Ifá el reflejo del cielo astrológico

El Oráculo de Ifá

Abril, 2009

 

La importancia de la Ngonda (la Luna) en el Palo Mayombe

Saludos a todos los lectores de Ifá el reflejo del cielo astrológico; es una alegría para el suscrito, el colocar como primer escrito de la nueva sección del blog: mis abures escriben, el artículo de mi colega Omoiré, el cual versa sobre la Luna y sus usos en el Palo. Gracias abure por tu tiempo y dedicación para enriquecer este sitio.



La Luna , también conocida en dialecto bantú como Mposi, Ngonda, Ngondia, Gonda, Lungonda, Ngunda, Lengonda y Tángo Dilansó, y que de ahora en adelante llamaremos la Ngonda, está reconocida como un planeta de características femeninas para los Congos, la cual está ligada intrínsecamente a la maternidad; de allí que en muchos casos se use el término “Madre universal” para referirse a ella, y esté ligada a su vez al Kalúanga o Kalunga, es decir el universo de las sombras e integrante de los siete mundos y que incluyen a todas la divinidades maléficas. La luna tiene 4 fases en términos astrológicos y astronómicos: Luna nueva, cuarto creciente, Luna llena y cuarto menguante, y esas mismas etapas se usan desde el punto de vista de la hechicería, la brujería y la magia negra. En el caso del Palo Monte, la Ngonda juega un papel fundamental al momento de fundamentar una prenda, hacer un trato con el muerto en el cementerio, y realizar algunas ofrendas y ceremonias. Cada una de las fases mencionadas tienen un significado especial, y es por ello que existen tratados específicos, para que en determinadas épocas del año, a horas específicas de la noche, se realicen ceremonias secretas en el cementerio, se colecten ciertos palos y hierbas en el monte, se tracen mortales firmas o se entonen poderosos cantos.

Partiendo de todo principio astrológico sabemos que las relaciones versátiles y de retroalimentación entre la Tierra, el Sol y la Luna, generan movimientos energéticos que influyen en todo el planeta; por ello no debemos olvidar, que para los Congos, la noche y la oscuridad siempre estarán ligados a las energías en que los muertos oscuros se encuentran en su estado natural; y es por ello que la Nognda con el tipo de energía que la caracteriza y diferencia del Sol, sirve de guía para que el Nfumbe (muerto residente en la prenda) sepa que camino tomar y cumplir con la encomienda que le asignó el dueño de la misma. Reza uno de los tantos dichos congos que hacen alusión a la Ngonda que: La Luna es madrina de los buenos Paleros y de los brujos también; y es por ello que se debe poner atención con exactitud a sus fases para hacer cualquier tipo de trabajo en el Palo Monte.



Acción de las fases lunares sobre ceremonias y fundamentaciones.



Durante la Luna nueva no se deben realizar muchas ceremonias u obras, ya que en este estado la Ngonda no tiene mucha fuerza y representa las cosas que todavía no se han desarrollado. Durante el cuarto creciente se potencia en forma impresionante su energía para cualquier trabajo o ceremonia. La Luna llena está considerada como la etapa ideal para trabajar el Palo en todos sus aspectos, pues la Ngonda se encuentra en su momento energético más alto, lo que resulta excelente para conseguir cualquier mutación, transformación o cambio que se desee concretar. Finalmente el cuarto menguante, es el punto ideal para hacer los trabajo negros cuando se desea dañar o eliminar a un enemigo. Cuando un Tata decide construir una Nganga, éstas actividades siempre deben de hacerse bajo una de las 4 Fases de la Luna... todo lo que se vaya hacer desde el primer momento para esta fundamentación, debe tomar en cuenta la fase de la Ngonda, desde buscar al muerto en el campo santo, hasta ir al monte a recolectar tierras, hierbas, insectos, Palos, animales Etc. En caso de que no se tome en cuenta esto y se realice la fabricación en una fase lunar inadecuada, correrá el riesgo de que la prenda sea débil u opaca, se mantenga permanentemente en estado declinante y con fuertes tendencias hacia la negatividad, caso que con el tiempo influirá en forma negativa en el dueño de una prenda.



Otras consideraciones con las fases lunares para trabajar con el Palo.


