Ifá el reflejo del cielo astrológico

El Oráculo de Ifá

Enero, 2009

 

Madrina ¿Porqué insultas mi dignidad de mujer?

Dedicado con cariño y respeto a MAM


Dice el signo de Ifá Oyekun Pití que: La falta de respeto del menor se genera por la intransigencia o las malas formas del mayor y es que muchas veces los mayores de la religión yoruba abusan de su autoridad con los menores, y estos por un mal entendido respeto callan y soportan estoicamente todo; yo pensé, que a estas alturas la infame frase Iyawó no habla, había desaparecido del lenguaje de los sacerdotes yoruba de Venezuela; pero infelizmente no es así. Lo que relataré a continuación ilustra claramente la sentencia del signo al cual me referí en un principio. Una dama atraída por los artículos de mi blog, terminó visitando mi casa el año pasado; durante la visita ella compartió su apreciación de la religión yoruba con nosotros (mi esposa, mi hijo y yo) además aprovechó y me formuló una serie de preguntas; yo las contesté con honestidad y al final de la jornada, ella se llevó de mi casa un conocimiento sobre algunos aspectos religiosos yoruba, que no es común poseerlos y menos en una mujer, pues en Venezuela las severas limitaciones que se imponen a las damas en el período de preiniciación al sacerdocio yoruba, son tan severas como las que les imponen una vez consagradas. Lo cierto es que ella tiene su madrina, la cual está casada con un sacerdote de Ifá que el suscrito conoce; pero como no es mi costumbre manipular a los ahijados de nadie para robarlos, la estimulé para que continuara su camino al sacerdocio yoruba, pues percibí en ella buenos sentimientos y positivas cualidades para ser una buena religiosa.


Pero hoy en día escoger una madrina o un padrino en la religión yoruba, es una experiencia parecida a la de abrir una caja de Pandora; uno no sabe que es lo que va a salir de allí. Está dama se presentó nuevamente en mi casa hace pocos días, pero esta vez vino ataviada con los ropajes blancos de recién iniciada. Cuando llegó a la puerta de mi casa se me hizo un nudo en la garganta, pues inmediatamente sentí los fluidos de las energías de los Orishas en ella; mi esposa corrió y preparó una jícara con agua y trajo la campana de Obbatalá y entre cantos y alegría se le dio entrada a mi humilde hogar. Ni mi esposa ni yo cometimos la torpeza de preguntarle el porqué su madrina no la había acompañado; ya las respuestas llegarían solas durante las conversaciones. Ella nos relató que desde que comenzó el proceso de iniciación se le impuso el silencio y las pocas preguntas que realizó fueron contestadas con la infame frase Iyawó no habla o con una mirada que le hacía sentir como una impertinente; al extremo que estando bajo el trono de Osha se le ocurrió pedir un café con leche y le fue servido sin amabilidad alguna; pero lo asombroso vino cuando me contó el cambio de actitud sufrido por las santeras y su propia madrina al aflorar los signos del Itá. Resulta que su ángel de la guarda la obsequió, con uno de los signos de más poder y grandeza que tiene el corpus literario de Ifá de la diáspora africana; pero lamentablemente solo basta que la palabra Olofi salga a relucir en un signo, para que automáticamente si lo porta una mujer se le humille, y eso fue lo que esta Iyawó sintió, a tal punto que pensó ¿Porqué estas santeras me miran así, acaso se creen que son mejores que yo porque me salió ese signo en mi ángel de la guarda? El Itá de ella giró en torno a una serie de epítetos innobles que el signo asegura que posee la mujer que lo porta. No obstante, el falso corolario de la falta de respeto, llegó cuando Obbatalá la premió con el signo Oshé tonti Oshé y la madrina pasando sobre la conversación del Oriaté, la sentenció a que todos los ahijados que tuviera se los trajera a ella, y alegó que como Obbatalá era el dueño de todas las cabezas, ella no podía tener pueblo (esto a pesar que su ángel de la guarda no es Obbatalá).


