Madrina ¿Porqué insultas mi dignidad de mujer?

Dedicado con cariño y respeto a MAM


Dice el signo de Ifá Oyekun Pití que: La falta de respeto del menor se genera por la intransigencia o las malas formas del mayor y es que muchas veces los mayores de la religión yoruba abusan de su autoridad con los menores, y estos por un mal entendido respeto callan y soportan estoicamente todo; yo pensé, que a estas alturas la infame frase Iyawó no habla, había desaparecido del lenguaje de los sacerdotes yoruba de Venezuela; pero infelizmente no es así. Lo que relataré a continuación ilustra claramente la sentencia del signo al cual me referí en un principio. Una dama atraída por los artículos de mi blog, terminó visitando mi casa el año pasado; durante la visita ella compartió su apreciación de la religión yoruba con nosotros (mi esposa, mi hijo y yo) además aprovechó y me formuló una serie de preguntas; yo las contesté con honestidad y al final de la jornada, ella se llevó de mi casa un conocimiento sobre algunos aspectos religiosos yoruba, que no es común poseerlos y menos en una mujer, pues en Venezuela las severas limitaciones que se imponen a las damas en el período de preiniciación al sacerdocio yoruba, son tan severas como las que les imponen una vez consagradas. Lo cierto es que ella tiene su madrina, la cual está casada con un sacerdote de Ifá que el suscrito conoce; pero como no es mi costumbre manipular a los ahijados de nadie para robarlos, la estimulé para que continuara su camino al sacerdocio yoruba, pues percibí en ella buenos sentimientos y positivas cualidades para ser una buena religiosa.


Pero hoy en día escoger una madrina o un padrino en la religión yoruba, es una experiencia parecida a la de abrir una caja de Pandora; uno no sabe que es lo que va a salir de allí. Está dama se presentó nuevamente en mi casa hace pocos días, pero esta vez vino ataviada con los ropajes blancos de recién iniciada. Cuando llegó a la puerta de mi casa se me hizo un nudo en la garganta, pues inmediatamente sentí los fluidos de las energías de los Orishas en ella; mi esposa corrió y preparó una jícara con agua y trajo la campana de Obbatalá y entre cantos y alegría se le dio entrada a mi humilde hogar. Ni mi esposa ni yo cometimos la torpeza de preguntarle el porqué su madrina no la había acompañado; ya las respuestas llegarían solas durante las conversaciones. Ella nos relató que desde que comenzó el proceso de iniciación se le impuso el silencio y las pocas preguntas que realizó fueron contestadas con la infame frase Iyawó no habla o con una mirada que le hacía sentir como una impertinente; al extremo que estando bajo el trono de Osha se le ocurrió pedir un café con leche y le fue servido sin amabilidad alguna; pero lo asombroso vino cuando me contó el cambio de actitud sufrido por las santeras y su propia madrina al aflorar los signos del Itá. Resulta que su ángel de la guarda la obsequió, con uno de los signos de más poder y grandeza que tiene el corpus literario de Ifá de la diáspora africana; pero lamentablemente solo basta que la palabra Olofi salga a relucir en un signo, para que automáticamente si lo porta una mujer se le humille, y eso fue lo que esta Iyawó sintió, a tal punto que pensó ¿Porqué estas santeras me miran así, acaso se creen que son mejores que yo porque me salió ese signo en mi ángel de la guarda? El Itá de ella giró en torno a una serie de epítetos innobles que el signo asegura que posee la mujer que lo porta. No obstante, el falso corolario de la falta de respeto, llegó cuando Obbatalá la premió con el signo Oshé tonti Oshé y la madrina pasando sobre la conversación del Oriaté, la sentenció a que todos los ahijados que tuviera se los trajera a ella, y alegó que como Obbatalá era el dueño de todas las cabezas, ella no podía tener pueblo (esto a pesar que su ángel de la guarda no es Obbatalá).


Es vergonzoso lo que ocurrió a esta Iyawó en el cuarto de iniciación, amén de que fue avalado por un sacerdote de Ifá que tiene una vasta experiencia. Deberíamos preguntarle a ese Awó lo siguiente: Si Obbatalá es el dueño de todas las cabezas ¿Porqué existen signos e historias mitológicas en los códices de Ifá cubanos donde eso se desmiente? ¿Porqué entonces se le asentó Shangó y no Obbatalá? ¿Porqué Usted permitió que se humillara de esa manera en el Itá a una dama? y ¿Porqué avaló con un abyecto comentario suyo esa falta de respeto, si el signo que obtuvo la Iyawó en su ángel de la guarda es la representación de Olofi en la tierra? Lamentablemente esto indica solo dos cosas, o que este sacerdote de Ifá está en arreglo con su esposa para obtener beneficios económicos de sus ahijados, o que este Awó no se ha dedicado a estudiar Ifá, pues una cosa es ser fundamentalista y apegarse a las tradiciones escritas en Ifá, pero otra cosa es dejar que los postulados de los signos entren en conflictos entre si. Un Babalawó que ya tiene tiempo en el sacerdocio de Ifá y ha estudiado de verdad sus códices, se le reconoce fácilmente porque su pensamiento filosófico y sus posturas van evolucionando y contienen mayor profundidad religiosa con el tiempo.


Por eso durante la visita de esta Iyawó a mi casa, me dediqué a que tuviera otra visión de los signos que porta en su Itá y que después de explicados según mi humilde cosmovisión, le disminuyeron las angustias y la desmoralización de la que fue objeto en el cuarto de iniciación, sentimiento que fue generado por el mal enfoque de un Itá de esta pareja de religiosos. Así que ya queda claro amigo lector, el porqué se presentó la Iyawó en mi casa sin su madrina, lo cual seguro ella lo interpretará como una falta de respeto de su ahijada si llega a enterarse, pero que en realidad es más de lo mismo, pues en el fondo se esconde el terrible miedo de algunos religiosos, a que otro sacerdote yoruba le abra los ojos a su iniciado. Por eso celebro cuando esa Iyawó se dijo a si misma: Voy a visitar a Ojuani ni Shiddí, es un loco, pero vale la pena escuchar lo que me dirá sobre los signos de mi Itá. Ahora me explico las vibraciones positivas que sentimos mi esposa y yo cuando la Iyawó cruzó la puerta de mi casa; pues no entraba la prostituta que su madrina y su esposo en su ignorancia creen que es, sino una Iyawó acompañada por Obbatalá y por Olofi………… y ya muchos desearíamos eso.

Rubén Cuevas
Olúo Ojuani ni Shiddí