Shangó, Santa Bárbara y Apolo (segunda parte)

Otra característica de Apolo es el manejo del arco y la flecha, lo que lo convierte en jefe de ejércitos, protector contra los invasores e instructor militar, además de sus dotes musicales expresadas en la lira y la cítara; es dueño de la adivinación, la profecía, las artes y el chamanismo. Todas estas cualidades están presentes también en Shangó, solo que expresadas en elementos africanos como los tambores, el hacha de doble filo y los instrumentos de adivinación de Ifá. El Osha al igual que el Dios griego, es dueño no solo del arte de la guerra (expresado en Oggué, el cual es su estratega), sino de la música y las bellas artes como la danza; pero es el momento de desmitificar lo que se ha extendido entre los sacerdotes de la diáspora africana; los que afirman que Shangó entregó los atributos de adivinación de la religión, para dedicarse al baile, las mujeres y el aguardiente están errados. Así como Apolo es el dueño de la profecía, la adivinación y tenía consagrado el oráculo de Delfos; Shangó es el dueño de la adivinación en la religión Yoruba y es justamente por sus dones de visionario que es el amo de la religión. Muchas de las historias que se cuentan de que Shangó entregó el Opón (tablero de Ifá), el Irofá y el Iruké a Orunmilla, son meros recursos pedagógicos, para justificar que Orunmila es el adivino de esta religión, pero resulta que el don de la adivinación es independiente del oráculo a usar. Orunmila es el destino del hombre expresado a través de Ifá, pero ser su sacerdote no es garantía de ser un buen intérprete de ese destino o tener el don de la adivinación; y de allí parte la fama de los hijos de Shangó como adivinos. Está claro que para aceptar esa proposición, debemos despojarnos del fundamentalismo, el cual nos ha postrado con las falsas historias sobre Shangó. Este Osha no andaba explotando pólvora para hacer el mal, no se montó sobre Yemayá para robar el huerto de ñames de Olofí, no andaba de fiesta en fiesta bebiendo aguardiente y con mujeres cuando Obatalá perdió la guerra; no se ahorcó por haber aceptado la hospitalidad de un homosexual y mucho menos tuvo relaciones sexuales con casi todas las Orichas del panteón Yoruba (inclusive con su madre Yemayá). Estas actitudes representan el comportamiento de algunos de los hijos del Osha y no de Shangó.


El nacimiento de Shangó tiene en la diáspora africana dos vertientes; la más común lo define como hijo de Yemayá y Obbatalá. Esa sórdida historia de Oggún violando a su madre, Obbatalá maldiciéndolo y luego tratando de asesinar a sus hijos debido a un repentino ataque de amnesia (entre ellos a Orunmila y Shangó), es una deformación de la mitología griega, la cual relata que Cronos devoraba a sus hijos por la profecía de Urano y la guerra que Zeus sostuvo con los titanes; Pero lo cierto es que el nacimiento de Apolo, ocurre en pleno océano, esto debido a los celos de Hera (esposa de Zeus). Por eso se ubica a Shangó como hijo de Yemayá (la dueña de los mares en el panteón Yoruba). La otra arista del nacimiento del Osha, propone a Shangó como hijo directo de Olofí; en esta historia de origen gnóstico, Shangó baja del cielo a la tierra en un rayo y se transforma en piedra (Odú Ará); aquí evidentemente se sostiene la tesis del origen del universo explicada anteriormente.


Aún queda la duda: ¿Por qué la fusión femenina con Shangó? Al revisar la mitología sobre Apolo, impresiona el número de amantes femeninas que tuvo; algo parecido a lo expuesto en la mitología de la diáspora africana sobre el Dios del trueno africano, sin embargo al igual que Shangó, a Apolo no le fue tan bien con sus amantes; es típica la historia de su relación con Cassandra, allí el dios helénico a pesar de su belleza y sus ruegos, esta hembra humana lo rechazaba; pero obstinado al fin, le ofreció a Cassandra el don de la profecía a cambio de ser suya; la fémina astutamente aceptó y luego se negó a sus pretensiones, este entonces la maldijo diciéndole: “ No puedo quitarte el don que te di, pero tu maldición será que nadie creerá lo que predigas ”, efectivamente Cassandra anuncia la destrucción de Troya y nadie le creyó incluyendo a su padre el rey de la ciudad fortaleza. Este síndrome algunas veces se presenta en muchos hijos o hijas de Shangó, estos predicen cosas que no son tomadas en serio por los demás e infelizmente ocurren. No obstante la maldición que Shangó echa a las mujeres en el signo de Ifá Iroso Sá, parece tener el origen en esta relación de Apolo con Cassandra; sin embargo es “ vox pópuli ” entre muchos sacerdotes de la diáspora africana, que muchos hijos de Shangó tienen una tendencia a la homosexualidad y se la atribuyen, a que han tenido tantas mujeres o han sufrido tantas decepciones que se entregan a una relación homosexual. Esto es otro producto de la asociación de Apolo con el Oricha, pero existe un fondo velado que vale la pena analizar.



Rubén Cuevas
Awó Ojuani ni Shiddí