Un loco cumple nueve años como sacerdote de Ifá.....

Hoy mi edificio amaneció sin agua, la televisión por cable como es usual cortó la señal, pues da un pésimo servicio, a pesar de que mes a mes aumenta el precio de la mensualidad..... Y yo, simplemente aún estoy mareado porque los medicamentos que sigo tomando por una fuerte gripe que me hizo guardar reposo por varios días, tienen efectos secundarios muy desagradables. Recuerdo cuando celebré el primer año de Ifá, el trono de Orunmila ocupaba la mitad de la sala de mi apartamento; ese día mandé a cocinar un pescado (Pargo) tan grande que no cupo en el horno de mi cocina y hube de alquilar un horno en una panadería, para que lo cocinaran y lo adornaran con vegetales; todos mis Oshas participaron en el trono de Orunmila, frutas dulces y comidas específicas para cada Orisha lo adornaban; compré una larga alfombra con los colores emblemáticos de Orunmila, todos los Oshas y Orishas fueron vestidos con las mejores telas que pude conseguir en el mercado. El apartamento se llenó de ahijados, conocidos, sacerdotes de Ifá y de Osha incluidos mis padrinos y mi madrina, todos fueron excelentemente atendidos, con las comidas y el mejor licor que pude conseguir en el mercado; la fiesta se prolongó hasta la madrugada, a pesar de que el coco a Orunmila se dio a las 11 de la mañana... Todos se fueron hartos de comer y beber; pero algo andaba mal en mi, pues las letras del coco que arrojó Orunmila en esa oportunidad de manos de un sacerdote de Ifá que me llevaba un año y que fue asignado por mi padrino para tal fin, y un menor que yo en Ifá que lo acompañaba, fueron: Oyekun y Okana . El sacerdote mayor en vez de preguntar si esa letra era conmigo o con él. preguntó si faltaba algo en el trono; mi esposa y yo nos miramos sorprendidos, total que Orunmila recibió el coco, despues de mucho preguntar y transar con un soplo de aguardiente sobre el trono (a pesar que había numerosas botellas de licor ofrendadas a cada Orisha, y algunas de ellas servidas en copas). El sacerdote menor fue más honesto y pregunto si esa letra era con él, a lo que el coco respondió que si y resolvió transando una consulta personal con Ifá; por cierto vale la pena mencionar que ese sacerdote de Ifá (el menor), años después botó todos los atributos de Osha e Ifá que había recibido, pues según él, Orunmila no le resolvió cuestiones esenciales para su vida.

Hoy primero de Agosto, después de nueve años de esa celebración, no habrá coco a Orunmila, no habrá fiesta, ni invitados, no vendrán mis ahijados, pues los que asistieron a esa fiesta en mi primer año de Ifá, se alejaron para siempre por diversos motivos; mis padrinos y mi madrina, porque se convirtieron en la tapa de una olla para mi desarrollo espiritual; mis ahijados, incluyendo a los que asístí en sus ceremonias de iniciación a Ifá, porque se dejaron convencer por mi padrino con chismes e intrigas, pues él no quería que nadie en su casa tuviera más ashé que él y yo representaba un peligro, porque me estaba destacándo en el ejercicio de la adivinación con Ifá (dicho por otros sacerdotes que frecuentaban la casa de mi padrino); otros por que Ojuani ni Shiddí les resolvió con Ifá y sus sabios consejos y no necesitaron más de mi; algunos porque les dije la verdad y no les gustó, otros por mero mal agradecimiento y muy pocos porque no lograron manipularme y colocar sobre mi cabeza unas gríngolas para cerrame la visión universal que todo sacerdote de Ifá debe abrazar. Así que hoy día, al cumplir nueve años de Ifá, estamos solos mi Orunmila, mi esposa, mi hijo y un constante repicar de mi teléfono de gente que no sabe que cumplo años de Ifá, pero que si sabe que Ifá resuelve y por eso desea consultarse conmigo hoy; por eso al iniciar la oración de Orunmila para consultar a las personas, le agradeceré secretamente a Ifá haberme dado la enseñanza más grande que puede recibir un hombre, el conocimiento pleno de la naturaleza humana; por tanto les digo a mis detractores, enemigos abiertos u ocultos y a todos aquesllos que de una u otra manera trataron de perjudicarme o inhibir mi desarrollo espiritual y que aún me llaman loco; gracias, muchas gracias por existir, y solo me queda citar un párafo del texto de Khalil Gibrán :
 EL LOCO 
(1918)

Me preguntáis como me volví loco. Así sucedió:
Un día, mucho antes de que nacieran los dioses, desperté de un profundo
sueño y descubrí que me habían robado todas mis máscaras -si; las siete
máscaras que yo mismo me había confeccionado, y que llevé en siete vidas
distintas-; corrí sin máscara por las calles atestadas de gente, gritando:
-¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos ladrones!
Hombres y mujeres se reían de mí, y al verme, varias personas, llenas de
espanto, corrieron a refugiarse en sus casas. Y cuando llegué a la plaza
del mercado, un joven, de pie en la azotea de su casa, señalándome gritó:
-Miren! ¡Es un loco!
Alcé la cabeza para ver quién gritaba, y por vez primera el sol besó mi
desnudo rostro, y mi alma se inflamó de amor al sol, y ya no quise tener
máscaras. Y como si fuera presa de un trance, grité: -¡Benditos! ¡Benditos
sean los ladrones que me robaron mis máscaras!
Así fue que me convertí en un loco.
Y en mi locura he hallado libertad y seguridad; la libertad de la soledad
y la seguridad de no ser comprendido, pues quienes nos comprenden
esclavizan una parte de nuestro ser.
Pero no dejéis que me enorgullezca demasiado de mi seguridad; ni siquiera
el ladrón encarcelado está a salvo de otro ladrón.

Rubén Cuevas
Olúo Ojuani Ni Shiddí