el signo de Ifá Odí Oro . El tercer error es creer que Eleggüá y Eshu son un binomio, por lo tanto son una unidad y son lo mismo, pero resulta que cada Osha y Orisha que bajó desde el cielo a la tierra vino acompañado de un Eshu, entonces deberían ser un binomio también Shangó y Eshu; Agayú y Eshu; Obatalá y Eshu…..Etc

La confusión que muestran los sacerdotes yoruba al tocar el tema de este Osha (Eleggüá) y este Orisha (Eshu), es que ambos se desenvuelven en la ley de polaridad o de los opuestos; Eleggüá es el mensajero de los Dioses Yoruba, su fuente de energía Proviene del planeta Mercurio y por lo tanto sus energías son personales; por eso se afirma que Eleggüá abre y cierra todas las puertas (ley de los opuestos) y los sucesos que se vaticinan por medio de su caracol están enmarcados en el lapso de un año; de allí nace ofrecer sacrificios a este Osha anualmente, y también obtener la letra que regirá nuestra casa. Eshu maneja también la ley de polaridad, pero solo en el marco del binomio premio – castigo y en función de la ejecución correcta de nuestro destino, solo que estas energías provienen del planeta Urano, son impersonales y muy destructivas en su arista negativa; arista que dependerá por supuesto del signo de Ifá y su correspondiente Eshu. Últimamente se ha instalado una nueva moda en los sacerdotes de Ifá, que consiste en entregar los guerreros fuera del marco de mano de la mano de Orunmila; algunos Babalawos ingenuamente le determinan el camino del Eshu al que se va a iniciar; pero otros descaradamente le entregan un Eshu de carga general, el cual por supuesto no existe, pues no se pueden resumir los 256 signos de Ifá en un solo Eshu; El atributo que le corresponde realmente a la persona, debería ser el correspondiente a su signo principal de la mano de Orunmila, pero eso implicaría modificar la mecánica de Ifá y eso es harina de otro costal. Pero ahora piensen en los sacerdotes de Osha que entregan los guerreros con Eleggüá, igualmente los sacerdotes de Ifá que los entregan sin la mano de Orunmila, cuando Ozun, Oggún y Eshu están fuertemente vinculados a la mano de Orunmila, pues sin ella no tienen sentido los guerreros, porque el destino contenido en el Ikofá y Awofaka de la persona (mano de Orunmila) necesita de Eshu para vigilar el que se cumpla el destino de la persona, Oggún para sostener la bóveda celeste (Ifá) y el Osun, el cual contiene la espiritualidad de la persona. Señores sacerdotes de Ifá y Osha, reflexionen que es lo que entregan a los que se van a iniciar en esta religión; dejen a un lado la pelea de bodegueros que tienen con los atributos de la religión y dedíquense a rescatar lo que en un inicio fue la religión de los Orishas.

Rubén Cuevas
Awó Ojuani ni Shiddí
 
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