El pasado astrológico de Ifá (parte V)
La primera letra de Ifá (Babá Ejiogbe), posee una frase que generalmente pasa desapercibida para el sacerdote "El maestro de la respiración", ella describe el ciclo de las semillas sagradas de Ifá. El hombre tiene en su vida tres respiraciones esenciales, la primera que se inicia con el nacimiento y finaliza a los 28 años, este ciclo que comprende el primer retorno de Saturno (Orunmila), es donde el hombre convive con su entorno familiar y comienza su aprendizaje para posteriormente desenvolverse en la sociedad. La segunda respiración va desde los 28 años hasta los 56 años, es el segundo retorno del planeta, durante esta etapa el hombre se desprende de su familia para fundar la suya; aquí se dedica casi completamente a la interrelación con la sociedad a través de su profesión u oficio; finalmente la última respiración llega con el tercer retorno de Saturno, el cual dura hasta los 84 años aproximadamente; durante ese último período el hombre se dedica a la búsqueda de la espiritualidad, y un rasgo importante de este lapso, es que el centro de gravedad primario que nace con el hombre (el cual está ubicado en la cabeza) y que es donde se realiza la iniciación en la Osha, migra naturalmente al lugar donde se recibe a Ifá; por eso cuando se le hace Ifá a una persona menor de 56 años, solo se está forzando al centro de gravedad primario, para que así el iniciado adquiera las características del eje de la conciencia (Ifá) y se dedique a la búsqueda de la espiritualidad más temprano (antes de los 56 años); caso distinto es el eje del poder, que representa la conexión del cielo con la tierra y rige la Osha, el cual se ubica en el primer centro de gravedad (la cabeza).
La sumatoria de los tres ciclos vitales del hombre da 84 años, y corresponden al ciclo del planeta Urano (Eshú), el cual es el encargado de que el destino del hombre marcado por Saturno (Orunmila) se cumpla; si la persona no lo cumple en ese tiempo, generará inevitablemente “deuda Kármica” para su próxima existencia. Por eso resulta interesante la tesis de Adrían de Souza, el cual asegura que el equilibrio dinámico de la religión yoruba está determinado por estos dos Orichas (Orunmila y Eshú), pues mientras uno conserva la vieja estructura del universo, el otro trata de destruirla para implantar lo nuevo.
Finalmente, se debe resaltar la sabiduría que tuvieron los sacerdotes ancestrales de Ifá al crear dos oráculos en la religión yoruba y que pueden ser manejados de acuerdo a la iniciación y grado de conciencia del iniciado. Lo que ve el oráculo del caracol son las energías personales en el hombre; representan los ciclos más cortos de las energías planetarias, aquellas que provienen de los planetas interiores a Saturno y cercanos al Sol. Lo que mira Ifá son las energías transcendentes, la de los planetas que se encuentran más allá de Saturno, esas cuyas energías son tan sutiles, que para percibirlas es necesario poseer un grado de conciencia espiritual elevado. Cada persona se desenvolverá o fluirá con su destino con el predominio de una energía planetaria en particular y el tratar de determinarla con el oráculo del caracol es simplemente un ejercicio de probabilidades y solo demuestra un desconocimiento de la herramienta que maneja, pues este oráculo no tiene la capacidad para ver en el colectivo debido a lo corto de sus ciclos (el máximo dura solo 12 años); así que resulta un absurdo que sacerdotes de Osha determinen el Oricha tutelar o ángel de la guarda con el caracol de Eleggüá, ya que las tres edades del hombre solo las puede ver el binomio Orunmila-Eshú.
Rubén Cuevas
Awó Ojuani ni Shiddí
- Publicado: 7/3/2008, 7:37 am GMT
- En: Opinión
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