Ifá el reflejo del cielo astrológico

El Oráculo de Ifá

Opinión

 

El pasado astrológico de Ifá (parte V)

La primera letra de Ifá (Babá Ejiogbe), posee una frase que generalmente pasa desapercibida para el sacerdote "El maestro de la respiración", ella describe el ciclo de las semillas sagradas de Ifá. El hombre tiene en su vida tres respiraciones esenciales, la primera que se inicia con el nacimiento y finaliza a los 28 años, este ciclo que comprende el primer retorno de Saturno (Orunmila), es donde el hombre convive con su entorno familiar y comienza su aprendizaje para posteriormente desenvolverse en la sociedad. La segunda respiración va desde los 28 años hasta los 56 años, es el segundo retorno del planeta, durante esta etapa el hombre se desprende de su familia para fundar la suya; aquí se dedica casi completamente a la interrelación con la sociedad a través de su profesión u oficio; finalmente la última respiración llega con el tercer retorno de Saturno, el cual dura hasta los 84 años aproximadamente; durante ese último período el hombre se dedica a la búsqueda de la espiritualidad, y un rasgo importante de este lapso, es que el centro de gravedad primario que nace con el hombre (el cual está ubicado en la cabeza) y que es donde se realiza la iniciación en la Osha, migra naturalmente al lugar donde se recibe a Ifá; por eso cuando se le hace Ifá a una persona menor de 56 años, solo se está forzando al centro de gravedad primario, para que así el iniciado adquiera las características del eje de la conciencia (Ifá) y se dedique a la búsqueda de la espiritualidad más temprano (antes de los 56 años); caso distinto es el eje del poder, que representa la conexión del cielo con la tierra y rige la Osha, el cual se ubica en el primer centro de gravedad (la cabeza).


La sumatoria de los tres ciclos vitales del hombre da 84 años, y corresponden al ciclo del planeta Urano (Eshú), el cual es el encargado de que el destino del hombre marcado por Saturno (Orunmila) se cumpla; si la persona no lo cumple en ese tiempo, generará inevitablemente “deuda Kármica” para su próxima existencia. Por eso resulta interesante la tesis de Adrían de Souza, el cual asegura que el equilibrio dinámico de la religión yoruba está determinado por estos dos Orichas (Orunmila y Eshú), pues mientras uno conserva la vieja estructura del universo, el otro trata de destruirla para implantar lo nuevo.


Finalmente, se debe resaltar la sabiduría que tuvieron los sacerdotes ancestrales de Ifá al crear dos oráculos en la religión yoruba y que pueden ser manejados de acuerdo a la iniciación y grado de conciencia del iniciado. Lo que ve el oráculo del caracol son las energías personales en el hombre; representan los ciclos más cortos de las energías planetarias, aquellas que provienen de los planetas interiores a Saturno y cercanos al Sol. Lo que mira Ifá son las energías transcendentes, la de los planetas que se encuentran más allá de Saturno, esas cuyas energías son tan sutiles, que para percibirlas es necesario poseer un grado de conciencia espiritual elevado. Cada persona se desenvolverá o fluirá con su destino con el predominio de una energía planetaria en particular y el tratar de determinarla con el oráculo del caracol es simplemente un ejercicio de probabilidades y solo demuestra un desconocimiento de la herramienta que maneja, pues este oráculo no tiene la capacidad para ver en el colectivo debido a lo corto de sus ciclos (el máximo dura solo 12 años); así que resulta un absurdo que sacerdotes de Osha determinen el Oricha tutelar o ángel de la guarda con el caracol de Eleggüá, ya que las tres edades del hombre solo las puede ver el binomio Orunmila-Eshú.





Rubén Cuevas
Awó Ojuani ni Shiddí






 
 

El pasado astrológico de Ifá (parte IV)

Resulta muy interesante y curioso que la religión yoruba cuente con dos oráculos: el caracol o diloggún y las semillas sagradas de Ifá o adelés; aunque los signos a interpretar tienen el mismo origen, es necesario iniciarse como sacerdote en la Osha para usar el primero e iniciarse en Ifá para interpretar el segundo; no obstante el rabioso comercialismo y el egoísmo de algunos sacerdotes han tratado de separarlos, pero la verdad es que son un solo oráculo pero con diferente gradación en la interpretación. En la astrología existe un planeta que marca la frontera entre lo personal y lo transpersonal (más allá de los límites de lo personal), entre lo individual y lo colectivo; ese planeta se llama Saturno, es el Dios griego Cronos, sólido arquetipo de Orunmila en la religión yoruba; es el planeta que contiene el destino del hombre; el resto de planetas, planetoides y asteroides que se encuentran más allá del gigante con anillos (transaturninos) son los Dioses que corresponden a Ifá; Eg. Urano (Eshú), Neptuno (Olokun), Quirón (Osaín), Plutón (Ikú) . Los planetas personales como el Sol (Shangó), Mercurio (Eleggüá), Venus (Oshún) , Luna (Yemayá), Marte (Oggún) , Júpiter (Obbatalá) junto a otros planetoides y/o asteroides que se encuentran en las órbitas interiores a Saturno, son los que corresponden a los dioses del panteón yoruba en la Osha.