  • Los eclipses lunares también son aprovechados para realizar ceremonias en el Palo, pues lo esporádico del fenómeno, hace que la fuerza de los ceremoniales tenga una extraordinaria carga energética.
  • La fundamentación de una prenda Judía, la cual es usada casi siempre para hacer trabajos malos, obliga al uso de cierto número de medias noches en Luna llena y también tierra de un número determinado de medios días también en la misma fase lunar.
  • Una considerable cantidad de ceremonias en el Palo Monte, deben empezarse exclusivamente en dos fases consecutivas de luna nueva, exactamente a las 12 AM. Por ejemplo, para la fundamentación de una Zarabanda, la ceremonia debe comenzar obligatoriamente a esa hora en una terminal de ferrocarriles o en el monte. En el caso de una Nganga Kalunga, también debe fundamentarse a esa hora, pero estrictamente a la orilla del mar.
  • Un secreto de los viejos y sabios Paleros que es poco conocido, consiste en manejar correctamente la energía de la Ngonda para evitar ir al monte o al río a la medianoche a realizar ciertas ceremonias.
  • Al terminar el inicio de la fundamentación de ciertas Gangas, los Tatas deben limpiar bien su cabeza con un cuatro plumas específicamente del sacrificio que se le hizo a la Nganga; esto para quitarse de encima la energía de la Luna, pues se dice que el frío de ella puede matar al sacerdote de Palo.
  • El tratado Nsila Congo, es un texto que contiene secretos sobre las Reglas Congas, es el más adecuado cuando se desea hacer ceremoniales con la Ngonda. Sin embargo, es un “rara avis”, ya que contiene información sobre el conocimiento de los viejos sacerdotes del Palo Monte y por eso resulta muy difícil conseguirlo.
  • La Ngonda trabajada adecuadamente puede ser usada para trabajo blanco y negro. En obras buenas, puede ayudar a elevar la espiritualidad de una persona a niveles sorprendentes. En obras malas puede provocar alteraciones emocionales, e incluso locura irreversible.
  • Todo sacerdote de Palo que conozca las cuatro fases lunares, puede potenciar y mejorar la calidad de sus ceremonias y fundamentaciones, obteniendo grandes resultados; incluso aquellos trabajos que estén relacionados con el Sol (riqueza, salud, empleo o evolución), se verán beneficiados si se usa adecuadamente la energía de la Ngonda

Bibliografía: Tomados de diferentes tratados de Palo Monte.


Omoiré Oní Yemayá



 
 

Los cuatro jinetes del Apocalipsis cabalgan sobre Venezuela

Todo hombre tiene sus inclinaciones políticas, no importa que no milite en un partido, ni sea activista de la izquierda, del centro, o de la derecha; inclusive si es abstencionista, en alguna oportunidad tendrá que fijar posición, pues nadie puede aislarse totalmente de lo que ocurre en su país a raíz de los sucesos políticos. Quien escribe recibió buena parte de la educación escolástica con los curas salesianos y aprendió el catecismo, con textos que aseguraban que el comunismo era el enemigo principal de la iglesia (igual que Satán) Con el tiempo y ya fuera de la influencia de los sacerdotes católicos, mi padre ya fallecido, me dio a leer textos gnósticos, libros de ocultismo y me explicó algunas cosas extravagantes sobre el origen de la raza humana y que entraban en conflicto con las enseñanzas católicas; lo cierto es que cuando abracé la religión pagana de los Orishas, terminé de romper los lazos que aún me ataban al catolicismo y que siempre fue una vaca sagrada en este país. Pero aunque les parezca paradójico, al convertirme al sacerdocio yoruba, fue que pude empezar a investigar la historia del catolicismo y enterarme de las atrocidades cometidas por esa religión: Asesinatos, pillaje, robos, saqueos, violaciones sexuales, conspiraciones, tortura, crímenes de guerra, violación a los derechos humanos, persecuciones feroces y otras felonías propias de los delincuentes más peligrosos, y no se olvide el genocidio cometido en estas tierras americanas durante la conquista; fue tanto el horror que sentí ante tales brutalidades, que llegué a pensar que el Judaísmo, en su afán de detener la apostasía de Jesús el profeta, envió a un quinta columna llamado Saulo de Tarso, para que a través de su correspondencia epistolar, se concretara una religión que nada tuviera que ver con el mensaje original de Cristo, para así joder completamente al que con su mensaje predico el amor al prójimo y la bienaventuranza a los pobres. Pero volviendo al pasado de mi educación religiosa; me recuerdo que a los curas salesianos, les gustaba mucho manipular la conciencia de los que allí estudiábamos por medio del terror; por eso uno de sus pasajes bíblicos favoritos para lograr ese fin, era el Apocalipsis de San Juan, el fin del mundo, los tenebrosos 4 jinetes del Apocalipsis y sus espantosos caballos, amén del destino que les esperaba a los que no tuvieran a Jesús en su corazón cuando estos arribaran tronando desde el cielo. Como todo chamo, me aterrorizaba con la descripción que los de sotana negra hacían de los 4 caballos y de sus jinetes cadavéricos, y fue tanto el miedo que en mi sembraron, que pasé mucho tiempo temiendo a la noche, pues según estos manipuladores de oficio, cuando llegaran los terribles jinetes, todos estaríamos dormidos y no podríamos escapar de ellos.







