Cuando el padrino sentencia a muerte al ahijado.
A medida que avanza el tiempo y se me acaba la vida, menos entiendo a los sacerdotes que profesan está religión; algo debe estar saliendo mal en las iniciaciones de los sacerdotes yorubas; quizás un proceso esencial en esa iniciación no está siendo bien ejecutado o se está pasando por alto. Hay dos cosas insoslayables en la iniciación de un sacerdote yoruba: La primera es el juramento que se hace ante los Dioses yoruba, de que nuestra vida a partir de ese momento será dedicada a salvar a la humanidad a través de la ayuda al prójimo. La segunda es la transformación necesaria de nuestro ego, proceso que se obtiene mediante las aguas salvadoras dentro del cuarto de iniciación y que se supone espanta de nuestras vidas a las tres furias (envidia, odio y venganza) amén de que esa modificación del ego y que se debe reflejar en nuestro carácter con el tiempo, se ve reforzada por el pleno conocimiento de nuestro destino, el cual se describe en el día del Itá del sacerdote recien iniciado.
En esa transformación del ego del recien iniciado donde muere la personalidad profana y nace la sagrada, el papel que juega el padrino o guía espiritual es muy importante, pues se supone que este ya sufrió el cambio necesario para cumplir su papel como guía. Pero resulta que en la gran mayoría de los casos, el padrino no muestra una conducta religiosa apropiada y aún así pretende seguir aumentando el número de ahijados. ¿Qué puede llevar a un padrino a manifestar a viva voz y delante de otros sacerdotes que matará a un ahijado? ¿Qué razones puede tener para ello? Estoy seguro que ninguna razón puede justificar, que un sacerdote yoruba use los atributos que tiene para quitarle la vida a una persona que él mismo inició en esta religión. Lo lamentable del asunto es que cuando un guía espiritual asegura esas cosas hay que sentir misericordia por él, pues este proceso no es súbito como la muerte que pretende enviarle a su ahijado. La envidia se apoderó de él poco a poco, luego el odio anidó en su alma y en la última fase terminó planeando la venganza contra su ahijado.
En estos días recibí en mi correo una de esos mensajes cadenas, generalmente los desecho y no los abro por temor a los virus; pero en este caso como se trataba de una persona conocida y que visita regularmente mi casa lo abrí. La presentación contenía una historia de un niño que entró furioso a su casa diciendo que mataría a su amiguito, y solo porque este lo había tumbado; su padre al escucharlo lo llevó al depósito de carbón y le pidió que tomara una de las bolsas y luego lo llevó al traspatio de la casa; allí en una cuerda ondeaba al viento una franela blanca recién lavada y el padre le preguntó al hijo: ¿Qué harías si esa franela fuera tu amiguito? A lo que el niño contestó: le haría pedazos arrojándole carbón ; muy bien hazlo le dijo el padre; el niño comenzó a tomar los trozos de carbón y arrojárselos a la franela; al terminarse la bolsa de carbón el padre le dijo al hijo: ¿Con cuántos carbones le atinaste? Con c inco contestó el muchacho y efectivamente la franela mostraba cinco manchones negros; luego el padre llevó al muchacho frente al espejo y le dijo: Mírate y el niño se observó negro de pies a cabeza; con tu Irá y tus deseos de venganza - prosiguió el padre- solo has logrado cinco pequeñas manchas en el alma de tu amigo, pero mira como ha quedado la tuya .
Padrino tu me iniciaste en Ifá, no importan ya las razones, no quiero saberlas; siempre te respeté, te brindé mi apoyo a ti, a tus seres queridos y te fui leal; pero cuando sentiste que podría brillar con luz propia como sacerdote de Ifá, no te gustó y quizás por eso permitiste que tus seres queridos y allegados me faltaran el respeto como persona y como sacerdote yoruba; sin embargo, no reaccioné como esperabas, por eso asistí por última vez a tu casa cuando cumpliste siete años de Ifá, te desee lo mejor y no volví a tu casa. Luego te enteraste que en mi soledad religiosa, le hice la ceremonia de Apeterví Ayafá a mi esposa, si a esa misma que vive conmigo desde hace 20 años y que tu me negaste la posibilidad de compartir mi Ifá con ella, al obligarme a preguntarle a Orunmila en mi iniciación si mi Ifá lo levantaba tu esposa, la cual por esos tiempos no andaba bien de salud. Pero como el mundo da muchas vueltas, desde otro país llegó a mis oídos que quieres matarme; bien, pero ahora te pregunto padrino: ¿Qué razones tienes para hacerlo? ¿Y las que puedas tener justifican mi muerte? Nunca te prendí una vela padrino, pues estaba muy ocupado cumpliendo mi juramento ante Olofí y estudiando para ser mejor sacerdote cada día; pero ahora te prenderé dos velas arrodillado frente a Orunmila, para que las tres furias que han anidado en ti, y que mancharon de negro tu alma, te abandonen y que Iború, Iboyá e Ibosheshé te lleven nuevamente al sendero de luz que debe transitar todo sacerdote de Ifá.