De esta organización se desprenden muchas de las reglas para el manejo de ambos oráculos en la religión, las cuales se establecieron y luego fueron justificadas en las historias mitológicas. Pondré un ejemplo muy real y práctico en el contexto de mi experiencia como sacerdote yoruba. Algunos signos de Ifá contienen las razones del porqué Orunmila es quien determina el llamado ángel de la guarda u Oricha tutelar y que en astrología se denomina planeta regente; pero muy pocos conocen las razones reales para ello; cada Oráculo contiene sus propios ciclos y ellos están basados en los períodos de los planetas; es un error grave determinar el Oricha tutelar con el caracol de Eleggüá, pues el período del planeta Mercurio (fuente de las energías del Oricha) es de un año y todos los sucesos que se señalan con su caracol están comprendidos en ese período, amén de que Mercurio (Eleggüá) no contiene el destino del hombre.

Otro ejemplo significativo, es la limitación que tiene el sacerdote de Osha para leer hasta la letra Eyila Shebora. Para comprender esto, debemos olvidarnos un momento de la historia donde Orunmila tomó por sorpresa a Yemayá consultando con el Ókpele; este relato es el resultado del desprestigio hacia la mujer en la religión, pues realmente la letra número doce corresponde al ciclo más alto del caracol (12 años) y el cuál pertenece a Obbatalá (Júpiter); pero ni modo que la religión aceptara, que el mayor de los Oshas le faltara el respeto a Orunmila, así que la responsabilidad recayó sobre Yemayá, arquetipo de la Luna; por cierto, planeta de género femenino con las inmejorables características y condiciones para la adivinación y que el sacerdote de Osha e Ifá activa para recibir los mensajes del inconciente colectivo (memoria de los ancestros); es decir las energías de esa Diosa permite tener acceso a la memoria colectiva del hombre, fuente inagotable de sabiduría.

Es posible que a raíz de la perdida de la supremacía de la mujer en la religión y la imposición del principio de generación masculino por el hombre, el caracol de Eleggüá se convirtiera en el vocero de los Oshas, cumpliendo así su papel de mensajero de los Dioses; sin embargo el caracol de Yemayá, sólido arquetipo del satélite natural de la tierra (la Luna), posee un ciclo más corto que el de Eleggüá (28 días), amén de un aspecto sumamente interesante, pues este caracol si es bien manejado, es capaz de describir el “ Karma ” inmediato pasado de la persona; esto tiene como base la órbita lunar y los denominados nodos lunares, comúnmente llamados la cabeza y la cola del Dragón; también los deseos reprimidos y descontrolados en la persona se representan en el apogeo y el perigeo de la luna, denominados Lilith (Luna negra) y su opuesto Priapo. Es posible que los signos arrojados en un Itá de Yemayá, contengan la información antes descrita, esto por supuesto requiere de mucho estudio.


Rubén Cuevas
Awó Ojuani ni Shiddí
 
 

El pasado astrológico de Ifá (parte III)

Mucha gente cree que la piedra angular de la iglesia católica es el apóstol Pedro, pero lo cierto es que el judío converso al cristianismo Saulo de Tarso, mejor conocido como " San Pablo " fue el que estableció y luchó por imponer entre los gentiles la doctrina del cristianismo. Este recolector de impuestos del imperio romano, desesperado ante la práctica de la astrología y la adoración a los Dioses de sus religiones, optó por formular la tesis de que el verdadero Dios era Jesús, que debía solo venerarse y adorarse a este y que el culto a los antiguos Dioses era venerar al maligno (Satán); así Júpiter, Zeus, Ra, Osiris y Ormuz entre muchos otros, pasaron a ser legiones de Lucifer y fueron declarados Dioses “ paganos ”. Muy pronto el emperador Constantino y a raíz de la primera herejía en el cristianismo (el arrianismo), sentaría las bases de la doctrina católica, donde la iglesia pasaría de perseguida a perseguidora. A pesar de que la astrología fue condenada por Saulo de Tarso, resulta curioso que uno de los mejores tratados sobre el tema lo escribiera Tomás de Aquino (teósofo de la religión católica). La iglesia sabe que el destino del hombre está escrito en las estrellas y que es el lenguaje de Dios; sin embargo persigue a la astrología cumpliendo su papel de obstructora del desarrollo espiritual del hombre; solo se debe recordar que el desaparecido papa Juan Pablo II, en uno de sus documentos eclesiásticos declaró pecado leer el “ horóscopo ”.

