El ciclo de los Orishas guerreros
"Dedicado a todos los hijos de Elegguá, Oggún y Ochosi"
Si usted interroga a un sacerdote yoruba de la diáspora africana, sobre cualquier asunto extraño a los códices de Ifá cubanos, inmediatamente le dirá: “si no está escrito en Ifá no existe”; igualmente los sacerdotes yoruba neo tradicionalistas le afirmarán, que si no está escrito en sus versos sagrados, “no pertenece a Ifá”. Esta equivocada línea de pensamiento de muchos religiosos yoruba, solo denota la creencia generalizada de que Ifá es un sistema fijo, y sin posibilidad alguna de cambio y evolución; así que quien porte un signo de Ifá determinado, quedará condenado irremediablemente ante los ojos de los demás, y no tendrá oportunidad alguna a que el libre arbitrio que posee, se manifieste para decidir sobre su propio destino; esto muy a pesar que el signo de Ifá Endibre que aparece en los códices de Ifá de la diáspora africana, asegura que el sacerdote de Ifá escribe las historias (patakies) para luego estudiarlas en el momento oportuno, amén de que el sacerdote tradicionalista “Wande Abimbolá” aseguro que: “ El corpus literario de Ifá, llamado " odu ", consta de 256 partes subdivididas en versos llamados versos ( ese) y cuyo número exacto es desconocido porque están en constante aumento (hay alrededor de 800 ese por odu)”. Lo cierto es que a muchos sacerdotes yoruba, les cuesta entender que Ifá es una espiral de Fibonacci finita, y que cada segmento de esa espiral contiene la memoria de Ifá de cada generación (signo de Ifá Oyekun Kana), pues Ifá no puede ser contenido en una sola cabeza y ni siquiera por un pueblo (signo de Ifá Ogbedí). Así que ya pueden ustedes imaginarse, la clase de iletrados que son los sacerdotes de Ifá, que se alarman cuando un sacerdote yoruba que no es de origen cubano o nigeriano, plantea una hipótesis que no se encuentre en los textos yoruba que ellos poseen; conducta, producto muchas veces de la ignorancia supina, la cual no permite a otros sacerdotes, cuestionamiento filosófico alguno sobre la forma de interpretar a Ifá y a su oráculo.
La mala interpretación y la deformación de la mitología yoruba para adaptarla a uno o dos pueblos, es en gran medida responsable del fundamentalismo y del fetichismo que se ha enquistado en la religión yoruba. Los Orishas tienen sus fuentes de energías bien definidas y ubicadas en el seno de nuestro sistema solar, pues provienen del cielo astrológico. Quien crea que las energías de Oshún provienen del río y no del planeta Venus, solo es un panteísta que adora el efecto y no la causa. Los tres oráculos yoruba, son sistemas que reflejan el cielo astrológico de la persona que se consulta; si no se sabe esto y se piensa que los signos de Ifá y Osha son un puñado de versos, historias y sentencias que ya están escritas, y que en ellas no cabe la menor posibilidad de incluir nuevos elementos, es mejor que abandone el estatus de adivino que le otorgó la iniciación en el sacerdocio yoruba, pues solo será un serio obstáculo para el desarrollo espiritual de los demás. Pero si a cambio aceptamos que los Dioses yoruba son arquetipos de los planetas del sistema Solar, planetoides y asteroides del cinturón zodiacal, y cuyas energías fueron transformadas en Dioses de características humanas para poder adorarlos, entenderemos inmediatamente que dichas energías tienen un ciclo como todo lo que existe en el universo, amén de que estaremos encaminados al antiguo paganismo yoruba y con alguna posibilidad de descubrir los antiguos secretos que esconde la religión yoruba.