Es vergonzoso lo que ocurrió a esta Iyawó en el cuarto de iniciación, amén de que fue avalado por un sacerdote de Ifá que tiene una vasta experiencia. Deberíamos preguntarle a ese Awó lo siguiente: Si Obbatalá es el dueño de todas las cabezas ¿Porqué existen signos e historias mitológicas en los códices de Ifá cubanos donde eso se desmiente? ¿Porqué entonces se le asentó Shangó y no Obbatalá? ¿Porqué Usted permitió que se humillara de esa manera en el Itá a una dama? y ¿Porqué avaló con un abyecto comentario suyo esa falta de respeto, si el signo que obtuvo la Iyawó en su ángel de la guarda es la representación de Olofi en la tierra? Lamentablemente esto indica solo dos cosas, o que este sacerdote de Ifá está en arreglo con su esposa para obtener beneficios económicos de sus ahijados, o que este Awó no se ha dedicado a estudiar Ifá, pues una cosa es ser fundamentalista y apegarse a las tradiciones escritas en Ifá, pero otra cosa es dejar que los postulados de los signos entren en conflictos entre si. Un Babalawó que ya tiene tiempo en el sacerdocio de Ifá y ha estudiado de verdad sus códices, se le reconoce fácilmente porque su pensamiento filosófico y sus posturas van evolucionando y contienen mayor profundidad religiosa con el tiempo.


Por eso durante la visita de esta Iyawó a mi casa, me dediqué a que tuviera otra visión de los signos que porta en su Itá y que después de explicados según mi humilde cosmovisión, le disminuyeron las angustias y la desmoralización de la que fue objeto en el cuarto de iniciación, sentimiento que fue generado por el mal enfoque de un Itá de esta pareja de religiosos. Así que ya queda claro amigo lector, el porqué se presentó la Iyawó en mi casa sin su madrina, lo cual seguro ella lo interpretará como una falta de respeto de su ahijada si llega a enterarse, pero que en realidad es más de lo mismo, pues en el fondo se esconde el terrible miedo de algunos religiosos, a que otro sacerdote yoruba le abra los ojos a su iniciado. Por eso celebro cuando esa Iyawó se dijo a si misma: Voy a visitar a Ojuani ni Shiddí, es un loco, pero vale la pena escuchar lo que me dirá sobre los signos de mi Itá. Ahora me explico las vibraciones positivas que sentimos mi esposa y yo cuando la Iyawó cruzó la puerta de mi casa; pues no entraba la prostituta que su madrina y su esposo en su ignorancia creen que es, sino una Iyawó acompañada por Obbatalá y por Olofi………… y ya muchos desearíamos eso.

Rubén Cuevas
Olúo Ojuani ni Shiddí

 
 

¿Recuperarán las venezolanas la perdida supremacía religiosa en Ifá?

Dedicado con respeto a todas las esposas de Orunmila.

Antes de comenzar este primer artículo de opinión del 2009, quisiera pedir de corazón al cielo, para que las bendiciones y la misericordia de los Dioses yoruba se posen aquí en la tierra sobre todos sus hijos y se transformen en un nuevo año cargado de salud, prosperidad y evolución espiritual. ASOIFA (Asociación Civil Cultura Seguidores de Ifá) ya publicó la letra que regirá durante el año 2009 para nuestro país; la misma puede ser consultada directamente en la página WEB de la asociación en la siguiente dirección: http://www.asoifa.net/letras_asoifa.php por cierto que en ese mismo sitio figura la historia de la letra del año en la diáspora africana y cuando se estableció en Cuba y Venezuela; pero lo interesante de la reseña histórica, es que la letra del año en Cuba se obtenía entre el 21 y el 22 de Diciembre (Solsticio de Invierno), y cuando Miguel Febles Padrón Odiká asumió su dirección, trasladó la fecha para el primero de Enero. Este hecho apoya más aún mi hipótesis de que el culto a Orunmila se inicia al entrar el Sol en el signo zodiacal de Capricornio (cuyo planeta regente es Saturno). Así debió hacerse en la antigüedad en la región africana, hasta el momento en que un sacerdote a modo de Miguel febles, decidió trasladar la fecha para el Solsticio de Verano (21 de Junio) y rendirle culto con esto a Yemayá. Recomiendo leer mi último y polémico artículo del año 2008 en este mismo blog titulado: ¿A quién rendimos culto para obtener las letras del año? Por eso sería interesante que los sacerdotes de Ifá de la diáspora africana estudiaran la posibilidad de volver a la fecha del Solsticio de Invierno para obtener la letra del año.