Sin embargo la astrología siguió su curso histórico y llegó al mundo árabe, allí se le hizo un aporte enorme. Las famosas partes arábigas del mapa astral, aun son usadas por muchos astrólogos. No obstante la llegada del Islam a la región, no extinguió la práctica entre los árabes, pues a pesar de que el Corán considera asociación con Alá a la astrología, una fracción de los que adoran la doctrina de Mahoma aún la practican. La región africana meridional, no solo recibió la influencia del antiguo Egipto como se piensa generalmente, existen tesis que conectan a los yoruba con los babilonios y los caldeos. La cultura mediterránea también tuvo su influencia en el África y nada que decir sobre la cultura arábiga. Todas estas civilizaciones practicaron la astrología y le dieron forma a sus religiones en base a ella. Así que la religión yoruba, la cual tiene el panteón de Dioses mejor estructurado y organizado del continente africano, probablemente adoptó el sistema religioso helénico; solo que ahora sus Dioses cambiaron de nombre; Oshún en vez de Afrodita, Shangó por Apolo, Olokun en vez de Poseidón, Osaín por Quirón, Obbatalá por Zeus, Yemayá en vez de Hera Etc.. Solo se debe observar la estructura actual y tradicionalista de la religión Yoruba, para darse cuenta que aún conserva este patrón religioso; no así en la diáspora africana, donde en un principio se trato de conservar esa estructura organizativa; pero los famosos cabildos de Cuba, especie de sínodos de sacerdotes yorubas de la diáspora, determinaron adoptar la estructura de la iglesia católica, es decir adorar a los Orichas en un solo templo llamándolos “ santos ”, para poder quitarse de encima el estigma de " religión pagana ".

En el libro " 25 siglos de historia de la santería cubana " de Nelson A. Domingo, se expone una tesis interesante sobre el origen de Ifá. Este autor logra conectar la escritura de los signos de Ifá con los trigramas del oráculo del IChin proveniente de la milenaria cultura China. Otros autores sugieren y ven similitud entre el ADN humano y la escritura de Ifá, y hay quien la compara con los binarios de las computadoras. Basado en el Opón de Ifá y sus símbolos, el suscrito logró conectar los 256 signos de Ifá con los 360 grados del mapa astral; no obstante estas tesis surgen, ante el silencio de los sacerdotes yoruba tradicionales para explicar adecuadamente el origen del oráculo de Ifá. Si usted trata de guiarse por las historias mitológicas de la religión, no recibirá mucha luz sobre el asunto.

Una de las historias relata, que Orunmila viviendo en la tierra se molestó con sus hijos y ascendió al cielo, pero dejando a sus vástagos las semillas sagradas para que se comunicaran con él. Otra historia relata que Ifá fue traido por el príncipe que vino del Este (Oddúa); pero lo cierto es que el oráculo de Ifá, al igual que todos los sistemas adivinatorios, no tiene origen divino sino humano. Los oráculos, cualquiera sea su naturaleza, son el producto de los procesos gnósticos en el hombre y quizás por esa razón es difícil establecer el verdadero origen del Oráculo de Ifá; ya que al tornarse divino se trata de ocultar su origen humano.


Rubén Cuevas
Awó Ojuani ni Shiddí


 
 

El pasado astrológico de Ifá (parte II)

Vale la pena comentar la tesis de la Doctora Martín Cano Abreu, quien establece que las primeras actividades agrícolas fueron ejecutadas por mujeres y ellas fueron las que determinaron las fechas de siembra y recolección de las cosechas, estableciendo así el Solsticio de Invierno, el Equinoccio de primavera y otras fechas astronómicas relacionadas con la agricultura; por esa razón se convirtieron en las primeras sacerdotisas de la primigenia religión del hombre. El suscrito apoya esa tesis, pues el hombre en un principio pensaba que el principio femenino regía a toda la naturaleza, por eso se refería a la madre tierra y asociaba el parto femenino con la productividad de ella; no obstante cuando avanzó la conciencia humana a través del proceso evolutivo, el hombre se dio cuenta, que era él quien engendraba la vida en la mujer y no la madre tierra. En este momento las mujeres fueron perdiendo progresivamente la supremacía en la religión ( signo de Ifá Osalo Fogbeyó ).