El ciclo de Elegbara :
Creer que el Itá de Elegbara abarca toda una vida, se enmarca en el desconocimiento total del arco de tiempo que rige las energías de ese Dios yoruba; amén de que se ignora la relación de estructura entre un Itá y el oráculo que se maneja. El ciclo de Elegguá dura un año, pues su fuente de energía proviene del planeta Mercurio; pero también, otra serie de factores del planeta fuente de las energías del Dios yoruba, como su ubicación en el cielo astrológico al momento de nacer la persona, su desplazamiento progresivo y sus movimientos retrógrados (los del planeta), sus tránsitos e interacciones con energías de otros Dioses yoruba, son los que el caracol de Elegbara refleja y revela a través de los signos al sacerdote yoruba que realiza un Itá o una consulta simple. Como expresé en mi anterior artículo: “La flor ce vida de Obbatalá” (el cual puede ser leído en este mismo blog), un Itá consta de tres tipos de sucesos: Los primeros son los cardinales, eventos principales que se pueden considerar los de mayor peso en un Itá, y que están relacionado estrechamente con el número que se obtuvo con el caracol en el lavatorio del Osha y con la posición del planeta fuente en el cielo al momento del nacimiento del individuo. Los segundos sucesos, son los eventos fijos y que son muy recurrentes, frecuencia que depende mucho del movimiento del planeta fuente de las energías de Elegguá en el cielo, pues si el desplazamiento es retrógrado, el suceso volverá con más repetibilidad que si se tratará de un movimiento directo (hacia delante). Finalmente el Itá describe los sucesos mutables y que son producto de la reacción nuestra al tránsito del planeta fuente en el cielo astrológico. Los eventos y sucesos descritos en un Itá de Elegguá se desenvolverán en el transcurso de un año y solo perdurarán en el tiempo, los conflictos no resueltos por la persona, origen de la falsa creencia de que el Itá de Elegbara es para siempre; por esa razón se le da de comer al Dios yoruba cada año, pero infelizmente sin la elaboración de un Itá, perdiendo así la oportunidad anual que este Dios Yoruba nos otorga y que permitiría llevar un registro de cuanto evolucionamos o nos atrasamos en el camino de la ansiada espiritualidad, el bienestar y la salud.
Para finalizar mi hipótesis, espero que se comprenda, que el ciclo del caracol de Elegbara es de un año, y que los sucesos y eventos que ocurren más allá de ese arco de tiempo, no pueden ser vistos por el Dios yoruba, sino con una nueva consulta con su caracol; por eso afirmo sin necesidad de recurrir a los signos de Ifá Osaroso e Irosofun, que determinar el Orisha tutelar o ángel de la guarda con el caracol de Elegguá, es un simple ejercicio de probabilidades, pues más que Ifá no hay quien vea.
El ciclo de Oggún y Oshosi :
El planeta fuente de las energías de Oggún es Marte, por lo tanto el ciclo de su caracol dura aproximadamente dos años (2); lapso de tiempo igual al del Dios yoruba de la cacería Ochosi, cuyas energías no provienen directamente del planeta rojo, pero si de los asteroides troyanos (los arqueros), que están ubicados en los puntos Lagrange de Marte. Esta condición es la que ha dado paso en la mitología yoruba de la diáspora africana, a la historia del signo de Ifá Oggunda Masá, donde Ochosí y Oggún viven juntos en el caldero. No obstante, cometen un error aquellos sacerdotes de Ifá, que representan en un solo ará a los dos Orishas. Pues las energías de ambos Dioses yorubas son de distinta naturaleza, a pesar que provienen de un mismo sector del cielo.
El ciclo de Osun :
Este atributo de la religión yoruba, no se expresa a través del diloggun ni de las semillas sagradas de Ifá, pero tiene un ciclo que dura 84 años (igual que el de Eshú), es decir representa la edad límite del hombre para que acepte su destino en la tierra. Nótese que lo denominé atributo y no Orisha, pues en su concepto reina la confusión entre los sacerdotes yoruba de la diáspora africana; que si Osun es el bastón de Orunmila, que no, que es la cabeza de la persona, te digo que es Obbatalá en persona y otras cosas por el estilo. Lo cierto es que este atributo representa la espiritualidad de la persona, es decir el ego superior, el Shangó verdadero que anuncia el signo de Ifá Irete Ansá, por eso la carga de ese atributo corresponde a un sacerdote de Ifá, el cual llevará además de los elementos mágicos ordinarios, aquellos que predominen en la trilogía de signos de Ifá que esté viviendo la persona de acuerdo a la etapa de su respiración (signo de Ifá Baba Ejiogbe). Se puede considerar a Osun el Orí en la diáspora africana, pero no debe cometerse la aberración del neo tradicionalismo yoruba africano, de adorarlo por encima de todos los Dioses yoruba (inclusive sobre Orunmila), y mucho menos interrogarlo sobre nuestro destino, pues Ifá y su sacerdote Orunmila es el que conoce el destino del hombre y no el Orí de la persona (signo de Ifá Iroso melli), el cual se desarrollará espiritualmente en función del dictado del cielo y lo conocerá solo al acudir a Ifá; Y como dije anteriormente, no por azar en el signo de Ifá Ogbe Weñe, está escrita la sentencia “más que Ifá no hay quien vea”.
Rubén Cuevas
Olúo Ojuani ni Shiddí
- Publicado: 14/10/2009, 12:16 pm GMT
- En: Los Dioses yoruba
- Permaenlace: El ciclo de los Orishas guerreros
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