En el año 1.999 en Venezuela ocurrió un cambio político significativo; un hombre salido del seno de nuestro ejército ganó las elecciones a la presidencia de la república; fue elegido por la mayoría de los venezolanos, que le dio su apoyo mediante el voto; el suscrito también lo apoyó, pero no por ser comunista, ni por militar o ser afecto a la ideas de la izquierda, pues eso no me interesa; confié en él, pues percibí en su mensaje y sus acciones la esencia del mensaje original cristiano y que de alguna manera, dicho mensaje era afín con lo que el sacerdote yoruba jura en su iniciación. Infelizmente los que gobernaron este país desde siempre y se creían sus dueños absolutos (incluyendo a la cúpula de la iglesia católica), cuando la voluntad del pueblo los despojó de su poder, no se resignaron y reaccionaron violentamente, y adivinen ¿Quién estaba a la cabeza de esa reacción violenta? Nada menos que la madre iglesia católica venezolana. La CEV (conferencia episcopal venezolana) se ha convertido en la punta de lanza para irrespetar la voluntad popular, participó abiertamente en un golpe de estado para derrocar al presidente constitucional de la república bolivariana de Venezuela y el cual fue electo democráticamente; fue protagonista durante un paro criminal de las actividades industriales y comerciales de Venezuela y que dejó un saldo significativo de víctimas; pero ahora la iglesia católica venezolana ha tocado fondo, pues estos inmorales que usan sotana negra y se dicen guías espirituales del pueblo venezolano, no solo protegieron a un delincuente asesino y violador refugiándolo en la sede diplomática del Vaticano, sino que después permitieron su huída del país; ahora están defendiendo a unos oficiales de la policía que fueron condenados justamente y que son responsables de una masacre al pueblo venezolano, cuando este trataba de hacer respetar la democracia durante el golpe de estado que la oligarquía criolla en combinación con la cúpula de la iglesia católica venezolana, llevaron a cabo para instalar una dictadura de derecha en Venezuela. Una cosa es leer que en el siglo III de nuestra era, la iglesia católica se unió al poder del estado y con ello le dio la espalda a los más necesitados, perdiéndose así la esencia del mensaje cristiano, y otra muy diferente es experimentar en carne propia ese viraje miserable de la cúpula de la iglesia venezolana. Lo cierto es que mis temores infantiles se hicieron realidad y los 4 jinetes del Apocalipsis cabalgan al fin sobre Venezuela, solo que ahora llevan sotana negra y no se llaman muerte, hambre, guerra y peste, sino Ubaldo, Roberto, Urosa y Ramón .



Rubén Cuevas
Olúo Ojuani ni Shiddí

 
 

El caracol del lavatorio y las casas astrológicas

Cada vez que tengo la oportunidad de interpretar la carta natal a un sacerdote yoruba, aparecen inmediatamente en su boca las siguientes palabras: Parece que estuvieras leyendo mi Itá; sentencia que se convierte en un tremendo feedback y que valida mi hipótesis de que los oráculos de la religión yoruba están basados en el hecho astrológico; y es que no se trata de una correlación entre ellos (los oráculos y la astrología), ni siquiera es un evento de alta probabilidad con un nivel de confianza elevado, sino se trata de un suceso cuya certeza vale la unidad. Debo aclarar que no me dedico a la astrología comercial, sino que la uso como una herramienta para el desarrollo espiritual propio y de otros; así que no soy de esos astrólogos cuyos análisis provienen de un software, son años dedicados al estudio y análisis del cielo astrológico; sin embargo, y muy a pesar de tener más de una década ejerciendo el sacerdocio yoruba en la diáspora africana, el número de casos que he revisado de mapa astral VS Itá del sacerdote yoruba, no son los suficientes para validar totalmente la hipótesis estadística en función del teorema del límite central (debo evaluar al menos 100 casos). Lo que si les puedo asegurar, es que en la veintena de casos que he revisado, el acierto y la correspondencia del cielo astrológico con el Itá del sacerdote yoruba ha sido total. Claro los detractores de esta hipótesis los tengo a montón, sobre todo entre aquellos fundamentalistas que con ferocidad argumental, citan los textos del neo tradicionalismo yoruba y los códices de Ifá de la diáspora africana y que en su ceguera religiosa, obvian que en el signo de Ifá Ogbeká, el mismo Orunmila se salvó invocando la espiritualidad de los planetas y de los 4 ejes fundamentales del cielo astrológico.