A medida que se desarrolló el inconciente colectivo en el hombre, este construyó edificaciones de observación de las estrellas, aquí nació la “ a strología ” porque el hombre ya se había dado cuenta, que a cada movimiento de las estrellas en el cielo, le correspondía un movimiento en su ser interno (ley de correspondencia), de manera que la “ astrología ” fue la base de todos los oráculos que existen hoy día. Las anotaciones hechas sobre los movimientos de los dos luminares y los planetas observables a simple vista, fue también la base de la “ astronomía ”, la cuál utilizó las observaciones de los antiguos sacerdotes, para estudiar la física del cosmos; sin embargo, hoy día los astrónomos desconocen este hecho y reniegan de su madre la “ astrología ”. Muy pronto los primeros observadores del cielo se convirtieron en sacerdotes, le asignaron nombres a los luminares, estrellas, planetas y los convirtieron en Dioses, les crearon una mitología y así el sacerdote convirtió en secretos de religión estos hechos. Así que el que deseaba convertirse en sacerdote, debía ingresar a una sociedad muchas veces secreta para ser iniciado en sus misterios. Los sucesos descritos cristalizaron en la cuna de la civilización Mesopotámica, donde aún se puede visitar el Zigurat, torre donde los sacerdotes babilonios, caldeos y sumerios se reunían a observar las estrellas ( signo de Ifá Ofun Batrupo ).

Los sacerdotes mesopotámicos aproximadamente en el 3.000 ane, ya guardaban celosamente sus secretos y a sus iniciados les estaba prohibido revelarlos; la astrología que practicaban era impersonal, es decir el destino y los designios de las estrellas ahora convertidas en Dioses, eran usados para guiar al pueblo en los aspectos comerciales, espirituales, militares, agrícolas etc. Es interesante señalar, que cuando en la religión Yoruba se obtiene la letra de año, se está emulando la función arcaica de la astrología, la cual era solo usada para guiar al colectivo; pero muy pronto la astrología se extendió a la región helénica, y fueron los griegos quienes levantaron el primer mapa natal personal. Son numerosos los grandes aportes que a la astrología se hicieron en esta región, pero infelizmente, la antigua religión mesopotámica pasó a ser del dominio público; sin embargo la religión helénica se fundamentó también en los planetas del cielo, solo que los nombres cambiaron y se hicieron “Vox populi” entre los griegos.

Poca gente sabe quien es " Adad ", pero todos reconocen quien es " Apolo ", muy pocos mencionan a " Ishtar ", pero han oído alguna vez sobre " Afrodita "; no obstante la decadencia de estos dioses babilónicos, la cual ocurrió hacia el 539 ane, resurgió con fuerza en la religión griega; son famosos en nuestros días los oráculos de " Apolo y Delfos ". Cada Dios tenía su templo de adoración, y se debe señalar en este punto, que los griegos recibieron de la civilización egipcia, la filosofía hermética, traida del cosmos por el Dios Tot, llamado Hermes por los griegos y posteriormente Mercurio entre los romanos; está filosofía contiene las leyes universales, las cuales no cristalizaron en ninguna religión, pues sus sacerdotes o iniciados las guardaron celosamente; no obstante esta filosofía fue la base fundamental de todas las religiones ancestrales, solo que en algunas de ellas sino en la gran mayoría, el fundamentalismo religioso la ha cubierto con la capa del absurdo, y por ello los sacerdotes son incapaces de observarlas para ponerlas en práctica.

De la región griega la astrología migró al imperio romano, el cual fundó su religión en base a ella también, pero ahora " Afrodita " se convirtió en Venus, " Ares " el dios de la guerra en Marte, " Zeus " el padre de los dioses en Júpiter, " Apolo " en Helios, " Poseidón " en Neptuno Etc. Estos Dioses de la cultura romana, quedaron para señalar los planetas de la bóveda celeste que hoy en día conocemos, y los planetas que fueron descubiertos posteriormente, también se le asignaron nombres de Dioses y Diosas de estas religiones, como es el caso de Urano, Neptuno, Plutón, Quirón, Ceres, Palas y una larga lista de planetas y asteroides desconocidos para el neófito en astrología y religión. Generalmente las personas asumen la astrología como el " horóscopo ", el cual precisamente surgió en Roma con la vulgarización del lenguaje de los Dioses; así que la lectura del cielo otrora sagrada, se convirtió en profana y surgieron en la astrología un sin numero de charlatanes que perduran hasta nuestros días.