El signo de Ifá Ogunda Biodé el cual Ifá proyectó desde el cielo para Venezuela, describe la mala relación de pareja que sostuvo Orunmila con su mujer y que finalizó con la muerte de la esposa infiel y que sentó un precedente de que la infidelidad es causa de muerte. Aunque existen varias vertientes, cuenta la historia mitológica de este signo, que Orunmila vivía con su esposa y su hijo en un pueblo, y que esta se consiguió un hombre que la comenzó a enamorar, ella cedió ante las pretensiones de él, pero conociendo el poder de su marido se negaba a escapar con el amante; sin embargo, ante la insistencia del enamorado tramaron un plan para engañar a Orunmila, donde ella se haría pasar por muerta y una vez abandonada al pie de un árbol (antiguamente no se enterraba a los muertos) el querido la rescataría. El plan no falló, Orunmila con tristeza y dolor envolvió a su esposa supuestamente muerta en tela de lino y la dejó con ofrendas al pie del árbol sagrado (la Ceiba). Una vez retirado Orunmila y su hijo, el amante llegó le quitó las vendas y se la llevó a otro pueblo. Con el tiempo el hijo de Orunmila fue a ese pueblo y vio a su mamá vendiendo en un puesto del mercado, este regresó corriendo a donde su papá y le contó lo ocurrido, Orunmila no quiso creer la historia del hijo; sin embargo fue a ese pueblo a comprobar la verdad y efectivamente allí encontró a su esposa infiel; una historia dice que la mujer murió del susto; otra sugiere que murió lapidada, pero Orunmila para asegurarse de que esta vez estaba muerta realmente, la sepultó en una fosa.


Este signo de Ifá y su historia mitológica asociada, es en gran medida responsable de que los sacerdotes de Ifá de la diáspora africana, duden en otorgarle a la mujer con que viven el verdadero papel de esposa de Orunmila; No obstante, este signo se marca en el tablero de Ifá en la ceremonia de apeterví ayafá (esposa del sacerdote de Ifá) y representa la espada de Damocles sobre la cabeza de la esposa infiel. Pero el argumento de la historia de Ogundá Lobe no puede ser la razón, para que un sacerdote de Ifá no deposite su confianza religiosa en la mujer con la que hace vida de pareja; nadie más que él sabe ¿Quién vive conmigo? Y si no lo sabe, para eso está el oráculo de Ifá, así que nadie tiene el derecho de decidir que mujer levanta el Ifá a un sacerdote recién iniciado sino él mismo y en caso de que no sea su pareja o su esposa es mejor que termine con esa unión y busque otra pareja merecedora de su confianza. Hoy día está de moda que madres, tías, hermanas, madrinas y hasta amigas levanten el Ifá de los nuevos sacerdotes de Ifá; pues todas esas son unas usurpadoras, pero no quiero ser injusto con ellas, también muchos sacerdotes de Ifá dan pie para que esta situación siga ocurriendo y solo para tener acceso al libertinaje y disfrutar de los apegos sensuales que el mismo Orunmila les tiene prohibido. El suscrito decidió otorgarle el puesto que se merecía en la religión a la mujer con la que tiene 20 años de casado (recomiendo leer mi artículo : Elegbara denuncia el robo del derecho de la esposa a levantar el Ifá de su marido en la siguiente dirección: http://ifapagano.ohlog.com/elegbara-denuncia-el-robo.oh50290.html Esta decisión que tomé ya rindió sus frutos, recientemente estuve muy enfermo y ¿Quién acudió a Orunmila a pedir mi salvación? Pues mi esposa, esa misma a la que mi padrino le negó su derecho; pero: ¿Porqué el suscrito no siente miedo de que su pareja acuda a Orunmila a pedir su destrucción, si no que al contrario, se sienta seguro de que ella será mi salvavida en un momento de adversidad? Esa es la pregunta que deben meditar muchos sacerdotes de Ifá hoy día. Así como Orunmila después de la infidelidad de su esposa, la Diosa de los mares Yemayá se casó con él, lo meció para disipar su tristeza y acabar con su nostalgia (estado depresivo generado por los contactos Luna - Saturno) y le trajo a su vida la abundancia y la prosperidad; así la pareja del sacerdote de Ifá debe tomar ese papel en la vida del discípulo de Orunmila.