Cuando era sacerdote de Osha, una vez en el lavatorio de una persona que se le asentaba Elegbara, me tocó trabajar la palangana de este Orisha y al momento que arrojé el caracol al piso y pude ver lo que salió, dije Ofún y el Obba me corrigió y me dijo: no señor es Mewa; posteriormente le pregunté el ¿porqué de su corección? y tuve suerte, pues este Oriaté cubano no era muy afecto a enseñar o decir sus secretos, pero me explicó que lo que salía en el lavatorio de los Oshas no era un signo, pues según su conocimiento el Diloggún aún no se había consagrado totalmente y por lo tanto lo que el caracol marcaba en el piso, no era un signo del oráculo sino un número. Hasta hoy día los sacerdotes de Osha lo interpretan como traté de interpretarlo yo, inclusive sacan conclusiones adelantadas sobre lo que será el Itá del nuevo consagrado, guiándose solo por los “signos del lavatorio”. Lo cierto es que el suscrito a raíz de lo ocurrido con ese Obbá, ya cuando arrojaba al piso el caracol, ya no decía Oshé sino Marun (5), Meta (3) por Oggunda, o Mefa (6) en vez de Obbara; lo que con el tiempo me llevó a iniciar una investigación sobre ese aspecto.

La interpretación desde el punto de vista de la numerología, no fue mucho lo que me aportó sobre el significado del número del lavatorio; hasta que se me ocurrió relacionarlo con el cielo astrológico; y es que por medio de análisis previos a la formulación de esta hipótesis, pude comprobar que el número obtenido por el sacerdote de Osha en el lavatorio, efectivamente no corresponde a un signo del oráculo del Diloggún, sino a cada una de las doce casas astrológicas del cielo. Estas casas son doce sectores en que se divide el cielo en el mapa natal y que corresponden a doce diferentes aspectos de la vida del hombre; debo aclarar que no necesariamente estas doce casas tienen que coincidir con los doce signos astrológicos del zodíaco, pues en la práctica, la cúspide de las casas se mueve cada dos horas debido al ciclo diario del Sol. Pero lo interesante de este asunto, es que cada vez que relacioné un número del lavatorio de un determinado Dios yoruba con el Itá de ese mismo Osha, la conversación del Oriaté siempre giró en torno a los aspectos esenciales y característicos de la casa astrológica representada por el número del lavatorio, y esto independientemente de los signos obtenidos en ese Itá. Eg si el número de lavatorio de Yemayá arrojó como resultado Merin (4) en el lavatorio, es muy probable que el Itá de la dueña de los mares, se desenvuelva en torno a la intimidad de la persona, su introspección, la capacidad para fundar un hogar propio, la relación con su padre y hermanos, los actos concretos derivados de su forma de pensar y muchos aspectos más que son característicos de esta casa astrológica (número IV) y que dependiendo del signo zodiacal donde se halle la cúspide de la casa, los planetas presentes en ella, el decanato interceptado, la triplicidad y la cuadruplicidad del signo zodiacal y los aspectos con otros planetas, revelará a través de los signos del Diloggún las tensiones y distensiones del Itá de la persona (Iré u Ossogbo).





Seguro se estarán preguntando: Si las casas astrológicas son solo doce ¿Que ocurre si en un lavatorio de un Osha sale un número superior a méyila (12)? Bueno eso es sencillo, pues estos 4 números que restan después del doce, son cada uno de los extremos opuestos de los dos ejes esenciales del mapa natal del individuo, cuyos nombres son: Eje de poder y eje de la conciencia, los cuales son un poco difíciles de interpretar, a menos por supuesto que la persona domine el tema astrológico y conozca la esencia de ambos ejes y que están muy relacionados con la iniciación en la Osha y en Ifá. Puede ocurrir también, que el número que se revela en un lavatorio sea Meyela (17). Es decir los caracoles muestran el lado que no habla (los yoruba no manejaban el concepto del cero); Este número tiene su explicación en el ancho de la banda zodiacal observable a ambos lados del Ecuador (trópico de Cáncer y de Capricornio) las cuales miden 8,5° a cada lado del círculo máximo de la esfera terrestre y cuya suma da 17, lo que indica que cuando este número se revela en un lavatorio, señala que la bóveda celeste está cerrada para el que se va iniciar y quienes se expresarán son los que habitan en el mundo de Hades. Finalmente invito a cada sacerdote de Osha que compruebe por si mismo la hipótesis que planteo, para que así recupere el antiguo paganismo de la religión yoruba y que una vez reveló las verdades escritas en el cielo.



Rubén Cuevas
Olúo Ojuani ni Shiddí

 
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