Rubén Cuevas
Awó Ojuani ni Shiddí

 
 

El pasado astrológico de Ifá (parte I)

Todas las religiones están sujetas a los ciclos universales; nacen, se desarrollan, tienen su cúspide y desaparecen; esto nos indica un proceso natural con fases de crecimiento y degradación; El suscrito no está muy claro en la edad que tiene el oráculo de Ifá, pero está seguro que no tiene 10.000 años sobre la tierra como aseguran algunos sacerdotes; solo hay que mirar la línea del tiempo en la historia de la humanidad y específicamente en el continente africano, para darse cuenta de que esta idea es opuesta a la razón. Es mi opinión, que Ifá con el tiempo ha sufrido un proceso degenerativo y de degradación, hecho que queda demostrado en la solicitud que se hiciera ante la UNESCO en el 2005, para declarar al oráculo de Ifá patrimonio intangible de la humanidad, y cuyas razones fueron la apatía de la juventud nigeriana, para aceptar y continuar con la tradición de sus ancestros (en la actualidad menos del 6% de la población nigerania practica la religión yoruba). No obstante esto no excluye una posible resurreción del culto a los Orichas y un rescate de la esencia original de Ifá.

Sin embargo aún quedan restos del pasado originario de Ifá, solo basta observar algunos ritos que se practican en la diáspora hoy en día, como la salutación al Sol que se realiza antes del mediodía en los Itá u observar detenidamente el tablero de Ifá y sus símbolos, para inferir que el oráculo de Ifá está basado en el recorrido diario, anual y de precesión del Sol, lo que lo convierte en un culto originario al astro rey; lamentablemente la interpretación mitología superficial de las historias yoruba, ha deformado lo que originariamente fue Ifá. Asegurar que Ifá se reduce a un puñado de versos en yoruba, o a unas historias mitológicas generadas en la diáspora africana, es castrar las inmensas posibilidades de Ifá, es convertirlo en un sistema fijo, cuando en realidad Ifá refleja el movimiento de los planetas del cielo real y no del cielo poético, este último creado por una determinada casta sacerdotal y que luego se convirtió en razón para generar un linaje en la sociedad yoruba.

El largo proceso de aparición en la tierra de la primera religión, está asociado con lo primero que observó en el cielo el hombre primitivo; los dos luminares (Sol y Luna), fue lo que llamó su atención y contempló largamente; luego lo asoció con los fenómenos que ocurrían en su entorno y que regían su supervivencia; una vez establecida la correlación entre los dos principales astros, el día y la noche, el frió, el calor, lluvias, sequías y todo fenómeno natural que lo afectará; el hombre comenzó a adorarlos con el fin de obtener sus favores, es decir la primera religión del hombre fue la “ astrolatría ” (adoración al Sol y su satélite natural a Luna), actividad primigenia que perdura hasta nuestros días en todas las religiones, solo que ahora transformada en símbolos.



Rubén Cuevas
Awó Ojuani ni Shiddí


 
 

El Opón de Ifá y el mapa natal

¿Qué relación existe entre el mapa natal y el tablero usado por los sacerdotes de Ifá? ¿La astrología e Ifá son un mismo sistema de adivinación?


Como arriba es abajo ” reza una de las siete leyes que rigen el universo; este principio hermético permite al hombre relacionar el macrocosmos con el microcosmos, es decir, que a cada movimiento planetario en el cielo astrológico, le correspondería un movimiento interior de similar naturaleza en el ser humano. Esta correspondencia es la base esencial de cualquier sistema adivinatorio; pero ante la imposibilidad temprana del hombre de representar lo tridimensional, este acudió a lo bidimensional a modo de espejo celeste y creo el mapa natal, el cual refleja el movimiento de los planetas, luminares, asteroides y demás factores astrológicos. El sistema zodiacal que conocemos hoy día y cuyo origen se le atribuye a los asirios, babilonios y caldeos, nos describe un círculo de sistema geocéntrico basado en el movimiento aparente del Sol, el cual permite anotar la posición y movimientos de los planetas en la esfera celeste en un determinado momento.