Rubén Cuevas
Olúo Ojuani ni Shiddí
- Publicado: 14/10/2008, 12:59 pm GMT
- En: Opinión
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Hay posiciones sacerdotales en la religión yoruba que nunca llegaré a entender; no me explico como el fundamentalismo puede apoderarse totalmente de un religioso, a tal punto que nublada ya la razón en él, se atreve a cuestionar la moral y la ética de otro sacerdote, solo porque este último pone en tela de juicio unos escritos que fueron hechos por hombres y por tanto susceptibles de contener errores de juicio y valor. Recientemente participando en un foro yoruba, traté de exponer las razones de porque es un absurdo religioso, el que los hijos de Shangó no puedan iniciar a los hijos de Oshún y viceversa; inmediatamente surgió este comentario de una religiosa:
Hoy mi edificio amaneció sin agua, la televisión por cable como es usual cortó la señal, pues da un pésimo servicio, a pesar de que mes a mes aumenta el precio de la mensualidad..... Y yo, simplemente aún estoy mareado porque los medicamentos que sigo tomando por una fuerte gripe que me hizo guardar reposo por varios días, tienen efectos secundarios muy desagradables. Recuerdo cuando celebré el primer año de Ifá, el trono de Orunmila ocupaba la mitad de la sala de mi apartamento; ese día mandé a cocinar un pescado (Pargo) tan grande que no cupo en el horno de mi cocina y hube de alquilar un horno en una panadería, para que lo cocinaran y lo adornaran con vegetales; todos mis Oshas participaron en el trono de Orunmila, frutas dulces y comidas específicas para cada Orisha lo adornaban; compré una larga alfombra con los colores emblemáticos de Orunmila, todos los Oshas y Orishas fueron vestidos con las mejores telas que pude conseguir en el mercado. El apartamento se llenó de ahijados, conocidos, sacerdotes de Ifá y de Osha incluidos mis padrinos y mi madrina, todos fueron excelentemente atendidos, con las comidas y el mejor licor que pude conseguir en el mercado; la fiesta se prolongó hasta la madrugada, a pesar de que el coco a Orunmila se dio a las 11 de la mañana... Todos se fueron hartos de comer y beber; pero algo andaba mal en mi, pues las letras del coco que arrojó Orunmila en esa oportunidad de manos de un sacerdote de Ifá que me llevaba un año y que fue asignado por mi padrino para tal fin, y un menor que yo en Ifá que lo acompañaba, fueron:
Esta figura es el arcano mayor número trece, llamado sabiamente en el tarot egipcio " la inmortalidad " y no " la muert e" como en otras cartas. Este arcano tiene doble significado "la muerte física y con ella la vuelta a la vida a través de la resurreción" y " la muerte esotérica o del iniciado " En esta última nos centraremos para explicar la frase " Ikú lóbi Oshá ". Dice el autor Samael Aun Weor en su texto " Tarot y Kábala " dos cosas interesantes sobre este arcano (el número 13 del tarot); la primera se refiere a que el " Karma personal " (Odí Mellí) es depositado en el hombre en los tres cerebros del mismo (Ogbe Ate); el escritor señala que los desequilibrios generados en los cerebros emocional, intelectual y motriz (hemisferios: derecho e izquierdo y cerebelo) debido a su mal uso, se reflejan en las enfermedades que padecemos. Eg. abusar del cerebro emocional trae como consecuencia enfermedades del corazón; si el mal uso se le da al cerebro intelectual se puede caer en la locura o enfermedades de la psiquis; o si el desequilibrio se produce en el cerebelo, se podría terminar baldado en una silla de ruedas. El segundo aspecto digno de tomar en cuenta en la exposición del autor, es que en esta carta del tarot " Buda " se salvó de las tres furias por medio del agua.