El primer testigo que se polariza en la tierra venezolana es Osalo Fogbeyó el cual afirma que las mujeres perdieron la supremacía en la religión. Las causas de esa pérdida son múltiples. Recomiendo leer mi artículo: Osalo Fogbeyó la pérdida de la supremacía religiosa de la mujer en la siguiente dirección: http://ifapagano.ohlog.com/osalo-fogbeyo-la-perdida.oh39025.html Pero el ariete que las derribó religiosamente fue la acusación injusta de no controlar sus apetitos sexuales; Ifá no es la excepción, no es posible que el signo de Ifá Ogundá Shé se relate una historia mitológica donde el menstruo de la mujer es un castigo a su curiosidad religiosa, cuando esa fase en la mujer es importante en el ciclo de vida del ser humano. Aquí regresamos al signo principal Ogundá Biodé el cual recomienda al hombre hacer Ifá si no tiene defectos en sus manos, es homosexual o espiritista (que selección tan inadecuada para reclutar sacerdotes de Ifá), pero a la mujer que porta este signo en su mano de Orunmila se le señala como : Puta, invertida, chismosa, cabrona, mentirosa y luego le afirma que tiene que casarse con un sacerdote de Ifá para que deje de tropezar en la vida. No se usted amigo lector, pero a mi algún sacerdote de Ifá bien experimentado tiene que explicarme y muy despacito ¿Porqué a una mujerzuela se le recomienda casarse con un sacerdote de Ifá para acomodar su vida? ¿Acaso será la venganza femenina del primer testigo? En Osalo Fogbeyó el sacerdote de Ifá suele tomar como una limpieza astral del cuerpo el tener relaciones sexuales con una prostituta; mi padrino de Ifá alguna vez lo hizo y me contó que al día siguiente su casa se lleno de ahijados y gente que querían consultarse con Ifá y realizarse obras, lo que generó una sucesión de éxitos económicos para él. Todo esto sin tomar en cuenta que este segundo testigo, manda al hombre que se case con una mujer que haya puteado bastante para ser felíz. ¿Será que las únicas mujeres dignas de Ifá son las meretrices? Ellas por supuesto merecen respeto también, pero lo que nos interesa, es que este signo testigo que desarrolla tensión en la tierra venezolana, reclama un cambio de actitud de los sacerdotes de Ifá hacia la mujer que practica la religión yoruba; ya basta que el nombre de esposa de Orunmila sea usado solo para que sirvan de meseras en las iniciaciones de Ifá, de esclavas de Orunmila y que al mismo tiempo se les niegue el derecho a participar de los poderes de Ifá con su marido, solo por considerarlas que no son dignas de ello o por miedo a que se conviertan en nuestra propia destrucción.


Pero si bien es cierto que los sacerdotes de Ifá tienen una gran responsabilidad en esta situación, Endibere el segundo testigo que arrojó Ifá sobre Venezuela para este año, reclama a la mujer el respeto que debe profesar a Orunmila y a sus discípulos. En este signo figuran dos historias mitológicas que ilustran este anómalo comportamiento femenino. En el primer relato Orunmila necesitó de los servicios de un conocedor de los caminos de una región, al contratar sus servicios Orunmila le pagó una cantidad al baquiano; pero a la esposa del explorador le pareció poco y le reclamó a Orunmila, este le dio un poco más de dinero al conocedor de los caminos y le regaló 4 pesos más a su esposa al verla embarazada; pero al comenzar a caminar a Orunmila se le cayó el mensajero de Ifá (El Opkele) y marcó ese signo. Orunmila le recomendó a la esposa del baquiano hacer sacrificios con determinados animales para que no perdiera la creatura de su vientre y le dijo que el costo del sacrificio eran 8 pesos, a lo que la mujer respondió airada ¿Qué le pasa a este viejo? Me regala 4 pesos y quiere cobrarme 8 para salvar a mi hijo; entonces se negó a realizar el sacrificio, perdiendo así al niño en el momento del parto. En la segunda historia Yemayá vivía con su hijo que era sacerdote de Ifá y su esposa, a la cual este último le había otorgado poderes; pero resulta que en un viaje del sacerdote de Ifá, la mujer comenzó a realizar brujerías para que su marido no regresara (se enamoró de otro hombre) Yemayá se dio cuenta de ello e invocó al mar para que su hijo pudiera encontrar el camino de regreso a su hogar, el cual había extraviado por el hechizo de la mujer; una vez este regresó a su hogar se separó de su mujer corriéndola de su casa. Estas historias nos indican que si la mujer que voluntariamente quiera tener posición en Ifá, debe respetar los mandatos de Orunmila y respetar a su esposo quien es su discípulo y jamás usar el poder que este le otorga para usarlo en su contra. Si usted amiga lectora, no es capaz de controlar sus apegos sensuales y controlar sus apetitos sexuales ante la presencia de un hombre distinto al que eligió como marido, es mejor que no intente recuperar la posición que perdió en la religión, si no, está en su pleno derecho de recuperarla con éxito y ejercerla como bien le corresponde.


Rubén Cuevas
Olúo Ojuani ni Shiddí



 
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