Estos 360° de la circunferencia astral, están divididos en 12 sectores de 30° cada uno y corresponden a los signos zodiacales, que fueron observados por los antiguos sacerdotes en el cinturón de 17° a ambos lados del Ecuador terrestre (plano de la eclíptica); además la carta natal tiene dos ejes que dividen al mapa natal en 4 sectores, uno es el eje ascendente - descendente, llamado “ eje de la conciencia ” y cuyos extremos son el Orto y Ocaso del Sol. El segundo es denominado “ eje del poder ” y sus extremos son el Zenith y el Nadir del Sol; este eje se suele llamar en términos astrológicos medio cielo y fondo del cielo respectivamente; no obstante, los dos ejes (poder y conciencia) están representados en un sistema bidimensional, pero se entiende que un sistema de tres dimensiones, el primer eje correspondería a la tangente con la curvatura de la tierra en un determinado punto (horizonte) y el segundo eje a la perpendicular en ese mismo punto.



El Oráculo de Ifá se expresa a través de 256 signos; y para anotar estos signos se utiliza el llamado tablero u Opón de Ifá; este instrumento de madera, es una circunferencia al igual que la carta astrológica; esta herramienta de Ifá también esta dividida en dos ejes, cuyos extremos están marcados con diferentes símbolos, estas marcas son equidistantes entre sí y son llamados los cuatro puntos cardinales de Ifá; sin embargo esta denominación ha llevado erróneamente a pensar a muchos sacerdotes de Ifá, que el tablero tiene un Norte y un Sur, en contraposición al Este y Oeste que esta herramienta si posee. Aún los orígenes del sistema adivinatorio de Ifá no están muy claros, pero resulta muy probable que una vez la astrología practicada por los sacerdotes mesopotámicos, se expandiera a la región helénica y que los griegos la cedieran a los romanos y estos a su vez la transmitieran al mediterráneo y a los pueblos del Norte de África; los yoruba quizás la recibieran de los árabes que la desarrollaron y expandieron por toda África; no obstante deben señalarse dos cosas: La primera es que ya los egipcios tenían un sistema astrológico y que la astrología fue la base fundamental de las religiones paganas; por eso no resulta absurdo que la religión yoruba y su sistema oracular (ifá) sea la excepción, ya que este pueblo tiene el panteón de Dioses mejor organizado del continente negro

Pero las analogías del tablero de Ifá con las de una carta astrológica son asombrosas; debemos primero partir de dos premisas para hacer estas comparaciones: La primera es aceptar que Ifá es la astrología divinizada, es decir, un proceso similar por el que pasaron otras civilizaciones y pueblos en la antigüedad. La segunda es aceptar que los Dioses yorubas u Orichas son los astros y de allí parten las fuentes de sus energías características. El tablero de Ifá tiene al igual que el mapa natal, dos ejes esenciales (poder y conciencia), estos ejes representan en la religión Yoruba los dos centros de gravedad que posee el hombre y donde se asientan las ceremonias de Osha e Ifá respectivamente; los llamados 4 arqueros de Ifá marcados en el tablero, representan los 2 ejes esenciales de la carta astral, solo que expresados en 120° mas que en la carta natal y que resultan de la inclinación del eje terrestre y el movimiento aparente del Sol; estos 4 extremos de los dos ejes representan los 4 primeros signos del oráculo de Ifá; luego están los restantes 12 signos de Ifá y que representan los doce signos del zodíaco cada uno con su sector de 30°. La lectura que hacen los astrólogos de los decanatos en un signo zodiacal determinado, el sacerdote de Ifá lo determina mediante las semillas sagradas en el tablero de Ifá u el Opkele.


El tránsito de los planetas y los aspectos plasmados en un mapa natal, el oráculo de Ifá los refleja en el tablero y los revela a través de un Itá (consejos religiosos por boca del sacerdote de Ifá), solo que en esta oportunidad no se le llama a los planetas por su nombre, sino con el nombre de los Dioses yorubas u Orichas; Eg. Oshún en vez de Venus, Oggún por Marte, Orunmila y no Saturno. Resulta una prueba demoledora, cuando un sacerdote de esta religión, decide comparar su Itá con su mapa natal. El suscrito ha realizado varios ensayos en ese sentido, revelando el contenido del Itá de una persona (sin conocerlo) mediante la lectura de su mapa natal. Aunque el sistema de expresión de ambos sistemas adivinatorios es diferente, ambos instrumentos son un espejo del cielo y funcionan bajo un mismo principio y por tanto no tienen porque hablar lenguajes diferentes.





Rubén Cuevas

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